Salvador Muñoz
Los Políticos
En Morena Veracruz hay un problema que cualquier campesino entendería sin necesidad de encuesta, tómbola ni Comisión Nacional de Elecciones: muchos burros y pocos olotes.
Esteban Ramírez Zepeta dice que más de 200 suspirantes se registraron para buscar las coordinaciones de los 19 distritos federales de Veracruz. ¡Más de 200! Si todos llevaran currículum impreso, acabarían con otro bosque antes de que el Verde pudiera defenderlo.
La lectura oficial seguramente será que semejante multitud demuestra la fortaleza de Morena. Y sí. También una fila de 200 personas afuera de un baño demuestra que el baño es muy popular, pero no necesariamente que todos van a salir contentos… o limpios… Porque son 19 distritos. Diecinueve olotes para más de 200 burros (pura metáfora…). Y eso suponiendo que los 19 olotes fueran para Morena. Ahí es donde empieza lo divertido.
El Verde también come. El PT también come.
Y cuando se sientan Morena, Verde y PT a negociar la coalición, aquello no será mesa política: será puesto de elotes:
Éste tiernito es mío! Ése me toca! Te cambio éste por aquél! Dame dos federales y te dejo tres locales! Con chile del que no pica!
El PVEM, por ejemplo, ya dejó claro que Cosamaloapan le hace ojitos. Así que cuando llegue la hora de negociar, difícilmente los verdes van a preguntar si algún morenista llevaba años recorriendo el distrito, encabezaba las encuestas o ya había mandado hacer las gorras. “Muchas gracias por participar”. Porque una cosa es ganar una encuesta y otra resolver en una mesa de negociación.
También está el PT.
Y ahí aparece Elizabeth Morales, que ya trabaja políticamente el distrito de Emiliano Zapata desde las filas petistas. Elizabeth es como esos cargadores universales: uno nunca sabe en qué aparato terminarán conectados, pero siempre encuentran dónde entrar.
Así que cuidado con Emiliano Zapata, porque algún morenista o del Verde puede pasar meses caminando, afiliando, abrazando señoras, cargando niños, comiendo garnachas, tomándose selfies y jurando amor eterno a la Cuarta Transformación para descubrir al final que el distrito salió con las siglas del PT. Gracias por su entusiasmo, compañero! Pero espere… Todavía falta el género!
Porque de nada servirá que Mengano sea el mejor posicionado si resulta que ese distrito debe encabezarlo una mujer. O que Perengana lleve cuatro años construyendo candidatura si los acomodos de paridad terminan mandándola a contemplar el proceso desde la tribuna.
Después vienen las acciones afirmativas y las demás reglas que correspondan: representación indígena, personas con discapacidad y otros criterios que deberán aplicarse conforme a las disposiciones electorales definitivas.
O sea que el aspirante morenista no sólo compite contra sus compañeros. Compite contra la paridad. Contra los acuerdos de coalición. Contra el Verde. Contra el PT. Contra las decisiones nacionales. Contra la encuesta. Contra el distrito que le toque a cada género.
Y, en algunos casos, hasta contra el partido en el que militaba hace tres años porque ésa es otra belleza de la transformación veracruzana.
Entre los aspirantes hay morenistas de cepa, recién llegados, expriistas, expanistas y políticos que han cambiado tantas veces de camiseta que más que trayectoria tienen guardarropa. Todos transformados. Especialmente de partido. Pero el verdadero espectáculo comenzará cuando Morena anuncie a los elegidos.
Porque si hay más de 200 registrados y al final Morena encabeza solamente una parte de los 19 distritos debido a la alianza con Verde y PT, habrá una cantidad considerable de aspirantes que descubrirán que el pueblo bueno y sabio… escogió a otro. Entonces sonarán los teléfonos:
–¿Bueno?
–¿Licenciado? Le hablamos de Movimiento Ciudadano…
¡Y resucitó la democracia!
No sería extraño que MC, PAN, PRI o cualquier partido necesitado de candidatos competitivos eche un vistazo al enorme aparador de damnificados que dejará el proceso morenista. Porque un aspirante derrotado es una cosa, pero un aspirante derrotado con estructura, operadores, dinero, amigos, bardas, seguidores y coraje es otra. Ése ya es candidato de oposición en potencia.
Incluso Verde y PT podrán aprovechar descontentos dependiendo de cómo terminen las negociaciones y dónde necesiten completar sus propios cuadros.
Morena podría terminar haciendo algo extraordinario: producir candidatos para sus adversarios y ahí habrá que medir la profundidad de las convicciones.
Porque veremos quién acepta disciplinadamente que “el movimiento está por encima de los intereses personales” y quién descubre, exactamente 48 horas después de perder la encuesta, que Morena traicionó los principios de la Cuarta Transformación y que desde niño soñaba con militar en Movimiento Ciudadano.
Lo curioso es que hoy todos están felices. Más de 200 levantaron la mano. Todos aseguran estar arriba en las encuestas. Todos tienen territorio. Todos cuentan con el cariño de la gente. Todos tienen padrino. Y, por supuesto, ninguno busca un cargo por ambición personal. ¡Faltaba más! Lo hacen por Veracruz.
Así que Zepeta puede presumir sus más de 200 registrados. Es una demostración de músculo, sí, pero también una bomba de tiempo que alguien tendrá que desactivar cuando comiencen los descartes más cuando repartir candidaturas siempre genera más enemigos que amigos. Al ganador hay que darle una candidatura. Al perdedor, explicaciones. Y cuando son más de 200 ¡Va a faltar saliva!
Al final, el problema de Morena rumbo a 2027 quizá no sea encontrar candidatos.
Será encontrar qué hacer con todos los que se sienten candidatos. Porque hay muchos burros… y pocos olotes…




