Pepe Cortés

Algo está pasando en los hospitales de Veracruz y ya no ocurre solamente dentro de ellos. Desde finales de agosto y a lo largo de septiembre, médicos, trabajadores, pacientes y familiares han denunciado en distintas ciudades falta de medicamentos, insumos y material para realizar procedimientos. El domingo 27 de septiembre, madres de niños con cáncer, médicos y enfermeras marcharon desde el Hospital Regional hasta el Zócalo del puerto de Veracruz. Pidieron medicinas, insumos y la renuncia de Roberto Ramos Alor, coordinador estatal del IMSS-Bienestar, además de la derogación del convenio con ese esquema. Cuando quienes conocen el sistema desde dentro llevan sus reclamos a las calles, el gobierno tiene frente a sí una señal que no puede ignorar.

Tampoco es un hecho aislado. En Xalapa, personal médico del Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio” ha denunciado durante septiembre las condiciones en que presta el servicio. En el puerto, un oncólogo pediatra del Hospital de Alta Especialidad afirmó que el desabasto cumple seis meses y atraviesa su momento más crítico; las madres, por su parte, hablaron de al menos 20 cirugías detenidas por falta de insumos. Ya no se trata de una publicación perdida en redes sociales, sino de reclamos que se repiten en distintas unidades.

Las autoridades tienen su propia versión. Ramos Alor sostiene que el abasto ronda el 80 por ciento en la mayoría de los hospitales, por debajo del nivel superior al 90 por ciento que el gobierno estatal reportó en mayo. La gobernadora Rocío Nahle ha recorrido unidades médicas y ha reconocido que la situación no es igual en todas. Por ejemplo, durante su visita al Hospital de la Comunidad de Naranjos-Amatlán se reportó un abasto de medicamentos del 100 por ciento, mientras que la propia mandataria ha señalado que existen otras unidades alrededor del 60 por ciento. También anunció una inversión de alrededor de 3 mil 800 millones de pesos para cinco hospitales.

Esa dispersión muestra lo que ningún promedio alcanza a explicar. Un estado puede reportar 80 por ciento de abasto y tener, al mismo tiempo, hospitales con realidades muy diferentes. Para el paciente que necesita justamente el medicamento que falta, la estadística cambia de significado. Lo mismo ocurre con la cirugía que espera porque no hay un insumo específico o con el médico que tiene al paciente enfrente y no dispone de lo necesario para atenderlo. En salud, los porcentajes tienen rostro: detrás de una receta incompleta hay una familia buscando un medicamento y detrás de una cirugía reprogramada hay alguien que espera recuperar su salud.

México ya enfrentó una advertencia semejante. El conflicto de los médicos residentes e internos comenzó el 26 de noviembre de 1964, en el Hospital 20 de Noviembre, por una demanda laboral, y se extendió a hospitales de todo el país. Lo heredó el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, que primero negoció y concedió aumentos, y después endureció su respuesta hasta llegar a despidos y a la ocupación policial de hospitales. Los tiempos son distintos, pero la lección es sencilla: cuando las batas blancas salen a las calles, ignorar el mensaje puede convertir un problema sectorial en un conflicto político.

Veracruz todavía tiene oportunidad de evitar esa dinámica. No hace falta exagerar el problema, pero tampoco minimizar las denuncias. Las cifras que hoy se dan durante los recorridos deberían publicarse de manera permanente y verificable: el abasto de medicamentos esenciales en cada unidad, los insumos y el material de curación que faltan, las cirugías reprogramadas por falta de material y la fecha en que se corregirá cada carencia. Si hay mejoría, se demostrará con datos; si hay hospitales rezagados, sabremos cuáles son y cuándo dejarán de estarlo. La transparencia recupera la confianza mejor que cualquier conferencia de prensa.

El desabasto ya salió del hospital. Está en las calles, en las protestas y en la conversación pública. Ahora la respuesta tiene que recorrer el camino contrario: salir del discurso y llegar hasta las farmacias, los consultorios y los quirófanos.

@pepecortesmx

Pepe Cortés es economista y abogado por la Universidad Veracruzana, con estudios de posgrado en Administración Pública y Control y Fiscalización. Consejero estatal e integrante de la Comisión Permanente del PAN en Veracruz.