Alejandro Ávila

Veracruz

Un padre de familia enfrenta una crítica situación luego de que los servicios médicos le negaran la atención e ingreso hospitalario a su hijo, diagnosticado con neumonía grave, pese a contar con el derecho al servicio médico tras años de labor, las trabas burocráticas lo han obligado a recurrir a clínicas privadas, poniendo en riesgo el patrimonio familiar.

​Jesús González Cano, pensionado de 40 años que vive con síndrome de Down, relató el calvario que comenzó tras un viaje a Guadalajara, de donde regresó con un cuadro de gripe que derivó en la pérdida de movilidad en los brazos y falta de oxigenación.

​Tras acudir inicialmente a urgencias en una clínica del instituto, permaneció tres horas sin recibir la atención adecuada. Ante la gravedad, un médico particular le diagnosticó neumonía tras realizarle radiografías de tórax, un neumólogo particular advirtió que el caso es grave y emitió una nota médica para su ingreso urgente a urgencias, con la promesa de que sería recibido de inmediato.

​Sin embargo, al regresar con el documento, el personal médico rechazó el ingreso bajo el argumento de que debían seguir un protocolo administrativo y acudir primero con el médico familiar, un proceso que podría tardar meses.

​”Mi hijo está grave, ¿no? o sea, a ver, su hijo llegó a urgencias con una necesidad urgente, cuenta con el servicio médico y todo bien, pero quieren que un protocolo que le puede llevar meses. Mi hijo no podía esperar”, expresó Jesús González Cano.

​Ante la negativa institucional y la urgencia de salvar la vida de su hijo, la familia se vio orillada a internarlo en un hospital privado; sin embargo, los costos diarios superan por mucho sus capacidades financieras actuales.

​”Ahorita en dos días que llevo son unas pastillas que valen 16 mil, una prueba que vale 13 mil, el hospedaje aquí son 2 mil pesos; se me está inflando una cuentaota que yo ya no voy a poder cubrirla”, lamentó el padre afectado.

​El afectado cuestionó la negativa de las autoridades médicas, señalando que ha dedicado toda su vida laboral a cotizar para recibir este derecho. Asimismo, reprochó la falta de sensibilidad del personal ante un paciente que se encuentra visiblemente desoxigenado y en riesgo crítico.

​”Toda mi vida trabajando para que me salgan con esto.Yo, si están viendo a una persona ahí sin oxígeno, ¿no les importó? A no les importa”, concluyó.