Vicente Luna Hernández 

Más allá del partido que las y los postuló, más allá de los acuerdos para ponerse el chaleco guinda, más allá de la votación que hayan alcanzado como candidatas y candidatos,  lo cierto es que la figura que sufre un desgaste político ante deficiencias gubernamentales – independientemente si sea responsabilidad federal o estatal – es la o el presidente municipal y eso trae como consecuencia un cierto rechazo electoral a sus figuras y a lo que representan y es lo que suman al momento de cambiar de partido.

En Veracruz Morena presume la suma de alcaldesas y alcaldes que llegaron al poder postulados por otras fuerzas políticas, la pregunta es ¿llegan a morena con la misma fuerza electoral con la que participaron como candidatas y candidatos? ¿Por qué una presidenta o presidente municipal abandona al partido que la o lo cobijó para ser candidato? ¿En serio siempre es por las presuntas “presiones” del oficialismo o es por sus propias ambiciones personales? ¿En serio obtiene un beneficio el municipio en obras públicas o es el pretexto para ocultar otros intereses inconfesables?

Lo cierto es que ante un proceso electoral las y los presidentes municipales son actores políticos fundamentales para la victoria en Distritos Federales y Locales, son los cabildos y el presupuesto municipal – más allá de lo que señala la norma electoral – quienes influyen de manera importante a favor o en contra de un partido político, es iluso pensar que las y los alcaldes se mantienen al margen o siempre apoyan al partido que los postuló,  los intereses financieros y políticos se ponen en la mesa de negociaciones y a la hora de cerrar filas nadie se debe llamar sorprendido.

Lo cierto es que a los partidos – durante un proceso electoral – lo que realmente les importa son los votos que representan sus candidatas y candidatos, lo que les interesa es generar la mayor cantidad de votos para que a la hora del cierre del Proceso Electoral los números les finales representen mayores beneficios económicos, al margen del “enojo” en las dirigencias al ver que una o un alcalde abandona sus filas.

En el caso de las alcaldías, los partidos saben que existe el riesgo en todo momento que “sus” alcaldesa y alcaldes se cambien de camiseta partidista y con ello, se lleven consigo “la fuerza electoral” que presumieron en campaña, sin embargo, el principal propósito es presumir victorias en municipios y captar el mayor número de votos…es parte de su carta de presentación  al final del Proceso Electoral Municipal…y todos contentos.

La realidad es que después de la euforia electoral – PT, MC, PAN, PVEM, PRI – todos “leyendo” los números electorales de acuerdo a sus intereses, ven como las y los alcaldes se quitan la camiseta y se ponen el chaleco color guinda sin ningún asomo de culpabilidad, ¿realmente quién “utilizó” a quién? ¿A dónde se van los votos obtenidos? ¿Podrá la estructura territorial de un partido volver a ser protagonista como lo era ayer?

Lo cierto es que la experiencia municipal se puede presentar en la elección de Diputados Federales y Diputados Locales, esto es, aspirantes que no sean cobijados por Morena buscarán ser postulados por otras fuerzas políticas y en caso de ganar, con una taza de café en las manos y una sonrisa…volverse a poner el chaleco guinda en el Palacio Legislativo de San Lázaro o en el Palacio Legislativo de Encanto, ¿acaso es un escenario imposible de ocurrir? Lo cierto es que ganan los partidos los votos, gana la o el candidato que llega a la curul pero ¿qué gana el ciudadano?

¿A quién “asusta” el cambio de camiseta? Más hay algo de cierto, no es lo mismo cambiar de camiseta para ser candidato a un cargo que cambiar de color partidista después de ganar el cargo, lo cierto es que el imán del poder es tan fuerte que es difícil muy difícil de resistirse y más si van de por medio promesas de desarrollo para el municipio o el distrito en general.

Veracruz ya vivió un escenario político con aquellos que presumían ser acérrimos opositores, feroces críticos de morena pero en realidad no querían ni anhelaban quitar del poder a morena, querían que morena les diera un poco de poder, ¿dónde están aquellas y aquellos que en Veracruz “querían” quitar a morena por que representaba un mal gobierno? ¿Alguien sabe donde están Anilú Ingram y Polo Deschamps, si, aquellos que querían llegar a palacio de gobierno para impulsar una verdadera transformación? ¿Dónde está Yunes Márquez? ¿Qué querían realmente? ¿En serio estaban convencidos de sus posibilidades para ser gobernantes o solo querían seguir en nómina? ¿Qué clase de representantes populares merece Veracruz?

¿Cuántas y cuántos aspirantes buscarán ser postulados por la oposición o partidos aliados del oficialismo con el riesgo de ganando regresar al corral guinda? ¿Qué busca realmente una o un candidato opositor a morena? ¿Busca ser la voz de aquellos grupos que no están conforme con la situación actual o buscan sumarse al coro de sumisos legisladores?

El riesgo de traspecismo partidista existe, morena no tiene “cama” para tanta gente, sin embargo, la oposición debe hacer algo al respecto, las dirigencias deben desquitar los privilegios que tienen, buscar y postular a mujeres y hombres que realmente lleven a los recintos legislativos el sentir de aquellos sectores sociales que no se sienten representados por Morena y sobre todo, dispuestos a ser una voz crítica y propositiva sobre los diferentes temas sociales que lastiman a Veracruz y a México.

La finalidad principal de la política es dirimir las diferencias a través del diálogo  y del acuerdo, es escuchar todas las voces y atender sus justos reclamos, la política no es la aniquilación del diferente ni la humillación del opositor, ¿quién tiene la verdad absoluta? Es la suma de talentos y sectores económicos la verdadera fuerza social de un Estaos y de un país, las y los futuros legisladores deben representar las diferentes voces que integran la sociedad en Veracruz,  todas las regiones y todos los municipios merecen ser escuchados en las máximas tribunas del poder legislativo, no se trata de que solo una voz se oiga y se atienda, se trata de que las y los diputados federales y locales mantengan comunicación permanente con cada uno de los 212 municipios del Estado más allá del color de camiseta qué tengan puesta.

Insisto en el tema, las y los presidentes municipales son actores fundamentales en el proceso electoral, con su buen trabajo como ejecutivos de obra pública y como operadores territoriales los alcaldes deben ser tratados como protagonistas principales y no como simples invitados a la fiesta electoral.

P.D.- Con el ánimo que la voz de las y los presidentes municipales a la hora de la selección de candidatas y candidatos sea valorada…Escribiré otro día.