Fanny Yépez
La Columna

La Conferencia del Episcopado de México (CEM) esta semana, en plenas fiestas patrias, lanzo una dura y severa crítica a los gobiernos, se fue directamente sobre la violencia, la desaparición de personas, la impunidad, la desigualdad y también hizo un llamado a proteger y cuidar la libertad de expresión.
 Los mensajes de la iglesia católica son sumamente importantes por la gran población que acude diariamente a los templos religiosos, norman criterio y son susceptibles de atender al cura como ha sucedido desde hace muchos años. La religión es una de las herramientas más persuasivas que se pueden utilizar para conducir las masas.
 Haciendo a un lado el voto de silencio los prelados señalaron que México “sigue sangrando la violencia, la desaparición de personas, la impunidad, la desigualdad que humilla y el desplazamiento forzado de comunidades enteras”.
 Publicó el mensaje «Llamados a la libertad» este lunes 14 de septiembre de 2026, en vísperas del 216 aniversario de la Independencia de México, lanzando una enérgica crítica a las autoridades ante las problemáticas del país.
 Fue a través de este comunicado, firmado por su cúpula eclesiástica, los obispos señalaron que la nación llega a estas festividades patrias con avances en derechos y participación social, pero arrastrando graves «heridas abiertas» que no se pueden ignorar.
 El pronunciamiento del Episcopado abordó de manera directa los siguientes ejes fundamentales, violencia y delincuencia: La Iglesia católica advirtió firmemente que en el país «sigue sangrando la violencia» e instó a que, la seguridad ciudadana deje de ser una simple promesa gubernamental, para convertirse en una garantía real.
 En este apartado abordan el tema sobre la libertad de expresión y pluralidad, en este sentido y de cara al próximo ciclo electoral de 2027, los obispos pidieron proteger rigurosamente la labor de los periodistas, garantizar la pluralidad de los medios de comunicación y mantener un debate público respetuoso y a la altura de la ciudadanía
 Cabe precisar que la Iglesia católica en México cuenta con aproximadamente 101.3 millones de feligreses bautizados según proyecciones estadísticas recientes, lo que mantiene al país como la segunda nación con más católicos en el mundo después de Brasil, pues este organismo religioso advirtió firmemente que, en el país «sigue sangrando la violencia», e instó a que la seguridad ciudadana deje de ser una simple promesa gubernamental para convertirse en una garantía real.
 Hizo énfasis en el documento sobre la desaparición de personas e impunidad al mismo tiempo que hizo un llamado urgente para responder por las más de 130,000 personas desaparecidas registradas en el país y se exigió justicia inmediata para las víctimas y sus colectivos de búsqueda.
 Desigualdad y desplazamiento, los purpurados denunciaron la «desigualdad que humilla» y el doloroso desplazamiento forzado que sufren comunidades enteras a causa del control territorial del crimen organizado.
 Reconocieron a través de un comunicado, que, aunque se ha avanzado en conciencia de derechos, en participación de las mujeres, en instituciones que se han querido fortalecer, en solidaridad ante los desastres y en un anhelo social de paz, que ya nadie puede ignorar, “celebrar la Independencia no es cerrar los ojos: es recordar de dónde venimos para tener el ánimo de seguir construyendo”.
 “Damos gracias por esta tierra, por su gente laboriosa, por su hospitalidad, por su capacidad —tantas veces probada— de levantarse después del dolor.
 México no es una idea abstracta: son rostros, familias, comunidades, pueblos originarios, migrantes que llegan y que parten, jóvenes que sueñan y ancianos que recuerdan”, expresó.
 Adicionalmente, llamó a proteger y cuidar la libertad de expresión, que, dijo, exige medios plurales, periodistas protegidos y un debate público que no descalifique al que piensa distinto, y la libertad religiosa, que no se reduce al culto dentro de un templo, sino que comprende el derecho de creer, de educar conforme a las propias convicciones, de asociarse, de servir y de aportar públicamente al bien común.
 En ese sentido, exhortó a los gobernantes de todos los órdenes a que la libertad no sea concesión sino garantía; que la seguridad y la justicia dejen de ser promesa; y que se escuche a las víctimas. Planifica Defensa Penal
 Además, en vísperas del nuevo proceso electoral, demandó que el debate público esté a la altura del pueblo que lo sostiene e invitó a los ciudadanos a amar a México con honradez cotidiana, con participación, con cumplimiento de lo que a cada quien corresponde y cuidando del que menos tiene.
 Asimismo, aseguró que la Iglesia no es huésped en México, sino que es parte de su tejido social y enfatizó que actualmente tiene presencia en colegios, universidades y fundaciones educativas; casas del migrante, comedores, dispensarios, albergues para mujeres y niños; centros de defensa de los derechos humanos; el acompañamiento a las víctimas y a sus familias; la reconstrucción del tejido social y el trabajo constante por la paz.
 “Todo ello nace de la generosidad libre y casi siempre anónima de millones de fieles. Con esa misma generosidad conservamos en pie y abiertos miles de templos que son patrimonio de la Nación y casa de todos, incluso de quienes no comparten nuestra fe. Esto lo decimos para recordar algo sencillo: el tejido social, la libertad y la paz en México se sostienen también con el trabajo callado y efectivo de los creyentes”, expuso.