Ana Rosa Valdés Salazar
En mi Opinión
El gobierno de Rocío Nahle, por conducto del secretario de Finanzas y Planeación, anunció dos nuevos programas de reemplacamiento vehicular, uno para 2027 y otro para 2028.
Todavía no termina el programa para sustituir las placas obtenidas antes de 2019, cuando ya el régimen estatal se apresta a esquilmar a los automovilistas que portan placas de 2021 y 2022.
Debe recordarse que en el sexenio de Javier Duarte hubo un canje totalmente gratuito para todos; y en el de Cuitláhuac García un canje totalmente gratuito sólo para quienes estaban al corriente en el pago del impuesto sobre tenencia o derechos de control vehicular y tenían la verificación al día; y parcial para quienes no cumplían estos requisitos.
Pero el régimen nahlista ya no sabe de dónde sacar dinero. Quiere volver a reemplacar vehículos y, como niega que vayan a crearse nuevos impuestos, rápidamente pondrá en práctica otra forma de exprimir al pueblo.
Quiere más dinero, y lo primero que pregunta el pueblo bueno y sabio es: ¿Para qué?
La justificación de los impuestos y de todo aquello que los gobiernos cobran a los gobernados es que se necesitan recursos para los gastos del Estado, lo que es cierto y está bien, pero…
En México, y en Veracruz, se destinan cantidades enormes a las áreas consideradas vitales para la población, como la salud, la educación, la seguridad, y en esos tres renglones Morena sale reprobado.
Eso sí, a los gobiernos morenistas les encanta la escenografía, en lo que también derrochan dinero a manos llenas, aunque no puedan ofrecer resultados positivos a la gente.
Por ejemplo: en estos días en que se conmemora la lucha contra el cáncer de mama, muchas mujeres se preguntan de qué sirve iluminar edificios y ciudades de color rosa, si conseguir que se les practique una mastografía en las instituciones públicas de salud es prácticamente imposible.
Por eso la pregunta: ¿Para qué quieren más dinero, si está a la vista que los recursos disponibles no se destinan a los fines que prevén las leyes?
Miles de millones de pesos se etiquetan en los presupuestos para la salud, la educación y el campo, pero en los hospitales faltan médicos, sobre todo especialistas, no hay medicamentos ni insumos básicos; en muchas escuelas faltan maestros, carecen de agua potable, energía eléctrica, y están en condiciones ruinosas; y el campo mexicano, particularmente el veracruzano, para decirlo sencillamente, está abandonado.
Recordemos que las carencias de nuestros centros hospitalarios motivaron las manifestaciones de protesta del personal del sector salud en el Estado de Veracruz, movimiento que se extendió a otras Entidades y al que le han dado más vigor a nivel nacional los trabajadores del Seguro Social.
Pero volviendo al tema que nos ocupa: ¿cuál es la justificación para un nuevo reemplacamiento?
De entrada, se antoja una ocurrencia que desde luego no es para festejarse.
Todavía no saben cuánto nos costarían las nuevas placas, por tanto ignoran cuánto recaudarían mediante ese programa.
Y lo que es más importante: ¿en qué se aplicarían esos recursos?
¿Cuál de nuestras más grandes necesidades sería atendida, no satisfecha, con lo que llegara a recaudarse por el reemplacamiento?
¿Habría ya, en el Centro de Alta Especialidad de Xalapa, intervenciones quirúrgicas, que están suspendidas desde noviembre de 2025?
Es tiempo ya de que empecemos a ver transparencia en la aplicación de los recursos, que superemos la opacidad que distingue a los gobiernos morenistas, que con esa intención desaparecieron los organismos autónomos que vigilaban y acotaban al Poder Ejecutivo.
Próximamente recibiremos en la sede del Poder Legislativo a los titulares de dependencias del Ejecutivo que comparecerán para la glosa del informe de gobierno y, aunque hay temas álgidos, como cada año, que a los representantes populares nos interesa que se aclaren ante los veracruzanos, la verdad es que eso no nos entusiasma, porque de nada servirán, también como cada año, los argumentos más sólidos y sustentados, ante el mayoriteo sistemático de Morena.
Por eso de nuevo la pregunta: ¿Para qué quieren más dinero?
Argumentan pobremente que los nuevos programas de reemplacamiento se requieren por razones de seguridad, pero esas razones que invocan no justifican un reemplacamiento.
Para actualizar padrones, para volver a tener nuestros datos (que los obtienen por muchos lados) no es necesario cobrarles a los tenedores de vehículos por unas nuevas placas.
Por eso, surgió ya el clamor: que reemplaquen, pero sin costo. Sí se puede, gritan a coro los veracruzanos.




