Alejandro Aguirre Guerrero
Al respecto…
Todavía faltan meses para que empiece formalmente la contienda electoral de 2027, pero en Veracruz hay algo que ya comenzó: los movimientos.
La convocatoria de Morena para definir sus coordinaciones distritales federales —el paso previo a las candidaturas a la Cámara de Diputados— provocó las primeras salidas visibles de funcionarios.
Margarita Santopietro dejó la Secretaría de Desarrollo Social para buscar la diputación federal por Coatzacoalcos. Eduardo Vega renunció a la Subsecretaría de Desarrollo Económico y va por Xalapa. Y Anilú Ingram dejó la delegación del Infonavit para buscar el Distrito 12, con cabecera en Veracruz.
Y hasta el cierre de esta columna se habla de que Luis Arturo Santiago y Carlos Manuel Jiménez irán por Orizaba y Martínez de la Torre, respectivamente, sin que sea oficial.
No es una desbandada. Sería exagerado llamarla así, además, Rocío Nahle no lo permitiría, hay mano firme en ello, no como con Cuitláhuac García.
Pero sí podemos considerar que es la primera señal clara de que el gabinete empieza a convivir con la elección del 2027.
Y eso cambia algunas cosas.
Porque una cosa es gobernar cuando faltan cuatro años para una elección, y otra cuando quienes forman parte del equipo comienzan a preguntarse si el siguiente paso de su carrera está dentro del gobierno (o en una boleta).
La gobernadora, en principio, está haciendo lo “que marca el librito”: quien tenga una aspiración legítima debe separarse del cargo y competir bajo las reglas de su partido. En el caso de Santopietro, incluso fue la propia Nahle quien confirmó públicamente su salida, y anunció que Eusebia Cortés toma la vacante.
Pero el fenómeno merece una lectura política.
¿Cuántos funcionarios más dejarán el gobierno en los próximos meses?
Porque una renuncia aislada es una decisión personal; varias de ellas pueden convertirse en una señal distinta.
Y Morena acaba de abrir esa puerta.
El registro para las coordinaciones distritales federales concluyó este domingo 4 de octubre. En Veracruz están en juego 19 diputaciones federales, además de la renovación del Congreso local. La elección será el 6 de junio de 2027.
Así que el calendario electoral todavía dice que falta tiempo.
La política, en cambio, ya está corriendo.
Y para Rocío Nahle comienza un nuevo reto: mantener la marcha de un gobierno que todavía tiene por hacer, mientras algunos de quienes llegaron con ella comienzan a pensar en el cargo que sigue.
Porque gobernar y hacer política siempre han ido de la mano.
El problema empieza cuando una de las dos comienza a mirar demasiado hacia adelante.
Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.
X: @aaguirre_g




