Harry Potter y el Legado Maldito

0
4

Cecilia Muñoz

Nueve años después, Harry vuelve a nuestras manos. El guión de la esperada obra de teatro, Harry Potter y el Legado Maldito, por fin salió a la venta el pasado 31 de julio, cumpleaños tanto de JK Rowling como del propio Harry.

Y aunque en México la preciosa edición en pasta dura todavía no es una realidad, gracias al cielo existen las versiones electrónicas… y las personas que las suben gratis a la red, para las pobres almas de carteras vacías como yo. ¡No me mire mal! Desde Harry Potter y la Orden del Fénix, el quinto libro de la saga, acostumbré a pasar la noche de la publicación de cada nueva entrega en vela y disfrutar de las generosas traducciones realizadas por fans, para después leer tranquilamente mi edición debidamente comprada.

Sin embargo, creo que esta vez no será así. No sólo es que la vida sea muy corta para leer malos libros, es que también el improvisado librero ya no tiene espacio para los decepcionantes. ¡Pero no nos adelantemos! Antes de revelarle por qué Harry Potter y el Legado Maldito es un enorme “gracias, pero no gracias”, empecemos por el principio.

La trama

Esta nueva historia, escrita por JK Rowling en colaboración con Jack Thorne, inicia con el amado y odiado a la vez epílogo de Las Reliquias de la Muerte: Harry, su esposa Ginny, y sus amigos, acuden a la estación de tren a despedir a sus hijos, quienes parten a iniciar su nuevo año escolar. El hijo menor de Harry, Albus Severus, le pregunta con ansiedad que pasará si el Sombrero Seleccionador lo elige para estar en Slytherin, la casa con la reputación más odiada en todo Hogwarts. Pero Harry lo tranquiliza y le revela que puede pedirle al Sombrero que no lo ponga en Slytherin, tal como hizo él años antes.

Lamentablemente, a Harry se le olvida contarle a su hijo que se puso el Sombrero Seleccionador al mismo tiempo que rezaba “En Slytherin no, en Slytherin no”, por lo que el Sombrero, aunque reticente, lo mandó a Gryffindor, la casa de los valientes. Y como Albus Severus desconoce esta información, al momento en que se pone el Sombrero omite cualquier plegaria y éste de forma inmediata lo manda a la temida Slytherin.

Es así como Albus inicia su vida escolar ya no rodeado por la gloriosa expectación de su apellido, sino convertido en un marginado: él, el hijo del gran Harry Potter, héroe de la Segunda Guerra Mágica, ¿en la casa de las serpientes? Para colmo, su único amigo es Scorpius Malfoy, blanco de rumores que lo señalan como hijo de Voldemort, encubierto por la familia Malfoy.

Lo bueno

Hasta aquí, todo bien. El lector desea saber cómo se las arreglará Harry, quien no recibió ninguna clase de afecto durante su infancia, para manejar el cada vez más amargado carácter de su hijo. Albus Severus empieza a aborrecer su apellido, sintiéndolo una carga que no puede llenar. Su desempeño escolar parece ser mediocre, su propia prima, Rose Granger-Weasley, lo evita y su padre no sabe cómo manejar que lo que más amó durante su adolescencia: la escuela y sus amigos, no signifiquen nada para su joven vástago.

La lealtad, la tolerancia y el amor son temas cruciales en la obra, como en su momento lo fueron en los libros anteriores. Se le añade, además, la dificultad de criar a un hijo que parece diferente al padre… cuando en realidad es la copia exacta de lo que éste fue. En cuanto al guión, las descripciones de las acciones parecen estar hechas para que en el teatro, éstas se vean realmente mágicas. Las críticas a la puesta en escena lo exponen así… Y como no voy a ir a Londres próximamente, tendré que conformarme con la imaginación. En resumen: todo lo que en un principio plantea Harry Potter y el Legado Maldito parece perfecto para explorar más el desarrollo de Harry, ya no como el héroe mágico, sino como un padre que le ha heredado a su hijo un pasado que se siente como piedras.

Lo salvable

Entonces, todo se va a pique. Amos Diggory, padre de Cedric Diggory, la primera víctima de la Segunda Guerra Mágica y quien reencarnó en los cines como un vampiro brilloso, le exige a Harry que utilice un giratiempo que el Ministerio de Magia confiscó para cambiar el pasado y evitar que su hijo muera, pero Harry niega tener tal artefacto. Entre tanto, Albus Severus conoce a la sobrina de Amos, Delphi.

