Vicente Luna Hernández
Seré realista y más certero/ pondré a “trabajar” más mi mente:/ para operar políticamente/…se necesita dinero.
Autor: Luna
La realidad es que las y los diputados dejaron de tener contacto y puentes de comunicación con los ciudadanos y organizaciones de sus distritos, consideran que los programas sociales hablan por ellos, dando por hecho que esos programas llegan a todos los hogares de México; sin embargo, nunca está de más la comunicación permanente entre ciudadanos y representantes populares.
Lo cierto es que previo a un proceso electoral esos mismos representantes populares —integrantes de la alianza oficial—, en busca de su reelección, ya no solo le apuestan a esos programas, sino que con el pretexto de repartir su periódico oficial llevan a cabo recorridos y visitan casas con la intención de ser considerados para seguir “representando” los intereses de su distrito, sea federal o local.
El 2027 será un año de renovación de la Cámara de Diputados, de 17 gobiernos estatales; en 31 entidades se renovarán los congresos locales, en 29 estados se elegirán presidentes municipales y 16 alcaldes en la Ciudad de México. Estamos hablando de la renovación del poder político en el país. Ante el poder casi absoluto del partido Morena, ¿México está mejor que antes del 2018?
Muchos hablan de la fortaleza que le da al gobierno federal y, por consiguiente, a Morena los programas sociales. Tal parece que la vida pública girara alrededor de esos beneficios consagrados en la Constitución Política del país. Está claro que el “atractivo social” de esos programas provoca la “parálisis” de gestión social y de representación de las bancadas legislativas oficiales; al llegar a la curul, esos mismos representantes populares que presumían de ser “populares” dejan de ser… representantes.
Lo cierto es que todas y todos aquellos que presumen hablar a nombre del pueblo y representar los intereses del pueblo de sus respectivos distritos electorales, solo traen la palabra “pueblo” en sus apuntes discursivos porque, al pasar a ser parte de las élites políticas del Estado, la mayoría —lamentablemente— se aleja de ese pueblo que dicen representar. ¿Cuántos estuvieron presentes y apoyaron un justo reclamo por un mejor servicio médico en su distrito? ¿Cuántos alzaron la voz ante la “pobreza” en las instalaciones materiales educativas o ante la falta de maestros en algunas de las comunidades que representan? ¿Están atentos a la reparación de las carreteras y caminos de sus distritos? ¿Tienen los méritos para buscar ser reelegidos? ¿En serio las y los representantes populares de la oposición han sido mejores que los oficialistas?
El riesgo siempre existe, dirán algunos. En todos los partidos hay de chile, de dulce y de manteca. El tema es que las y los ciudadanos se deben involucrar de manera organizada e informada en el proceso electoral y dejar de ver la elección de sus representantes populares como algo lejano y ausente a sus intereses, y solo esperar la fecha indicada para acudir a un cajero —en caso de tener algún programa social— del Bienestar, sin importar quién será su representante en la Cámara de Diputados y en el Congreso del Estado. Un programa, por muy social, debe ir acompañado por un mejor sistema de salud, una educación de calidad tanto docente como en instalaciones y una mejor seguridad pública. El Estado no puede ni debe apostar solo a los programas sociales, sino también debe mejorar la calidad de vida del pueblo de México y ahí radica la importancia de uno de los tres poderes de la Unión… el Poder Legislativo.
Veracruz debe elegir 19 diputados federales y 30 diputados locales por votación directa y 20 plurinominales. Hay que recordar que el Congreso de Veracruz se integra de 50 diputadas y diputados. Hombres y mujeres buscarán ser candidatos; hay 8 partidos nacionales que pueden postular candidatos a la federal y local y 10 partidos que están en condiciones de postular candidatos al Congreso del Estado. Semejante escenario electoral se vivió en el 2021 y ya sabemos la historia que ocurrió en nuestro estado: la mayoría de partidos nuevos, tanto nacionales como locales, cayeron en el olvido, pero sus dirigentes se fueron… locos de contento con sus “cargamento”.
Hoy Veracruz se llenará de candidatas y candidatos, pero para llegar a ellos se requiere un amplio trabajo político en territorio. Todos los partidos solo tienen dos opciones de manera muy concreta:
1.- Llevar a cabo una política de nivel e invertir los recursos económicos 10 meses y 8 meses respectivamente —depende si es partido nacional o local— y, junto con sus candidatas y candidatos comprometidos con el proyecto, lograr mantener el registro.
Las dirigencias partidistas, principalmente de los partidos nuevos, “invierten” unos pocos meses para seguir disfrutando de las mieles del poder cerca de tres años más rumbo al 29.
2.- Integrar a sus “amigos” en un “Club de Toby”, presumir su “juguete” nuevo, repartirse los recursos económicos entre ellos, simular que “operan” en territorio y reír un rato… y al final llorar por perder el registro como partido político.
¿Usted qué cree que hagan los dirigentes de los 10 partidos políticos en Veracruz?
P.D.- Con el ánimo de que no se olvide y lo digo a mi manera:
“La historia nos ha enseñado que cuando un ‘loco’ toma el poder, miles de cuerdos se vuelven ‘locos’… para compartirlo”.
Escribiré otro día.




