Inocencio Yáñez Vicencio
Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria decía Lenin, lo que no aceptaba del todo Ernesto Che Guevara. El Guerrillero latino afirmaba que bastaba sensibilidad, intuición conciencia y compromiso con el desarrollo de las fuerzas sociales para actuar en consecuencia. Lo que sin duda lleva a tomar la vía más correcta , sin que quiera decir infalible, es que en todo momento es necesaria la teoría pero también conocer la historia. No hablo de esa historia que enseña que porque así ha sido así será. La historia como mera narrativa y la historia como método son dos cosas difetrentes. No creo en los determinismos pero tampoco que no hay hechos sino interpretaciones de hechos. Creo que la acción individual es muy importante pero no lo explica todo. Es necesario contextualizar. No aceptar las fuerzas ciegas del determinismo no debe significar soslayar las condiciones materiales que influyen y a veces explican conductas que parecen impulsadas por fuerzas providenciales. Es verdad que los hechos nos llegan como interpretaciones pero toca a nosotros desnudarlos y quitarle la envoltura ideológica. Tampico podría afirmar que la única ideología que coincide con la verdadera y que no tiene necesidad del caparazón ideológico sea la ideología del proletariado. El marxismo oficial abusó llamando leyes a todo. El llamado socialismo real se petrificó al cancelar el debate y negar la diferencia que explica la existencia de la hpolítica, por lo que su pretensión de ser sólo administración de las cosas, hizo colapsar ese socialismo realmente existente y causó un enorme descredito al socialismo como proyecto ético , que hasta uno de los fundadores del neoliberalismo, Carl Popper, lo calificara así.
Hace poco que leía el libro de Johann Chapoutot, titulado: IRRESPONSABLES, publicado por Alianza Editorial, me hacía recordar la importancia de la narrativa cuando no se olvida de evaluarla y valorarla, tomando en cuenta lo axiológico y lo teleológico, para llegar a sus juicios, que independientemente que no los compartamos, eliminan muchas de nuestras telarañas. Me dirán que como negando la importancia de las condiciones materiales que determinaron que Hitler arribara al Poder, centrando en cuestiones de cálculo ese arribo, voy a destacar los hechos que condujeron a ese desenlace. Bueno, saben que no corro a un debate en buena ley, pero en todo caso la contradicción es del autor del libro que comento. Cuando Johann Chapoutot, relata como el Partido Socialdemócrata Alemán apoyó hasta el final al Presidente . El 26 de febrero de 1932, el Partido publica un llamamiento titulado “ Hay que derrotar a Hitler”, que plantea el reto electoral en forma de una simple alternativa, aunque perfectamente deprimente para un socialdemócrata “ El próximo 13 de marzo, el pueblo alemán tiene que responder a la pregunta: Hindenburg debe quedarse o debe sustituirlo Hitler? “ El resultado fue favorable a la reelección, pero, cómo puede verse, el autor de esta obra, condena este apoyo, que ve en él un desgaste que deja sin opción al electorado, porque : o se ratifica a las fuerzas imperiales o se abren de una vez las puertas al nazismo. Lo curioso es que en éstas y las elecciones que le precedieron, los comunistas se sumaron al bloque de las fuerzas de la derecha más rancia ( Páginas 124-128 ).
La teoría de Ernesto Laclau nos puede explicar la estrategia que siguió aquí el populismo pero necesitamos escudriñar la cultura antipolitica que se promovió en México, quiénes la cultivaron, la vida interna de los partidos nacionales, las contradicciones sociales, las asignaturas pendientes, los conflictos que alimentaron el vacío que llenaría el vandalismo, los golpes mediáticos que debilitaron a unos y empoeeraron a otros, el desgaste de los centros de poder tradicionales y el descredito de sus partidos y organizaciones, la deslegitimización del uso de la fuerza para respaldar la ley…; para poder entender como se abrieron las puertas a los que su mejor oferta era mandar al diablo las instituciones y repartir abrazos a los criminales.
Con Morena hemos perdido la libertad como el espacio que no debe ser invadido por los poderes públicos, porque ya no somos gobernados por leyes sino por el humor de quien detenta en una sola voluntad los poderes, pero no nada más eso, también se ha suprimido la poca libertad que teníamos como no dominación, que de acuerdo con Philip Pettit, en su libro : Republicanismo, nos dice que es no estar expuesto a que caiga sobre nuestro cuello el hacha del amo. Para este pensador, después de la abolición de la esclavitud en Estados Unidos, muchos esclavos no querían abandonar la jaula , porque decían que estaban protegidos frente a la incertidumbre del exterior, sin querer darse cuenta que por muy benévolos que fueran sus amos, dependían de su humor.
Muchos que reciben una pensión o apoyo, no quieren entender que por unos centavos entregan su autonomía a una banda que ahora los hace depender de sus caprichos y no únicamente eso, que ese dinero que reciben lo tendrán que pagar porque viene de préstamos al exterior y no de ahorros del combate a la corrupción como les dijieron.
Lo que Philip Pettit, nos aclara es que un tirano o traidor, no deja de serlo porque sea amable, atento o generoso. Tanto la tiranía como la traición son relaciones que nada tienen que ver con la benevolencia.
Muchos que acompañaron a AMLO durante toda su carrera, fuerony purgados al querer ejercer su libertad de crítica, porque ese movimiento, igual que el fascismo está empeñado en desmantelar toda oposición y en uniformar el pensamiento.
No sólo Morena se ha dedicado a limpiar los periódicos y canales de radio y televisión de críticos independientes, aquí, en Veracruz mismo, sé crean sitios, espacios, plataformas, páginas y se trata de colonizar todas a través de seudoperiodistas y testaferros de la peor calaña replicando mentiras, ocurrencias, imsultos, ofensas contra los que se atreve a cuestionar las vaciladas y montajes de Nahle y su servidumbre.
Cuando empezó el gobierno de AMLO, recuerdo los elogios de Sergio Aguayo Quezada, que por más que trató de congraciarse con la 4T, lo persiguieron. Octavio Rodríguez Araujo, maestro emérito de la UNAM, que había estado con AMLO desde hacía décadas, al disentir en algunas cosas, fue objeto de tantos insultos, que al inicio del gobierno morenista, hizo pública su retirada y no volvió a escribir, porque se fueron hasta contra su familia. Todos sabemos la guerra del gobierno actual contra María Amparo Casar. Son de todos nosotros conocidos las reiteradas amenazas contra la periodista Beatríz Pagés. La repercusión nacional de la muerte de la periodista Roxana Guzmán, que simbró no sólo a Veracruz, ocupó espacios en la prensa nacional. La lista negra de periodistas y analistas que la dirigente de Morena puso en la mira de sus quedabien.
Los amigos y hasta familiares son importantes, pero que quede claro. Las libertades y bienes de que hoy disfrutemos no se las debemos a agachones o sometidos a los autócratas dijo a las voces de mujeres y hombres, que han sabido decir: La patria es primero…




