Carlos Miguel Acosta Bravo
Impronta
La titular de la Secretaría de Energía (SENER), Luz Elena González Escobar, anunció en el Foro de Infraestructura Energética del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) una inversión de 3,750 millones de dólares para construir 100 plantas de generación eléctrica en todo el país. La noticia llega apenas días después del mega apagón que dejó sin electricidad a 745,533 usuarios en Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas, oficialmente atribuido a actos de vandalismo en dos líneas de transmisión.
Pero más allá del timing, la pregunta es: ¿qué beneficios reales traerá esta inversión al sector eléctrico mexicano? ¿Y constituye un reconocimiento implícito de que el apagón del sureste respondió a fallas estructurales más que a sabotaje?
La construcción de 100 plantas de generación eléctrica distribuidas por todo el país permitirá agregar capacidad instalada significativa. De los 55 proyectos ya asignados (17 privados y 38 mixtos con CFE), se aportarán cerca de 10,883 megawatts (MW) de capacidad, equivalente al 11% de la capacidad total de generación eléctrica del país.
Las plantas estarán distribuidas en diferentes regiones, reduciendo la dependencia de pocas líneas de transmisión desde el centro del país hacia el sureste, exactamente el punto débil que colapsó en el apagón del 31 de agosto. Se espera que entren en operación escalonada entre 2029 y 2030, alineadas con la meta del Programa de Desarrollo CFE 2026-2030.
De los 55 proyectos ya asignados, 17 son totalmente privados y aportarán casi 3,000 MW de capacidad renovable, mientras que 38 operarán bajo esquemas mixtos con la CFE, aportando hasta 8,025 MW adicionales de capacidad conjunta. Además, 34 proyectos renovables ya están terminados y se están renovando 23 subestaciones. Esto contribuirá a la meta del gobierno de que México produzca casi el 50% de su energía a partir de fuentes renovables para 2040, un compromiso que el país ha asumido en foros internacionales sobre cambio climático.
La secretaria González Escobar señaló que el sector eléctrico cuenta con un robusto programa de transmisión y distribución para asegurar que la energía llegue a todos los rincones del país, con inversiones cercanas a 250,000 millones de pesos en modernización de redes.
Esto incluye reducción de vulnerabilidades al tener más plantas distribuidas geográficamente, se reduce la dependencia de líneas de transmisión de larga distancia, mayor resiliencia, pues un sistema con más puntos de generación es más resistente a fallas puntuales y cobertura del 99.9% de los hogares mexicanos con acceso a electricidad.
José Medina Mora, presidente del CCE, destacó que el marco normativo actual define reglas claras para esquemas de inversión mixta y privada, lo que ha permitido destrabar 19 grandes proyectos de inversión que sumaban 3,750 millones de dólares retenidos por burocracia.
El 60% de estos recursos (2,250 millones de dólares) corresponden a proyectos de generación eléctrica e hidrocarburos. Proyectos que llevaban meses o años sin respuesta ahora reciben aprobación en «una o dos semanas», según Medina Mora. El CCE prevé un «boom» de inversión nacional y extranjera en el sector energético ante esta certidumbre jurídica.
Los proyectos serán desarrollados bajo esquemas mixtos por la CFE, donde la paraestatal tendrá 54% de participación mediante aportaciones en «especie» y derechos «comunes», mientras que el socio privado tendrá 46% con aportaciones «en capital» y derechos «preferentes». De 20 a 30% de la inversión se realizará con capital, mientras que 70 a 80% será con deuda.
Aquí viene la pregunta incómoda. ¿Reconoce el gobierno implícitamente fallas estructurales? El anuncio de inversión masiva en generación y transmisión puede interpretarse de dos maneras: Sí, hay reconocimiento implícito, el timing es revelador. El anuncio se hace apenas días después del mega apagón del 31 de agosto. La inversión aborda causas estructurales ampliar la capacidad de generación y diversificar geográficamente las plantas es exactamente lo que los especialistas recomendaron después de que expertos dudaran de que el vandalismo aislado pudiera causar un apagón de esa magnitud.
Se pone énfasis en transmisión y distribución, la SENER anunció inversiones cercanas a 250,000 millones de pesos en modernización de redes, lo que sugiere reconocimiento de que la infraestructura necesita fortalecimiento. El Programa de Desarrollo de la CFE 2026-2030 contempla 132,000 millones de pesos solo en transmisión para agregar 7,545 km de líneas nuevas, lo que responde directamente a la vulnerabilidad expuesta por el apagón.
La otra versión es planificación de largo plazo, el programa es anterior al apagón, el Programa de Desarrollo CFE 2026-2030 se presentó en agosto de 2026, antes del apagón del 31 de agosto. La postura oficial no ha cambiado. Ni la SENER ni la presidencia han modificado su versión de que el apagón fue por vandalismo. La secretaria González Escobar no hizo referencia al apagón en su intervención en el foro del CCE. Los proyectos ya estaban en marcha, los 55 proyectos renovables ya habían sido asignados antes del foro, y 34 ya estaban terminados.
Lo más probable es que ambas interpretaciones tengan algo de verdad. El gobierno no ha reconocido explícitamente que el apagón del sureste fue por fallas estructurales más que por vandalismo. Sin embargo, la aceleración y el énfasis en proyectos de generación distribuida y modernización de transmisión sugieren que hay conciencia interna de que el sistema es vulnerable y necesita fortalecimiento, independientemente de la causa específica del apagón.
Políticamente, es más fácil para el gobierno presentar estas inversiones como parte de un plan de largo plazo (el Programa 2026-2030) que como una respuesta reactiva a un apagón específico, especialmente cuando la narrativa oficial ha sido que «no fue falta de infraestructura». Técnicamente, los expertos tenían razón, un sistema robusto debería absorber fallas puntuales sin colapsar. El gobierno puede no admitirlo públicamente, pero las inversiones anunciadas responden exactamente a esa debilidad estructural.
¿Reconoce el gobierno implícitamente que el apagón no fue por vandalismo? La respuesta más precisa es, no explícitamente, pero las acciones sugieren conciencia de vulnerabilidades estructurales. El gobierno mantiene la narrativa oficial de vandalismo, pero las inversiones anunciadas en generación distribuida y transmisión responden exactamente a las debilidades que los expertos identificaron como causas de fondo del apagón.
Políticamente, es más viable presentar esto como un plan de largo plazo que como una respuesta reactiva. Técnicamente, es exactamente lo que el sistema necesitaba, apagón o no. Y eso, al final, es lo que importa, que el sistema eléctrico mexicano se fortalezca, independientemente de cómo se nombre la causa del último apagón.
Lo que realmente importa es que el abasto eléctrico vuelva para quedarse. Y para eso, se necesitan más que buenas intenciones, se necesitan inversiones concretas, planificación de largo plazo y, sobre todo, voluntad política para reconocer que un sistema eléctrico del siglo XXI no puede operar con mentalidad del siglo pasado.
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Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte.