Sabiendo que su padre miente, Albus Severus decide partir a la aventura demostrando que a pesar de todo, es digno hijo de su padre en compañía de Scorpius Malfoy y Delphi Diggory. Y sí, viajan en el tiempo, lo que naturalmente provoca cambios cada vez más aterradores en el presente.

Viaje en el tiempo. No es muy original y es un recurso ya utilizado en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, salvo que ahora es llevado hasta sus últimas consecuencias. Puede parecer muy choteado (o directamente, serlo), pero sigue la línea de los libros de Harry Potter: un niño sin mucha confianza en sí mismo emprende una aventura porque cree que es lo correcto. Hasta este momento de la lectura, parece aguantable.

Lo malo: ¿estoy leyendo un fan fic?

Harry Potter y el Legado Maldito termina pareciendo un fan fic. Quien haya escrito alguna vez uno, sabe que todo fan, mientras mayor sea su entusiasmo por la obra, suele pasar horas buscando vacíos en la trama y olisqueando hilos sueltos. Los más enardecidos, hacen de éstos el inicio de historias que a menudo sirven como excelentes ejercicios literarios pero que no tienen valor alguno sobre la historia original.

Advertencia: ¡Aquí va un spoiler! Pero tranquilo, éste no es crucial.

La manta de Lily Evans: Harry le regala a Albus Severus una manta que supuestamente perteneció a su madre y que es el único recuerdo tangible que le queda de ella (¡falso! ¿Y la carta que encontró con su firma durante Las Reliquias de la Muerte?). Por supuesto, es comprensible que siendo la capa invisible una herencia directa de su padre, cualquiera se pregunte si Lily Potter no le habría legado algo a su hijo. También es probable que el pequeño bebé Harry haya llegado a casa de sus tíos envuelto en una manta, propiedad de su madre, y que en un arranque de amor filial, la poco cariñosa tía Petunia la haya guardado.

Pero el detalle es que la manta nunca aparece mencionada en los pasados siete libros, de tal forma que su existencia parece sacada de la manga, lo que provocó en mí la primera señal de rechazo.

Advertencia: ¡Aquí va el segundo spoiler! Y éste SÍ es crucial.

Una de las incógnitas que la saga de Harry Potter despertó fue lo concerniente a las relaciones personales de Voldemort. Por ello, muchos fans se aventuraron a crear historias donde una supuesta hija de éste aparecía para extender el reinado de terror. Pero conforme fuimos conociendo más a este terrible personaje, muchos lectores terminamos entendiendo que era imposible que alguna vez se inclinara a tener algún tipo de relación amorosa. Por supuesto, podía fingirla con los encantos de su juventud, pero finalmente terminó pareciendo un disparate.

Pero no fue así para ni para Jack Thorne ni, esta vez, para JK Rowling. Delphi, la supuesta sobrina de Amos Digory, resulta ser en realidad la hija de Voldemort… y todo lo que uno puede decir es “¿en serio?”. Delphi además es fruto de la unión entre Voldemort y Bellatrix Lestrange, su más entusiasta lugarteniente y enferma enamorada… Pero si algo sabemos del mundo mágico, es que un bebé procreado sin amor no crece nada bien. Tal fue el caso de Voldemort y definitivamente también el de Delphi. Entonces, ¿por qué parece sentir afecto por su padre?

Gracias, pero no gracias

Harry Potter y el legado maldito causó mucha expectación desde que se anunció, pero si me lo pregunta, no cumplió las expectativas. Al final la historia se siente como si hubiéramos podido leerla en fanfiction.net, lo cual es lamentable pues desde la creación de la página web Pottermore, Rowling demostró tener aún mucho material que trabajar sobre Harry Potter. Resalto especialmente la historia sobre la profesora McGonagall, la de los padres de Harry y sus tíos (¡sin olvidar la precuela de 800 palabras que subastó en 2008, sobre James Potter y Sirius Black!), y la más reciente: la historia del colegio de magia estadounidense Ilvermorny; un texto que a pesar de ser más largo de lo usual en la página, fue altamente aplaudido.

Por supuesto, para otros fans la historia podrá parecer increíble, lo cual celebro. Yo mientras tanto, quisquillosa potterhead de vieja cepa, mejor iré a comprobar qué tal está la habitación de Harry Potter en el café Geeky House.