Alejandro Aguirre Guerrero

Al respecto…

Morena tiene clara la diferencia entre ganar una encuesta y conservar una alianza.

El PT comenzó a tomar distancia del proceso de selección de candidaturas rumbo a 2027. Hay desacuerdos concretos en estados como Zacatecas y Colima, cuestionamientos sobre la metodología y, sobre todo, una molestia política: la sensación de que las decisiones se toman en Morena… y después se espera que los aliados “se las traguen” y aún así las acompañen.

Ese modelo funcionó mientras todos tenían claro quién llevaba el volante. Ahora empieza a generar ruido.

El PT no tiene el tamaño electoral de Morena. En 2024 obtuvo 6.62 por ciento de la votación presidencial. Pero tampoco es un acompañante decorativo: tiene representación en el Congreso, y en una elección con 17 gubernaturas en juego, cada estado obliga a negociar estructuras, candidaturas y votos.

El problema, entonces, no es que el PT pueda competir con Morena en todo. El problema es que puede decidir dónde no hacerlo.

Y eso cambia la conversación.

Morena puede ordenar a sus militantes, pero con sus aliados necesita negociar.

Ahí está la diferencia.

Porque un militante puede cuestionar una decisión y terminar aceptándola por disciplina partidista.

Un aliado puede hacer algo mucho más sencillo: dejar de acompañarla.

Por eso quizá sea demasiado pronto para hablar de una ruptura, pero tampoco sería prudente ignorar las señales.

La coalición que Morena necesita para 2027 no se construirá solamente con encuestas, porcentajes y anuncios de candidaturas, también tendrá que construirse con acuerdos.

Y algo empieza a quedar claro en este proceso: el PT quiere participar en la definición de esos acuerdos, y no solamente aparecer en la fotografía del anuncio.

Porque una alianza puede sobrevivir a una candidatura que no le guste a un aliado.

Lo que resulta más difícil es sobrevivir a la sensación de que el aliado ya no cuenta.

Y ahí, justamente ahí, es donde comienza la verdadera negociación.

La elección todavía está lejos.

La negociación, no.

Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.

X: @aaguirre_g