Pepe Cortés
La Universidad Veracruzana inauguró el Congreso Internacional La ultraderecha en un mundo globalizado. El rector Martín Aguilar Sánchez defendió la pluralidad, el pensamiento crítico y la necesidad de reconocer las propias insuficiencias de la democracia. Es una iniciativa legítima. Pero obliga a una pregunta: si la universidad quiere examinar las amenazas a la democracia, ¿por qué no lo hace con el mismo rigor frente a todas?
América Latina ofrece materia de sobra. Sebastian Grundberger, de la Fundación Konrad Adenauer, analiza en La galaxia rosa (2024) las redes alrededor del Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla. Señala la contradicción de quienes reivindican democracia y derechos humanos mientras sostienen vínculos políticos con regímenes que persiguen opositores y concentran el poder. El autoritarismo no deja de serlo porque se proclame progresista.
Venezuela lo muestra. La captura de Nicolás Maduro, el 3 de enero de 2026, terminó con su permanencia personal en el poder, pero no con el chavismo, que sigue gobernando con Delcy Rodríguez. En Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo mantienen un régimen de poder concentrado, opositores perseguidos y libertades restringidas. ¿No merecen estas experiencias un congreso internacional?
Mirar solo hacia un lado también empobrece el análisis. Este domingo, Brasil define su segunda vuelta entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva. Explicar el voto por la derecha con meras etiquetas ideológicas sería insuficiente. Hay que preguntar qué condiciones económicas y sociales lo alimentan. Francia, referente histórico del Estado de bienestar, registró una deuda pública cercana al 119% del PIB en el segundo trimestre de 2026. Su situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal, las responsabilidades de distintos gobiernos y las causas del descontento social.
En México, la amenaza a la convivencia democrática se mide también en hechos: vehículos incendiados, invasiones de propiedades, extorsión, cobro de piso y secuestros. Cualquier vínculo entre autoridades, organizaciones políticas y crimen organizado debe investigarse, sin importar el partido. La democracia no se defiende ignorando delitos mientras se condenan ideas.
La contradicción está en casa. Fue durante un gobierno del PAN en Veracruz cuando, en 2017, se impulsó la reforma constitucional que garantizó a la Universidad Veracruzana un presupuesto mínimo del 4% del presupuesto estatal, con aplicación gradual. Sin embargo, bajo las dos administraciones de Morena, su cumplimiento ha sido motivo de controversia. El rector Martín Aguilar Sánchez habla de las amenazas al financiamiento universitario en el mundo, pero resulta difícil conciliar ese discurso con la falta de una defensa más firme y contundente frente a las decisiones presupuestales de los gobiernos estatal y federal. Aunque ha reclamado públicamente los recursos que considera correspondientes a la institución, queda pendiente explicar por qué esa misma situación no ocupa un lugar central en su análisis sobre los riesgos para las universidades. La autocrítica también exige cuestionar al poder del que depende el presupuesto de la máxima casa de estudios.
Estudiar a la ultraderecha es necesario. Estudiar al progresismo, sus resultados y su relación con el poder, también lo es. Ninguna ideología debería quedar a salvo del análisis académico.
La autocrítica empieza cuando dejamos de interrogar solo a los adversarios y nos atrevemos a examinar nuestras propias convicciones.
@pepecortesmx
Economista y abogado. Analista político y articulista.




