Salvador Muñoz

Los Políticos  

A Eric Domínguez le vendría bien llevar dos carpetas al Congreso: una con su currículum y otra, con las explicaciones de Papantla.

La primera sirve para pedir el cargo. La segunda, para saber si deben dárselo.

El exalcalde quiere encabezar el ORFIS. Está entre los 28 aspirantes a ocupar durante siete años la oficina desde donde se revisará cómo gastan los demás. Actualmente es funcionario de Sefiplan. Digamos que conoce ambos lados del escritorio; falta conocer cómo dejó los cajones.

Y ahí aparece una cantidad bastante incómoda para acomodarla entre los diplomas:

56 millones 995 mil 256 pesos con 52 centavos!

Es el monto que la Auditoría Superior de la Federación determinó pendiente por aclarar en la Cuenta Pública 2024 de Papantla, cuando Eric era alcalde. Tres pliegos de observaciones. La cifra tiene hasta centavos; ojalá las explicaciones tengan la misma precisión.

Para evitar confusiones: las observaciones son de la ASF. El puesto al que aspira es el Orfis. Cambian las siglas; la pregunta lo acompaña.

¿Con qué autoridad exigiría cuentas claras quien necesita explicar las de su administración?

El expediente tiene contenido: 7.6 millones por bienes cuya recepción y cumplimiento contractual no quedaron acreditados; casi 24 millones por contratos que no acreditaron ajustarse al destino del fondo y beneficiar a su población objetivo; y 25.4 millones por discrepancias en documentación de obras.

La ASF también señaló vínculos entre la empresa ganadora y otra participante en la contratación de la carretera El Cedral-Puxtla, y promovió investigaciones por posibles responsabilidades de funcionarios y empresas.

Hasta aquí lo documentado. El informe no determina una responsabilidad personal definitiva de Eric ni permite conocer, por sí solo, la situación actual de cada procedimiento.

Ésa es precisamente la tarea pendiente del Congreso: preguntar, revisar y hacer públicas las respuestas.

Si se solventó, que se muestre. Si se reintegró, que aparezca el comprobante. Si sigue pendiente, que se explique.

El verbo «solventar» necesita documentos. Conjugado en una entrevista suena bonito, pero no alcanza.

También habría que revisar la curiosa facilidad con la que en política un cargo anterior se convierte en mérito automático para el siguiente. Fue alcalde, conoce la administración; pasó por Finanzas, sabe de dinero. Muy bien. Ahora veamos los resultados.

A un aspirante a auditor debería revisársele el currículum con la misma desconfianza profesional con la que él promete revisar una factura.

Y falta la autonomía.

La diputada priista La China Ana Rosa Valdés pidió capacidad técnica, imparcialidad y un titular que no provenga del Gobierno estatal. Su planteamiento toca un punto que merece respuesta: la distancia entre quien fiscaliza y quienes serán fiscalizados.

Eric tendría que explicar cómo construiría esa distancia desde su paso por Sefiplan. Cambiar de edificio toma una mañana. Acreditar independencia requiere bastante más.

¿Qué haría frente a asuntos relacionados con su propia gestión? ¿Cómo garantizaría que las relaciones construidas en el Gobierno no pesarán sobre sus decisiones? ¿Qué controles aceptaría?

Son preguntas para una comparecencia seria. Incluso podrían hacerlas los diputados sin que se les descomponga el micrófono.

Por supuesto que Eric tiene derecho a participar. También los veracruzanos tienen derecho a saber por qué, entre 28 aspirantes, sería él la mejor opción.

La presunción de inocencia se respeta. La idoneidad se demuestra. Y los diputados deben explicar qué encontraron al revisar ambas carpetas pues sería un pésimo mensaje que las observaciones a una administración terminaran convertidas en un detalle menor del currículum de quien pretende vigilar a todas.

Para subir al ORFIS, que primero bajen las cuentas.