Teresa Carbajal
Debo, no niego; pago, lo justo

Es imposible no hablar de los últimos acontecimientos suscitados en torno al mediático caso que mereció el nombre del “cartel inmobiliario”, desde luego, tampoco se puede dejar de reconocer la labor que hiciera la fiscalía, en un caso en el que muchos juraron terminaría en carpetazo.
Con seis abogados detenidos, entre ellos familiares de a quien se le atribuye el liderazgo del grupo, y que hasta el momento según se ha dicho, está prófugo de la justicia.
Poco a poco han ido fluyendo datos, imágenes, y muchos testimonios de las víctimas.
Entre cateos, manifestaciones y avances de las labores de investigación, no deja de sorprendernos la forma en que este grupo conformado por abogados, y demás partícipes, (también se ha mencionado la participación de notarios) se hacían de propiedades, como casas, bodegas, ranchos incluso, con una facilidad que da miedo a cualquiera.
Al escuchar las declaraciones que han obsequiado los afectados y sus familiares, a medios de comunicación, no deja de sorprender como en su mayoría fueron personas de sin deberla ni temerla, se vieron envueltos en un calvario judicial que derivó en el despojo de sus bienes, sin que nadie pudiera hacer algo por ellos.
Algunos, acusados de deudas amparadas con pagarés, en donde aparecían sus firmas, como si ellos hubieran solicitado un préstamo a una ‘equis’ persona, pero sin conocer a esa persona, y sin que hubiera recibido el dinero que ahí se decía, como préstamo.
Pagarés que se llevaban a los tribunales, para su cobro, y que después de obtener una sentencia de condena al pago de pesos, los demandados o deudores, eran ejecutados en sus bienes, ya sea con embargos, o adjudicaciones directas para que, el “fabricante” o “simulador” de la deuda se convirtiera en nuevo dueño de algo que desde luego no le correspondía.
En otras ocasiones en este mismo espacio, he llamado a la reflexión sobre lo peligroso que resulta firmar un pagaré, precisamente por la naturaleza del documento, y lo rápido y fácil que es obtener una sentencia de pago. Al ser limitadas las defensas para quien es llamado a juicio.
Ahora, ante estos nuevos casos, vuelvo a llamar a la reflexión sobre la urgencia de renovar la legislación mercantil porfiriana, pues no podemos seguir contando con estas pre-sentencias de muerte que se dictan al firmar un pagaré. En donde eres deudor, hasta que demuestres lo contrario.
Y para demostrarlo, necesitas tener a tu alcance los medios económicos y jurídicos necesarios, pues el tenedor, acreedor o beneficiario del documento lleva las de ganar incluso desde antes de llevarte a juicio.
Cuando algún deudor gana en juicio ejecutivo mercantil, esto es tenido casi como un milagro. Ello derivado de la ejecutividad del título.
Los casos de las víctimas del cártel inmobiliario, son peores aún, pues se trata de personas que nunca jamás, pidieron dinero prestado, es más que ni siquiera conocían a las personas que los demandaron, simulando una deuda, al mostrar una firma en un pagaré, obtenida, sabe Dios cómo.
Otros afectados, han narrado, que tuvieron en algún momento en trámite asuntos en despachos particulares y que en esa confianza compartieron sus escrituras, o documentos confidenciales con quienes en ese entonces fueron sus abogados.
Algunos de esos despachos, -a decir de las víctimas- mantenían laborando como empleados a las personas que hoy ya están tras las rejas, por lo que se supone se hizo un mal uso de la documentación entregada.
Pero los clientes, hoy agraviados, entregaron esos documentos a personas conocidas en quienes en su momento depositaron toda su confianza y su patrimonio.
Así con una larga lista de poderes notariales hechizos, pagarés con firmas falsas, y contratos de compraventa falsos, que culminaron con desalojos; Xalapa se unió en un profundo y largo grito que reclamó, que exigió, que se manifestó, que denunció, y que tocó muchas puertas para exigir justicia.
La historia de terror no ha terminado, pero es un buen momento para estar atentos de las noticias, y si por algo tuviste trato con alguno de los detenidos, o fuiste desalojado de tu propiedad y perdiste la esperanza de recuperar tu patrimonio.
Este es un buen momento para hacer lo necesario, y formarte en la fila de quienes ya están viendo justicia, y tuvieron el valor de sostener su verdad, sin miedo.
Un reconocimiento ciudadano a la fiscalía, por la coordinación de acciones cuyos resultados saltan a la vista, ahora le toca al poder judicial hacer lo conducente; pero también es momento para agradecer a los medios de comunicación la cobertura de los hechos, y ahora de las audiencias, por lograr visibilizar lo que muchos callaron.
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