Ángeles González Ceballos

Al conmemorar al santo Rafael Guízar y Valencia, el arzobispo de Xalapa, Jorge Carlos Patrón Wong, hizo un llamado a la feligresía para replicar la entrega, generosidad y caridad que caracterizaron al santo.

Durante la homilía de este sábado, el prelado enfatizó que esta celebración es el momento idóneo para agradecer la labor de obispos, sacerdotes, religiosas, laicos, familiares y amigos que han fortalecido la fe comunitaria mediante actos de amor al prójimo.

Semejante al Buen Pastor que dio su vida por la humanidad, existen numerosas personas que hoy en día cuidan y acompañan a su comunidad, apuntó.

Patrón Wong expresó que la figura de San Rafael Guízar y Valencia trasciende los muros de los templos; no debe concebirse como un mero personaje histórico, sino como un modelo actual de santidad y compromiso cristiano.

“San Rafael está vivo y está presente en cada uno”, expresó el jerarca católico, al referirse a cómo su espíritu caritativo se manifiesta cotidianamente en aquellos que se entregan al servicio del prójimo.

El Arzobispo subrayó la relevancia de inculcar estos valores en niñas, niños y jóvenes, evitando que la devoción quede reducida a una simple tradición festiva.

Al conocer la vida del Santo, las nuevas generaciones pueden valorar mejor el acompañamiento diario de sus padres, abuelos, catequistas y líderes religiosos, quienes los acercan al amor de Jesús.

En este sentido, reiteró el compromiso de la Iglesia en Xalapa por mantener vivo dicho espíritu a través de una vivencia cristiana basada en la generosidad y la ayuda mutua.

Patrón Wong invitó a los fieles a encomendarse a la intercesión del Santo y a pedir la guía del Espíritu Santo para fortalecer virtudes como la caridad. Insistió en que la celebración debe traducirse en una renovación espiritual genuina, donde la fe no se limite a los templos, sino que se refleje en los hogares y en la convivencia diaria.
Con un mensaje de alegría y gratitud, exhortó a los creyentes a convertirse en instrumentos de amor y servicio, haciendo palpable el cuidado de Dios mediante una entrega generosa hacia quienes más lo necesitan.