Inocencio Yáñez Vicencio
La información que hoy aparece en la primera plana del periódico de circulación nacional Excélsior, sobre la presencia del Movimiento Estudiantil de 1968 en México, me motiva a reclamar una investigación sobre las distintas corrientes que intervinieron.
Los trabajos de Sergio Sermeño, Gilberto Guevara Niebla, Raúl Álvarez Garin…, son extraordinarios pero no dan cuenta de las manos que movieron la cuna.
Lo primero que habría que ver es la pluralidad de fuerzas que históricamente se disputaban el control de las instituciones educativas protagonistas. Julio Jiménez Rueda nos presentamos un mapa político que no puede desdeñarse, sin embargo no llega su trabajo hasta las escaramuzas que precedieron el 68. El movimiento universitario contra el rector Chávez, ya asoma al grupo de Leopoldo Sánchez Celis, que a través de su hijo Leopoldo Sánchez Fuerte, Enriquez Rojas Bernal, que a la postre sería yerno del exgobernador de Sinaloa, que al encarcelamiento de Rafael Aguilar Talamantes, por la huelga de la Universidad Nicolaíta, en la jefatura de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, Flores Bernal, lo sustituiría. Al frente del movimiento contra el doctor Chávez, aperecía Rodolfo Urquiza, que un día mi paisano Eucario Fosados, presidente el el 66 de la Federación Nacional de Estudiantes, me invitó a comer con él en el Colmenar, junto al viejo edificio de la Lotería Nacional, y la verdad, era tan anodino, que lo único que repetía, era que quería el apoyo del IPN. Era evidente que quienes estaban detrás de las FUSAS, eran los Sánchez Duarte.
Efectivamente, en la UNAM, actuaba El Muro y otros grupos ultraderechistas, bajo la tutela policiaca y confesional.
La Agencia Central de Inteligencia intervenía en la UNAM, el Pol, normales, Tecnológicos ( En Durango, en el conflicto del Cerro del Mercados). Me tocó verlos a los agentes gringos en 1966 en Poza Rica, pretendiendo infiltrarse en la Asociación de Estudiantes Pozarricenses.
El Instituto Politécnico Nacional, apenas tenía unos cuatro años de conformarse de secuelas establecidas a la mitad del siglo XIX y otras, cuando se ve envuelta en una lucha por su supervivencia. En el 56 sufre la desaparición definitiva de su internado. La represión es dirigida por Fernando López Arias. El dirigente de la FNET, pepino, es Nicandro Mendoza, que es confinado a su ciudad natal. Esta organización no sólo tuvo directivos del PPS, del PRI; también tuvo al primer Jesús Morales, que era miembro del Partido Comunista, antes de ser muy influenciada por el Ing. Jesús Robles Martinez, colimense, logrando manipular a unos líderes y a otros nunca pudo controlar.
En el Politécnico, a principio de los sesenta, le metía manos el ingeniero Eugenio Méndez Docurro, Jesús Robles Martinez, Enrique Ramirez y Ramírez y personajes que en cada sucesión jugaban a las vencidas.
En 1967 se va a la huelga la Escuela de Agricultura de Ciudad Juárez, Chihuahua, demandando la federslizacion. De momentos no únicamente Chapingo la secundaba sino también las escuelas autodenominadas independiente del Politécnico. Recuerdo que fuimos a ver a Ignacion Gil Zamora, Presidente de la FNET y andaba en pantuflas. Le recomendamos que sus escuelas se sumaran o de lo contrario el Comité de Huelga, la aislaría. Se hizo, pero el paro del 67, fue un ensayo de lo que vendría al año siguiente.
A mí me enviaron como delegado a movimientos en Juchitán, Ciudad Mante, Puebla, Tlaxcala, Villahermosa.
Cuando los granaderos entran a la Vocacional Número 5, después de la trifulca entre mi Escuela y la escuela particular Isaac Ochoterena, nos organizamos para protestar ese 22 de julio de 1968, pero resulta que llueve y la movilización se programa para el 26 de Julio del Monumento a la Revolución al Cuadrilátero del Casco de Santo Tomás. A mí no me toca participar en el desagravio, porque en virtud de que una Asamblea del Politécnico me había elegido para integrar la delegación de seis miembros que asistiría al IX Congreso de la Federación Mundial de la Juventud Democrática, a celebrarse en Sofía Bulgaria, me enteré, junto con mis compañeras Pablo Gómez, Vicente Villamar, Iván García Solís, Arnoldo Martínez Verdugo…, que una vez concluido el recorrido de la marcha, tomó el micrófono mi amigo Efrain García Reyes y arengó a los Politécnicos a ir al Hemiciclo a Juárez, para juntarse con la manifestación que organizaba la Juventus Comunista del Salto del Agua al Hemiciclo, para conmemorar el Asalto al Cuartel Moncada. De la Alameda partieron los Politécnicos y los jóvenes convocados por la Central Nacional de Estudiantes Democráticos hacia el Zócalo, pero al llegar una calle antes, Palmas, son reprimidos por los granaderos. Haste ese momento la UNAM nada tiene que ver.
