Felipe de Jesús Fernández Basilio
Desde A Janela
Resulta muy evidente que algo está dejando de funcionar en el gobierno de la transformación que no fue y ni tampoco será cuando suspendieron por lo que resta del año el programa de “Jóvenes construyendo el futuro”.
Así es, el referido programa fue suspendido a pesar de que se trata de uno de los programas estrella de las administraciones emanadas de MRN y sus rémoras, por cierto, ahora bastante pesadas por lo que se ve.
Y no solo eso, este programa fue elevado a rango constitucional y aún así fue suspendido y todo, porque la realidad se impuso y los fondos públicos ya no alcanzan para cubrir sus costos.
No es que se lamente su suspensión, ya que dicho programa no ha servido más que para comprar votos y en muchos casos para fomentar la corrupción y la improductividad; sin embargo, el hecho de que fuera suspendido al menos temporalmente demuestra que al gobierno populista se le está agotando el parque.
En efecto, la decisión tomada debió de haber sido muy dolorosa para quienes la tuvieron que tomar y más aún en vísperas de un año electoral, pero simplemente ya no se puede continuar con ese gasto al menos durante el próximo trimestre.
Y aquí es cuando se cumple lo que ya está muy estudiado por la teoría política y que consiste en que la corrupción y el populismo se revierten afectando incluso a quienes son sus promotores.
Sí, los millonarios desvíos de dinero público, el huachicol fiscal, el gasto en obras inútiles y su mantenimiento, el pago de muy lujosos viajes para funcionarios públicos y legisladores oficialistas, las compras a sobreprecio realizadas por medio de adjudicaciones directas a empresas fantasmas de miembros del régimen o de sus familiares y amigos entre otras muchas malas artes en el manejo de las finanzas públicas han secado el presupuesto y como ya ni los feroces recortes presupuestales solucionan la presión presupuestal, ahora han empezado a sacrificar, aunque sea temporalmente, sus programas sociales.
Y lo peor de todo es que no hay manera de incrementar la recaudación, porque el gobierno hace todo lo posible para inhibir la inversión privada nacional y extranjera.
Las campañas de odio matutinas generadas desde el palacio, los espectáculos que brindan un día sí y otro también los integrantes de la Corte del Acordeón, los legisladores que solo levantan el dedo y no modifican ni una coma de las iniciativas enviadas por la Presidencia de la República, los gobernadores que están más preocupados por que el brazo de Tío Sam no los alcance que por procurar el bienestar en sus entidades y las fiscalías que son inoperantes para perseguir el más mínimo acto de corrupción perpetrado por los integrantes del régimen actual, son todos factores que ahuyentan la inversión y con ella la productividad.
Y al no haber ninguna de estas dos, no se genera mayor tributación y al no haber tributación, hasta los muy celebrados programas sociales comienzan a languidecer, tal y como ya lo estamos viendo con el de “Jóvenes Construyendo el Futuro”
Así es, para financiar los programas sociales dejaron sin dinero a hospitales y escuelas pero ha sido tanta la voracidad y la corrupción, que ya ni para éstos les alcanza el dinero.
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