Alejandra Herrera
Resulta y Resalta
RESULTA que… pareciera que el tema de la doble nacionalidad es muy difícil de entender cuando se habla en términos jurídicos, legislativos y con los artículos de por medio que establece la Constitución, pero en el fondo la iniciativa de reforma es muy sencilla y se puede reducir a algo muy sencillo.
Si alguien quiere gobernar México o alguno de sus estados, ¿es demasiado pedirle que mientras ocupe ese cargo lo haga únicamente como mexicano? Esa es, palabras más, palabras menos de lo que se trata la discusión, que por cierto este miércoles llegó al Congreso de Veracruz.
Los diputados locales aprobaron la reforma constitucional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que establece nuevas reglas para quienes aspiren a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
En dicha iniciativa no se está proponiendo quitarles la doble nacionalidad a los millones de mexicanos que viven dentro o fuera del país, ni mucho menos se está diciendo que quien tiene dos nacionalidades quiera menos a México.
El asunto es otro, pues lo que se está poniendo sobre la mesa es si quien pretende encabezar un gobierno y tomar decisiones en nombre del Estado mexicano debe mantener o no, al mismo tiempo, un vínculo de nacionalidad con otro país.
La postura de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara, como también lo ha sido la de la gobernadora Rocío Nahle y ya también el Congreso de Veracruz se sumó a esta iniciativa.
Y es que gobernar un estado o encabezar la Presidencia de la República significa tomar decisiones sobre seguridad, recursos públicos y asuntos que afectan todos los días la vida de millones de personas.
Por eso la reforma pone una condición adicional para quien quiera asumir semejante responsabilidad, ya que si tiene otra nacionalidad y quiere competir por alguno de esos cargos, tendrá que renunciar a ella antes de solicitar su registro.
Dicho de otra manera, nadie pierde su nacionalidad mexicana, tampoco se prohíbe la doble nacionalidad para el resto de los ciudadanos y mucho menos desaparecen los derechos de los mexicanos que viven en el extranjero, la reforma es solo para quienes quieran gobernar.
RESALTA que… como era de esperarse, la oposición encontró por dónde entrarle al tema. PAN, PRI y Movimiento Ciudadano llevaron buena parte de la discusión hacia los derechos políticos y los mexicanos migrantes, bajo el argumento de que una segunda nacionalidad no necesariamente representa una decisión de lealtad.
Hay mexicanos que tienen una segunda nacionalidad desde que nacieron, otros que la adquirieron por sus padres y muchos más porque construyeron una vida fuera del país y ninguna de esas circunstancias los convierte en menos mexicanos.
La reforma tampoco está diciendo eso, pues no se trata de medir quién quiere más a México, se trata de establecer las condiciones para ocupar algunas de las responsabilidades políticas más importantes del país.
Porque una cosa es tener todo el derecho de conservar dos nacionalidades y otra, muy distinta, querer gobernar México mientras jurídicamente se mantienen ambas y eso es precisamente el centro de la discusión.
Desde la oposición federal incluso se ha presentado la reforma como un golpe contra los migrantes y se ha advertido que limita su derecho a ser votados. Es parte del debate y, por supuesto, tendrán derecho a defender esa postura, pero también hay que contar la historia completa.
La reforma no desaparece la doble nacionalidad ni cancela los derechos políticos de todos los mexicanos que viven fuera del país, esto es sólo para aquella persona que decide buscar la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Así que, en términos sencillos, el ciudadano puede conservar sus dos nacionalidades y quien quiera gobernar tendrá que elegir y los debates lo están haciendo más complicado de lo que realmente es.
La Cámara de Diputados ya dio su aval, después lo hizo el Senado y ahora corresponde a los congresos estatales participar en el procedimiento para modificar la Constitución. Este miércoles le tocó a Veracruz y aquí los diputados ya fijaron su postura.
Lo más seguro es que el tema seguirá dando de qué hablar y principalmente con tono partidista porque se acercan las elecciones y cada quien buscará llevar agua a su molino.