La UNAM interviene para protestar por la represión que en las calles de Palmas han sufrido el 26 de Julio los Politécnicos y los jóvenes que celebraban la Revolución cubana, siendo después derribada la puerta de la preparatoria San Idelfonso, que provoca la entrada de la UNAM y que se formaliza con la marcha de defensa de la autonomía, que encabeza su rector Javier Barros Sierra, gente que le había diputado a Gustavo Díaz Ordaz, la postulación del PRI, a la presidencia y que había salido muy lastimado de esa contienda.
En el video que circula sobre la toma del Ejército del Politécnico, hay expresiones de universitarios que no dudan en reconocer que en esa institución estuvo siempre la parte más combativa.
Muchos años se difamó a la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos y particularmente al dirigente en ese año: José Rosario Cebreros Manjarrez, que aunque tarde es reivindicado por Gilberto Guevara Niebla, cuando en su libro : 1968. Largo Camino a la Democracia, aclara que: El Plan- de organizar grupos de choque – fue maquinado ante los líderes de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos. De última hora, en gesto que los honra, su presidente, José Cebreros, rechazó la conjura, lo cual desencadenó el furor del ingeniero Jesús Robles Martinez…( Pág. 123 ).
Leopoldo Sánchez Celis, tenía el control de la temible Casa del Estudiante Sinaloense, en la Santa María la Rivera, la Escuela de Homeopatia, con el Toto Tordecillas y ganaron las elecciones del turno vespertino de la Voc 5, con Toledo, pero quién manejó, primero la sociedad de alumnos y después el Comité de Lucha, fue Genaro Alanis, que junto con Gaspari, el Güero Alfonso, el Joropo…, atrapados en la droga y muertos prematuramente a su consecuencia. Al final Roberto Güizar, el único con credencial del Partido Comunista, y a mi nos toca llevar las cosas de la Escuela. Roberto fue después director de la Facultad de Economía el la Universidad mexiquense. Estas escuelas hicieron mancuerna con otras de las autodenominadas independientes para tratar de asaltar el Politécnico.
También Méndez Docurro, Enrique Ramírez y Ramírez y los grupos de Corona Del Rosal tenían parcelas de poder en el Politécnico.
Quien haga la historia de las corrientes que intervinieron tanto en el Politécnico como en la UNAM, no pueden soslayar que por entonces los gabinetes no eran monoliticos, todo lo contrario, cada presidente sacaba sus cuadros de los Colegios de Profesionales, de los Sindicato, del Ejército, de las Cámaras, lo que conducía a que se movieron para alinear los astros a su favor. Corona Del Rosal por un lado, Martínez Manatú por el otro, Echeverría haciendo su trabajo…, movieron en el 68 sus fichas.
Repito, no veo ni siquiera un asomo de verdad en nota gringa, pero, pero si me motiva a pensar que “ya es tiempo de escudriñar sobre las fuerzas que intervinieron en el 68”. Por ejemplo, pasado unos años me decía un general muy respetado: dejen de especular, dónde entra el Ejército, sólo da órdenes el Ejército.
Hoy se habla mucho de la Guerra sucia, pero lo que fue esa guerra, que al descubierto cuando los mismos hombres de Lucio Cabañas, hacen público que el dirigente comunista Arturo Martínez Nateras, se quedó con el dinero del rescate del secuestro de Figueroa, que nos hace pensar que el M- 19 de Colombia haya terminado como brazo de los cárteles, sigue la misma línea de la asociación en México de Morena con el crímen organizado.
Y no sólo el Movimiento Estudiantil del 68, debe mostrar las manos que movieron esa cuna. También Ayotzinapa debe mostrar los Abarca, los Angel Aguirre, pero también llegar al último eslabón. El problema es que ahora los que debían ser investigados son los que investigan.




