Ana Rosa Valdés Salazar
En mi opinión

​Nada parece ir bien en el país, y esto no es sólo una apreciación personal, porque diversos sectores sociales, en distintos lugares, están manifestando su inconformidad con el estado de cosas que mantienen los gobiernos morenistas federal y estatales, que nada resuelven y siguen culpando al pasado de los problemas que los abruman porque no saben enfrentarlos. Un pasado del que por cierto ya forman parte desde hace 8 años.

​Tan sólo en Veracruz, al problema del desabasto de medicamentos e insumos básicos en hospitales y centros de salud se suma la incertidumbre laboral en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), que se ha convertido en una bomba de tiempo; la violencia feminicida, que en lo que va del año ha cobrado 36 víctimas mortales, es decir, un promedio de 4 por mes; la inseguridad rampante, que atemoriza a la población; la crisis penitenciaria, a tono con lo que ocurre en el resto de la República, que descalifica a 14 de los 18 penales del Estado.

​El país se le deshace a Morena entre las manos, pero a ese movimiento sólo parece preocuparle cómo retener el poder y por ello, con la complicidad de las autoridades electorales que para eso pusieron, violan las leyes y anticipan los tiempos con el destape de sus candidatos -a los que llaman coordinadores- y festejan a lo grande sus quince años de existencia, con ausencias muy sospechosas pero también con presencias inaceptables, aunque entendibles.
​Las manifestaciones de protesta del personal del Sector Salud de Veracruz -que en vano intenta descalificar la gobernadora Nahle- las replican ahora en diversas Entidades y por similares razones los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); la crisis penitenciaria es nacional, lo demuestran los 10 muertos -entre ellos un niño de dos años de edad que visitaba a su padre- en el penal de Mazatlán, y ¡otros 2 muertos al día siguiente!, lo que resulta inconcebible para muchos, pero en el México de Morena todo puede pasar.

​Porque hay muchos Méxicos: el de los morenistas, que saben que se les va de las manos pero pretenden pintárnoslo de rosa; el de los trabajadores del Sector Salud, que claman por materiales para trabajar; el de los transportistas, que exigen seguridad para salir a carreteras; el de los agricultores, que deben pagar cuotas a los delincuentes; el de los empresarios extorsionados y los comerciantes que pagan derecho de piso; y así otros sectores de la sociedad que padecen el desgobierno implantado desde 2018.

​Lo ocurrido en el penal de Mazatlán es consecuencia del rochismo que sigue tan campante en el Estado mártir de Sinaloa. Poco a poco se ha venido revelando la importancia que tiene Rocha Moya en el engranaje de Morena, que lo hizo decir -según aseguran- que si cae él caen todos, y posiblemente de ahí la resistencia a entregarlo al sistema de justicia de los Estados Unidos, que cada día tensa más la relación con ese país. Pero más temprano que tarde el gobierno de Trump nos pasará la factura, no se dude de ello, como lo aseveró recientemente la zarina antidrogas, Sarah Carter, quien emitió una fuerte advertencia dirigida a los funcionarios públicos y gobernadores mexicanos que colaboren o protejan a los cárteles de la droga y dijo que la administración de Donald Trump actuará sin importar los rangos políticos o jerarquías.
​Ante tantos problemas que los agobian, los regímenes morenistas no saben hacer otra cosa que recurrir a las negativas y a las descalificaciones: para ellos esos problemas no existen, son conjuras de los opositores ¡o de la ultraderecha internacional! y quienes se manifiestan para exigir su solución son traidores a la Patria.

​No se saben otra tonada o como se decía, antes de la era digital: parecen disco rayado.

​Lo cierto es que México va a la deriva, sin rumbo, con un mando que por más que se oculte deja ver la mano que mueve la cuna, en la que se acomodan sus retoños y otros consanguíneos, en la búsqueda de un fuero que de nada les servirá cuando el mundo se les venga encima por la embestida del gobierno trumpista.