Pepe Cortés
La noche del lunes, Xalapa perdió a dos personas. Hay dos familias que hoy lloran y muchas más que vieron el agua entrar a sus casas, arrastrar vehículos y dañar comercios construidos con años de trabajo. Lo primero es acompañarlas y atender a quienes resultaron afectados. Frente a una tragedia de esta magnitud, la discusión más importante no debería ser repartir culpas, sino entender qué ocurrió y preguntarnos qué podemos hacer para reducir los riesgos cuando vuelva a llover así.
Empecemos por lo que sabemos: la tormenta fue extraordinaria. Registros meteorológicos preliminares reportaron 131.4 milímetros en Seminario, 130.2 en Plan de Ayala, 127.8 en Base PC, 123.6 en IMAC y 93 en Sefiplan, con buena parte de la lluvia concentrada en unas dos horas. Un día antes, en Sefiplan, habían caído 71.7 milímetros y las propias autoridades reconocieron que la capacidad de las estructuras pluviales había sido rebasada. Con precipitaciones de esta intensidad, cualquier análisis serio debe comenzar reconociendo la fuerza del fenómeno.
Pero prevenir también significa escuchar las señales antes de una emergencia. Los vecinos de la colonia J.J. Panes llevaban tiempo planteando problemas de infraestructura y drenaje pluvial. El 8 de septiembre hicieron pública nuevamente su preocupación por las inundaciones recurrentes y el 14 volvieron a manifestarse con expedientes, planos, oficios y proyectos acumulados durante distintas administraciones. Quienes viven diariamente en una colonia conocen dónde se acumula el agua, qué cauces se desbordan y qué problemas se repiten. Esa experiencia también debe formar parte de una política de prevención.
El 21 de septiembre, apenas siete días antes de la tormenta, la alcaldesa Daniela Griego recibió a los vecinos. El Ayuntamiento informó que Obras Públicas realizaba un levantamiento topográfico en la calle Colima para atender problemas de “escurrimientos pluviales”; CMAS se incorporaría a los trabajos y se anunció la limpieza del sistema de alcantarillado con apoyo del Ejército. Ese trabajo debe continuar ahora con mayor urgencia, pero también extenderse a otros puntos de Xalapa que demostraron su vulnerabilidad durante estas lluvias.
La pregunta entonces no es solamente qué ocurrió el lunes, sino qué vamos a hacer antes de la próxima tormenta. Se necesita conocer la capacidad real de drenajes y colectores, identificar los puntos donde el agua rebasa la infraestructura, mantener cauces y alcantarillas, revisar zonas de riesgo, actualizar mapas de inundación y mejorar los mecanismos de alertamiento. La prevención no puede depender únicamente de reaccionar cuando el agua ya está entrando a las viviendas.
Pero tampoco toda la responsabilidad corresponde a las autoridades. Una ciudad preparada exige corresponsabilidad. No convertir calles, barrancas y cauces en depósitos de residuos, respetar las zonas naturales de escurrimiento, reportar obstrucciones y atender las indicaciones de Protección Civil también forman parte de la prevención. La basura por sí sola no explica una inundación de esta magnitud, como tampoco una sola obra puede garantizar que nunca vuelva a ocurrir. Los riesgos urbanos se construyen por la suma de muchos factores y se reducen de la misma manera: con infraestructura, mantenimiento, planeación, vigilancia y participación ciudadana.
Xalapa siempre ha sido una ciudad de lluvia. Sus pendientes, cauces, expansión urbana y condiciones geográficas hacen inevitable que vuelva a enfrentar precipitaciones intensas. Por eso la prevención no puede comenzar cuando aparece una tormenta en el pronóstico. Tiene que trabajarse durante todo el año, con inversión, conocimiento técnico, participación vecinal y una cultura cotidiana de cuidado de la ciudad.
Hoy corresponde atender a los damnificados y acompañar con respeto a las familias que perdieron a un ser querido. Después deberá venir una evaluación seria de lo ocurrido y, sobre todo, acciones para disminuir los riesgos.
No podemos impedir que vuelva a llover con esta intensidad.
Pero sí podemos trabajar, autoridades y ciudadanos, para que la próxima vez Xalapa esté mejor preparada.
@pepecortesmx
Pepe Cortés es economista y abogado por la Universidad Veracruzana, con posgrados en Administración Pública y Control y Fiscalización. Consejero Estatal y miembro de la Comisión Permanente del PAN en Veracruz.




