Pepe Cortés
Administrar un hospital no es un asunto de cargo y abono. Mucho menos cuando se trata del Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio”, uno de los hospitales más importantes de Veracruz, donde una compra que no llega, un inventario mal planeado o un equipo sin mantenimiento pueden terminar afectando el trabajo de médicos, enfermeras, personal de laboratorio, técnicos especializados, camilleros, intendentes y demás trabajadores de la salud y, finalmente, la atención de un paciente. Por eso merece atención el reciente nombramiento de Gabriela Alejandra Ortega Molina como responsable del área administrativa del CAE. La gobernadora Rocío Nahle ha defendido su designación señalando que es contadora pública, que fue evaluada para ocupar el puesto y que no existe una investigación vigente en su contra. Pero ésa no debería ser la discusión principal. La pregunta es mucho más sencilla: ¿qué experiencia tiene administrando hospitales?
Porque un hospital no es una oficina pública cualquiera. Hoy existen especialistas en administración hospitalaria, dirección de instituciones de salud, gestión sanitaria, economía de la salud y administración de servicios médicos. Un hospital necesita comprar, almacenar y distribuir medicamentos e insumos; conocer consumos históricos, anticipar necesidades y establecer inventarios críticos; mantener funcionando equipos médicos de alta especialidad; administrar recursos humanos, infraestructura, proveedores, adquisiciones y servicios generales, y coordinar todo ello con médicos, enfermeras, personal de laboratorio, técnicos especializados, camilleros, intendentes y demás áreas que hacen posible la atención hospitalaria. No basta con que cuadren las cuentas. Un hospital puede tener sus números perfectamente acomodados en una hoja de cálculo y, al mismo tiempo, tener personal buscando material indispensable para poder trabajar.
Por todo lo anterior, y especialmente por el momento que atraviesa actualmente el Centro de Alta Especialidad, este nombramiento importa. Durante las últimas semanas, trabajadores del hospital han hecho públicos reclamos relacionados con medicamentos, material e insumos necesarios para realizar su trabajo. No todo ese problema puede atribuirse a la administración del hospital: el modelo de IMSS-Bienestar distribuye responsabilidades y muchas decisiones de compra y abastecimiento se toman fuera del propio CAE. Pero justamente por eso administrar hoy un hospital público exige todavía más conocimiento: saber qué solicitar, a quién, cuándo hacerlo, cómo anticipar faltantes, cómo documentarlos y qué alternativas existen cuando la cadena de suministro falla.
En medio de ese escenario llega a la administración una exalcaldesa cuya profesión es la contaduría pública. No cuestiono que una contadora pueda administrar un hospital; lo que debemos preguntar es si cuenta con experiencia específica en administración hospitalaria para enfrentar las condiciones actuales del CAE. Y esa pregunta debería responderse con un currículum, no con una declaración política. ¿Cuántos hospitales ha administrado? ¿Qué experiencia tiene en sistemas de abastecimiento de medicamentos? ¿Ha manejado inventarios hospitalarios? ¿Conoce procesos de adquisición de material médico? ¿Ha trabajado con mantenimiento de equipamiento especializado? ¿Ha dirigido anteriormente una institución de salud de esta complejidad? Si existen esas credenciales, que se hagan públicas.
Porque Veracruz no necesita una discusión sobre nombres, sino sobre perfiles. Y aquí aparece un problema político más amplio. Un gobierno que presume haber transformado la vida pública debería demostrar también que transformó la manera de seleccionar a sus funcionarios. Sin embargo, nombramientos como éste abren la pregunta contraria: ¿dónde están los perfiles especializados, la experiencia comprobada y la capacidad acreditada que requiere una responsabilidad de esta naturaleza? La llamada Cuarta Transformación llegó al poder cuestionando las prácticas del viejo régimen, pero cambiar de partido no garantiza cambiar la cultura del poder.
Durante décadas se cuestionó al PRI porque demasiados cargos públicos parecían repartirse bajo una lógica de cercanía política: el mérito podía terminar siendo acompañar al gobernante, aplaudirlo, defenderlo o, como decía aquella vieja expresión de la política mexicana, cargarle el maletín al jefe. Si aquella práctica era cuestionable entonces, también debe serlo ahora. No afirmo que ésa sea la razón de este nombramiento; precisamente por eso el gobierno tiene una manera muy sencilla de despejar la duda: mostrar el perfil, la experiencia y los criterios técnicos utilizados para seleccionar a la nueva responsable administrativa del CAE. Cuando un gobierno no explica por qué una persona es la adecuada para una responsabilidad altamente especializada, deja abierta la pregunta de si pesó más el currículum o la cercanía política.
Y en un hospital esa diferencia importa. No estamos hablando de una oficina donde un error termina archivado en un expediente. Cuando falta una gasa, un medicamento, una prótesis, un reactivo, material de laboratorio, artículos indispensables para la limpieza o una pieza necesaria para que funcione un equipo, el problema administrativo termina afectando a médicos, enfermeras, personal de laboratorio, técnicos especializados, camilleros, intendentes y demás trabajadores que tienen que resolver cómo continuar trabajando con recursos insuficientes y, finalmente, al paciente que espera ser atendido. Por eso profesionalizar la administración hospitalaria no es un lujo académico: es parte de la calidad y seguridad de los servicios de salud.
La crisis que atraviesa el sistema sanitario veracruzano debería servir para revisar cómo estamos seleccionando a quienes administran nuestros hospitales. No basta con cambiar personas; hay que cambiar criterios. Y quizá el primero debería ser reconocer algo elemental: administrar un hospital no es llevar las cuentas. Es ayudar a garantizar que médicos, enfermeras, personal de laboratorio, técnicos especializados, camilleros, intendentes y todos quienes sostienen diariamente un hospital tengan lo necesario para atender y salvar vidas.
@pepecortesmx
Pepe Cortés
Economista y abogado por la Universidad Veracruzana. Consejero estatal y miembro de la Comisión Permanente del PAN en Veracruz.




