Fanny Yépez
La Columna

El movimiento de Generación Nacional no superó la prueba de unidad que tanto alardearon, porque en al menos 8 estados, de los 17 en disputa, se registraron inconformidades. Ante tal situación, es posible que los destapes de los coordinadores distritales provoquen más fricciones, entre las huestes morenistas y hasta desbandada en las filas del partido guinda.
Ante esta olla de grillos y luchas intestinas, quien nos puede asegurar que los morenistas inconformes no trabajen en contra de sus candidatos y hagan guerra sucia, lancen fuego amigo en contra de sus correligionarios y puede ocurrir que, hasta promocionen el voto en contra.
Porque el riesgo en real, les falló el procedimiento y la operación cicatriz dentro de las filas de Morena y esto impactara negativamente, a los de la 4t en las elecciones intermedias.
Las principales fricciones se concentraron en las siguientes entidades: en Baja California, Baja California Sur, Nayarit y Zacatecas. Los aspirantes descontentos solicitaron formalmente mesas técnicas para revisar la metodología y los resultados de las encuestas.
Los conflictos y reclamos públicos provocaron fuertes desacuerdos y rupturas en Nuevo León (con la postura de Tatiana Clouthier), Michoacán (con reclamos del equipo de Raúl Morón), Tlaxcala y Sonora (donde hubo llantos y gritos de rechazo durante las presentaciones de resultados).
Asimismo, análisis del proceso y encuestas como las de LaEncuesta.mx y EMEEQUIS, identificaron focos de conflicto adicionales o tensiones por falta de transparencia en estados como Guerrero, Aguascalientes y Chihuahua. El motivo generalizado de la inconformidad entre los 277 aspirantes originales, fue la opacidad en la presentación de los detalles técnicos de las encuestas por parte de la dirigencia del partido.
Las fricciones internas en Morena han provocado desbandadas y rupturas significativas en diversas regiones de México, motivadas principalmente por la opacidad en las encuestas internas, acusaciones de imposición de candidaturas adelantadas para las elecciones de 2027 y el desplazamiento de las bases fundadoras.
Aunque la dirigencia nacional y diversas figuras legislativas descartan una ruptura generalizada, calificando estas tensiones como reacciones naturales del proceso, se han registrado fracturas concretas en estados clave:
Nuevo León ahí se vive una de las rupturas más notorias en el Congreso local tras la renuncia de diputados clave como Mario Soto (quien coordinaba la bancada) y Brenda Velázquez, quienes abandonaron el partido para unirse a Movimiento Ciudadano, dejando a Morena debilitado frente a la oposición.
Estado de México (Naucalpan): Alrededor de 200 militantes fundadores renunciaron masivamente tras denunciar desatención de sus principios, la llegada masiva de ex panistas y ex priistas, y desacuerdos directos con el alcalde Isaac Montoya.
En Guanajuato, la dirigencia estatal sufrió bajas importantes con la renuncia consecutiva de tres de sus integrantes en medio de las pugnas por el control territorial y rumbo al próximo proceso electoral.
Hasta la fecha Morena ha dado claras muestras de confrontación y división, esta situación coloca en una situación de gran fragilidad a ese partido y exhibe su fuerte división, defecto que cosecharan los partidos de oposición.
Tal parece que a los partidos de izquierda no les está yendo nada bien, hago referencia por los resultados electorales en las lecciones de Brasil, donde la derecha gano 18 gubernaturas, la izquierda solo 6. En tanto que en el senado la derecha gano 39 senadurías, la izquierda obtuvo solo 5. En cuanto a diputados la derecha registro 388 triunfos, la izquierda solo 124. Estos resultados revelan que la izquierda brasileña perdió el congreso y el senado.
Morena y los partidos aliados deben tomar como referencia los resultados arrojados en Brasil, donde los izquierdosos se confiaron en el arraigo y fuerza política de Luiz Inácio Lula da Silva y ahora están a punto de perder hasta la presidencia.
Se pueden repetir o comparar ciertos fenómenos políticos entre México y Brasil, pero con grandes diferencias estructurales y legales. Tras las elecciones presidenciales de Brasil del 4 de octubre de 2026, líderes políticos e instituciones de ambos países han analizado qué lecciones o similitudes aplican para el escenario mexicano.
El debate sobre si lo ocurrido en Brasil se puede repetir en México, se divide en tres enfoques principales:
El desfase de las encuestas y la narrativa de triunfo
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, afirmó el 4 de octubre de 2026 que lo vivido en Brasil debe servir como una advertencia directa para México.
En las semanas previas a los comicios brasileños, las principales encuestas colocaban a Luiz Inácio Lula da Silva con una ventaja lo suficientemente amplia como para ganar en primera vuelta; sin embargo, los resultados forzaron una segunda vuelta (balotaje) contra Flávio Bolsonaro.
Según Moreno, la lección para México es que las encuestas miden la opinión pública pero no votan, y acusó al partido oficialista Morena, de intentar usar los sondeos para instalar la percepción de que una elección ya está ganada de antemano.