Ana Rosa Valdés Salazar

En mi Opinión

La mayoría legislativa de Morena en el Congreso del Estado terminó de consumar el atentado contra la institución municipal, orquestado desde el Palacio de Gobierno, al retirar a presidentes municipales y síndicos de los ayuntamientos la inmunidad procesal penal, para que respondan por la comisión de delitos sin la intervención del Congreso del Estado durante el tiempo de su encargo.

De nada sirvieron los argumentos que, en contra de la iniciativa presentada por la Gobernadora Rocío Nahle, expusieron los diputados de la oposición. La aplanadora morenista, sin cambiar una palabra o mover una coma a la propuesta de la titular del Ejecutivo, aprobó la caprichosa reforma a la Constitución Política local, considerada así por analistas y abogados expertos en la materia.

Mediante un procedimiento sumamente desaseado y al vapor, el régimen estatal se deshizo de lo que le estorbaba y dejó al descubierto, sin rubor alguno, su ánimo revanchista y represor en contra de quienes piensan distinto al sistema autoritario que ha establecido, en la línea del desgobierno que encabeza Claudia Sheinbaum. 

Esa actitud, que puede calificarse como retadora, revela que para Morena su poder no reconoce fronteras en el orden constitucional y legal del Estado y que, por tanto, nada detendrá a ese movimiento en su empeño de someter a sus designios a sus adversarios políticos, a quienes no considera de esta forma, sino como enemigos.

Nada más lejos del ideal democrático, que reconoce los valores de la pluralidad y de la tolerancia y brinda espacios a la manifestación de todas las corrientes, para que el debate público, la libre confrontación de las ideas, propicie acuerdos y soluciones a los problemas que aquejan a la sociedad. 

Hoy, como lo dije en la sesión de la Legislatura, Morena nos confirma la dimensión de su ambición y en la iniciativa de la Gobernadora podemos comprobarlo: si ella hubiera previsto quitarse el fuero junto con sus secretarias y secretarios de despacho, por supuesto que la respaldaríamos; el PRI se pronunció a favor de impulsar una propuesta para que nadie del gobierno estatal tenga inmunidad procesal, es decir, que no tengan fuero.

Pero no lo hizo así. ¿A qué le teme? Porque si las leyes contemplan mecanismos para actuar contra los servidores públicos irresponsables, entonces, ¿por qué desplazar la voluntad de esta Soberanía demostrada en las recientes declaraciones de procedencia resueltas sin contratiempos?

El fuero no es un privilegio personal, es una figura establecida para proteger la función pública, pues no se concede a una persona por ser quien es, sino al cargo que ocupa y mientras lo ocupa, para que los servicios públicos sean realizados sin obstrucciones.

Retirar esa inmunidad procesal a presidentes municipales y síndicos propiciará abusos de poder y aplicación de justicia selectiva, porque se podrá proceder contra integrantes de partidos políticos que resulten opositores incómodos, y hasta contra los de casa, de manera fácil y rápida, sin esperar a que el Poder Legislativo declare si ha lugar a ello. En realidad, se tratará de injusticia selectiva.

Legislar a conveniencia, para erradicar lo que incomoda al Gobierno, es hacer de lado los intereses superiores del pueblo, que ya está cansado de tanta injusticia, impunidad y corrupción. 

¿Por qué no quitar el fuero a los secretarios de despacho? Como la titular de Protección Civil, responsable de la muerte y desaparición de decenas de personas que resultaron víctimas de su negligencia durante las inundaciones registradas en el norte del Estado, hace un año. 

Y así podrían citarse muchos casos que ameritan el fincamiento de responsabilidades, como cuando se le niegan, al pueblo de Veracruz, servicios de salud, de educación y de seguridad, por citar algunos.

Pero Morena solapa la impunidad, lo vemos con Rocha Moya y otros tantos que tienen un amplio historial de señalamientos en su contra, y lo mismo harán con sus presidentes municipales afines: claro que meterán las manos para protegerlos y salvarlos de castigos por sus malas actuaciones.

Porque Morena es retroceso, hipocresía, abuso, corrupción.

Morena es lo peor que le ha pasado a México. En ocho años ha destruido lo que nos llevó décadas construir.

Pero aún vivimos muchos de los mexicanos que disfrutamos 20 años de democracia y estamos en pie de lucha para restablecerla.