Alejandro Aguirre Guerrero

Al respecto…

Hace un año, el agua entró a miles de hogares del norte de Veracruz y cambió la vida de familias enteras. Poza Rica y Álamo se convirtieron en el rostro de una tragedia que dejó muertos, viviendas destruidas y comunidades golpeadas.

Doce meses después, la pregunta ya no es cuánto llovió ni cuántas personas recibieron ayuda durante la emergencia, sino cuánto se ha reconstruido y qué sigue pendiente.

Los gobiernos federal y estatal anunciaron caminos, puentes, viviendas y programas de apoyo. También hay avances en prevención, como la puesta en marcha de la primera fase del sistema de alertamiento para la región. Son acciones que deben reconocerse.

Pero los reportes publicados en el aniversario muestran otra parte de la historia: familias que siguen esperando una vivienda, proyectos habitacionales todavía en proceso, y bordos de protección que no se habían concretado.

Ahí está la diferencia entre anunciar la reconstrucción y concluirla… lo cual resulta entendible, no puede reconstruirse por completo tanto daño en 365 días.

Porque una cosa es entregar un apoyo y otra devolverle a una familia el patrimonio que perdió. Una cosa es iniciar la construcción de una casa y otra entregarla. Y una cosa es instalar alarmas y otra garantizar que la población sepa cómo actuar cuando el río vuelva a crecer.

Por eso hace falta un balance público, obra por obra y municipio por municipio: cuántas viviendas se terminaron y entregaron, qué puentes están concluidos, qué recursos se ejercieron y cuándo estarán listas las obras de protección.

No para descalificar lo realizado, sino para distinguir entre los compromisos y los resultados. Insisto: imposible levantar tanta devastación en un año.

La reconstrucción no consiste únicamente en devolver las cosas a como estaban antes. También significa reducir el riesgo de que la siguiente inundación vuelva a dejar a las mismas familias sin casa, sin patrimonio y sin certeza.

El aniversario debería servir para recordar a las víctimas, reconocer la solidaridad de quienes ayudaron y evaluar lo que las autoridades han hecho. Pero también para preguntar, con datos y sin afán negativo, cuánto nos falta.

Porque la emergencia puede finalizar en los informes oficiales, sin embargo, para una familia que aún espera recuperar su casa, termina cuando puede volver a vivir sin miedo.

Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.

X: @aaguirre_g