Gabriel Arellano López

Escenario

Cierto, como lo comentaron previamente algunos analistas, la celebración del Día del Trabajo ayer jueves 1 de mayo no resultó un día de campo, como antaño, en el que se regodeaban autoridades y dirigencias sindicales haciendo gala del “clima de armonía” en el ámbito laboral.
La sociedad ha cambiado, los problemas como el desempleo y los bajos salarios se multiplicaron, liderazgos emergentes se observan ahora por doquier y atrás va quedando el férreo control oficial sobre los sindicatos.
Incluso, desde hace varios años la represión y la violencia han asomado su rostro en más de una ocasión en esta fecha.
Veracruz ha conseguido, salvo por algunas escaramuzas, mantenerse exento de episodios mayores de enfrentamientos y radicalismos, aunque las protestas magisteriales de 2013 crecieron excepcionalmente aquí, al igual que en muchas otras partes del país.
El Día del Trabajo, ayer, resultó pues otra gran oportunidad para quienes siguen en pie de protesta, aunque lamentablemente atropellando los derechos de terceros.
Integrantes de organizaciones inconformes con la reforma educativa lograron llegar hasta la calle Enríquez, situarse frente al presídium y boicotear el desfile conmemorativo del 1º. de Mayo.
Los funcionarios presentes abandonaron con apuro sus lugares para resguardarse en el Palacio de Gobierno y la parada fue concluida abruptamente para evitar un enfrentamiento de consecuencias graves, ante la belicosidad de los grupos que protestaban contra los contingentes que desfilaban.
La movilización de los maestros y sus simpatizantes, desde temprana hora y a partir de varios puntos del Estado, rebasó las previsiones y los cálculos que hicieron algunas oficinas gubernamentales sobre la paz social que imperaría y que les hizo augurar equivocadamente que nada alteraría la marcha obrera en esta capital.
Algo también lamentable y muy condenable fue lo sucedido en Veracruz puerto, donde los guaruras alcoholizados del dirigente sindical de Tamsa, Pascual Lagunes, agredieron a reporteras y reporteros, tan sólo para evitar que entrevistaran a su jefe. Este nuevo ataque al medio periodístico habrá que ver si es digno de la atención de alguna autoridad o si igual es dejado en la impunidad.
Así pues, lejos quedaron ya aquellos días en los que la gente acudía tranquilamente y en familia a presenciar un desfile como un sano ejercicio de esparcimiento. Hoy, hacerlo equivale a jugarse la integridad física y, en un lance inesperado, hasta la vida.

¿PANISTAS O PRIISTAS?
Con tantas acusaciones mutuas que intercambiaron en su debate del martes por la noche, ahora ya no se sabe si Ernesto Cordero y Gustavo Madero son panistas o priistas, pues ambos se tiraron de lo lindo bajo señalamientos de favorecer, de un modo u otro, causas del Revolucionario Institucional.
De hecho, eso se constituyó en la principal denostación del enfrentamiento verbal sostenido por quienes buscan la dirigencia formal del Partido Acción Nacional. De propuestas, nada.
Lo cierto es que quien sea que gane la elección interna tendrá que volverse interlocutor del PRI en el camino de las leyes secundarias de las reformas estructurales que esperan aprobación en las instancias legislativas.
Y los panistas no pueden negar que en la energética acompañaron al PRI y que, a cambio, el PRI les respaldó concesiones en la electoral. En la hacendaria las complicidades fueron recíprocas también. Así que quién sabe de qué se espantan Cardero y Madero.

NUMERALIA
1.- Vaya mensaje claro y contundente que le mandaron anteayer al “veracruzano” Jorge Carvallo. Con semejante remitente, se puede vislumbrar que el destinatario ha caído, o está por caer, de la gracia suprema. Eso sí, dicen que el comentario agradó mucho en una importante oficina de la SEV.
2.- Que no gustó al jefe el trabajo de sus operadores que debieron evitar el susto que se llevaron ayer varios funcionarios.
3.- El incumplimiento de la mayoría de alcaldes para presentar en tiempo y forma sus correspondientes planes de desarrollo ante el Congreso estatal, da idea del gran sentido de “responsabilidad” de los nuevos presidentes municipales que estarán en funciones cuatro años, sí, cuatro largos años para hacer y deshacer a su antojo. ¿Será que para eso se les amplió su periodo de ejercicio que era de tres años? Si esta es una acción de la que se está pendiente acá en la capital, en el mismo Congreso y les vale madre, ¡qué no harán en sus pueblos!

Escríbanos a gabrielarellano_hechos@yahoo.com.mx y ariel_del_llano@hotmail.com