Pepe Cortés
En Veracruz, enfermarse puede convertirse en una condena económica para miles de familias. No basta con conseguir una consulta, esperar durante horas o recibir un diagnóstico. El verdadero calvario comienza cuando el médico entrega una receta y la farmacia del hospital responde que no tiene los medicamentos. Entonces, el derecho a la salud termina dependiendo del dinero que el paciente tenga en el bolsillo.
El problema no es nuevo, pero las denuncias recientes muestran que sigue sin resolverse. Durante septiembre, trabajadores de hospitales públicos de Xalapa, Veracruz, Perote y Papantla salieron a manifestarse por la falta de medicamentos, materiales de curación e insumos indispensables. No fueron únicamente inconformidades laborales: también se denunciaron procedimientos suspendidos y familias obligadas a conseguir por su cuenta lo que debería proporcionar el sistema público.
En el Centro de Alta Especialidad Dr. Rafael Lucio, de Xalapa, las carencias afectan directamente la atención hospitalaria. En el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, familiares de pacientes, incluidos niños con cáncer, reclamaron tratamientos oportunos. En Papantla se señaló falta de material quirúrgico. Quejas repartidas por distintas regiones muestran un problema que rebasa los muros de un solo hospital.
El propio Plan Veracruzano de Desarrollo 2025-2030 reconoce que, en noviembre de 2024, el abastecimiento promedio de medicamentos en establecimientos de primer nivel apenas alcanzaba el 66 por ciento, con porcentajes todavía menores en jurisdicciones como Córdoba, San Andrés Tuxtla, Pánuco y Xalapa.
El pasado 4 de octubre, trabajadores de hospitales de Xalapa volvieron a manifestarse. Personal del Hospital Regional Dr. Luis F. Nachón denunció niveles de abastecimiento de entre 40 y 50 por ciento. En el Centro de Alta Especialidad reconocieron que habían comenzado a recibir algunos insumos, pero persistían faltantes, incluso de materiales necesarios para atender pacientes que requieren ventilación mecánica.
Mientras tanto, la gobernadora Rocío Nahle ha emprendido una serie de visitas a hospitales que constituyen un verdadero show mediático. ¿Por qué? Porque cada recorrido viene acompañado de fotografías, declaraciones y porcentajes que terminan confirmando que el desabasto continúa. Este miércoles, en el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, presumió un suministro superior al 95 por ciento en medicamentos oncológicos, mientras que el abasto general apenas superaba el 70 por ciento. Para el gobierno, esas cifras son un avance; para los pacientes, los faltantes pueden significar la interrupción de un tratamiento.
Las supervisiones no sustituyen los resultados. Lo que corresponde es informar qué medicamentos siguen faltando, cuántas recetas permanecen pendientes y cuándo quedarán cubiertas las necesidades. Una cosa es anunciar miles de piezas distribuidas y otra garantizar que el tratamiento correcto llegue oportunamente a quien lo necesita.
Ese mismo día, Ana Cristina Ledezma López, presidenta estatal del PAN, anunció una plataforma para documentar recetas no surtidas, cirugías pospuestas y estudios médicos no realizados por falta de equipo o insumos. La iniciativa contempla recibir evidencias ciudadanas, proteger los datos personales y ofrecer orientación jurídica a quienes necesiten reclamar sus tratamientos.
Pero el PAN no se ha limitado a denunciar. Dentro de sus propuestas de Soluciones para México, presentadas desde hace varios meses, plantea establecer una plataforma pública que permita conocer en tiempo real la disponibilidad de medicamentos en cada clínica y hospital. La propuesta busca que cualquier ciudadano pueda consultar qué medicamentos hay, cuáles faltan y dónde están disponibles, sin depender de declaraciones oficiales.
La diferencia es fundamental: no basta con saber cuántos medicamentos compra o distribuye el gobierno; los pacientes necesitan conocer cuáles están efectivamente disponibles en la unidad médica donde reciben atención. La transparencia debe llegar hasta la farmacia del hospital.
Por lo pronto, los ciudadanos pueden documentar sus casos en panver.mx/salud. Cada registro puede contribuir a identificar las carencias y exigir respuestas concretas, mientras que la propuesta de información pública permitiría conocer el abastecimiento sin esperar a que los pacientes tengan que denunciarlo.
La salud pública debe evaluarse por las cirugías realizadas a tiempo, los tratamientos completos y los pacientes que reciben atención sin comprometer el patrimonio familiar. Porque detrás de cada medicamento faltante hay una persona esperando, y mientras siga regresando a casa sin su tratamiento, ninguna fotografía oficial podrá sustituir la obligación de garantizarle atención médica.
@pepecortesmx
Economista y abogado. Analista político y articulista.




