Felipe de Jesús Fernández Basilio
Desde a Janela
El pasado 14 de febrero concluyeron las precampañas e inició el periodo de intercampañas, ya sé queridos lectores que es mucho enredo para algo tan simple pero así de complicada es nuestra actual legislación electoral y ésto se debe a que está excedida en la reglamentación de los procesos electorales debido a que basta con que se reglamente un solo periodo de campañas y los procesos internos se dejen a cargo de los partidos políticos como antes sucedía mas las desconfianzas y el excesivo amor por los reglamentos imposibles de cumplir nos han llevado a este punto.
Ya que a pesar de tanta reglamentación la realidad nos presenta aspirantes a un cargo de elección popular de todo tipo, ya que los tenemos desde los que lo son solo de ocasión hasta los que son permanentes y toda su vida se la pasan anunciando sus aspiraciones y a pesar de la reglamentación que se pueda expedir, en nada cambia la ventaja que puedan tener respecto a sus contrincantes.
Siendo este el momento en que entra en escena el personaje del cual vamos a hablar en esta vez, ya que se trata de alguien a quien las legislaciones electorales le hacen lo que el viento a Juárez, debido a que la realidad impone el que cualquiera que así lo deseé pueda estar en permanente exhibición más allá de cualquier codificación y de cualquier temporalidad; de hecho este personaje al menos lleva 18 años queriendo abiertamente ser Presidente, ya que si hacemos matemáticas simples y considerando que la primera vez que se presentó a la elección fue en 2006 más al menos 4 años que requirió para defenestrar a Cuauhtémoc Cárdenas, nos da la cantidad de años antes mencionada.
Mas ésto es algo natural, como también lo es el que el personaje en cuestión sienta es que es un redentor de la mexicanidad, ya que hasta la fecha no hay indicios de que quiera trascender a ella su misión salvadora, debido a que la psicología particular de cada persona es tan variable como lo es la de los individuos que no solo existen, sino de los que también han existido a lo largo de la historia de la humanidad.
Y en efecto, desde su modo de actuar podemos determinar que AMLO realmente cree que él es el redentor del país y que como decían nuestras abuelas: con su manto de pureza va a cubrir a cualquiera que se acerque a su verdad “revelada” independientemente de lo que antes de acudir a su “sagrada” potestad hayan hecho y ejemplo de ellos hay muchos como Bartlett, Bejarano y ahora su nuevo converso Napoleón Gómez Urrutia líder sindical de los mineros y quien está prófugo de la justicia por diversos fraudes hechos en contra de sus agremiados y de quien ahora que es su seguidor, AMLO se refiere a él como un perseguido político, y así tenemos que bajo la égida de AMLO cualquier pecado original es borrado, aunque sean personajes de lo que él llama como mafia del poder.
Y así mismo podemos ver que sus promesas son demagógicas, debido a que solamente buscan agradar a sus seguidores más son inviables; ya que entre otras cosas promete crear precios artificiales para combustibles con tal de mantenerlos más bajos de lo que están en el mercado, aunque la diferencia la tendrá que pagar el gobierno; también pretende regresar a las viciadas prácticas del sindicalismo en la educación y que si bien no han sido erradicadas del todo, si se ha avanzado en que haya más calidad entre los maestros.
También dice que él no es corrupto y que va a combatir a la corrupción de los que están ahora en el poder, cuando en realidad lo que ha hecho es cambiar a los destinatarios de la misma y las formas de operar por otras más burdas como los casos de Bejarano y de Eva Cadena.
Estos son unos ejemplos de lo que llamamos charlatanería, porque a base de engaños y ofrecimiento de cosas defectuosas este personaje se ha mantenido en permanente campaña durante prácticamente lo que llevamos del siglo corriente y en caso de que gane nos daremos cuenta de que todo fue una mentira y que lo que prometió no va a ser cumplido.
Mas el mesiánico mentiroso no es el problema, sino que el problema está en quienes le creen y lo más asombroso de ello es que la mayoría de sus seguidores tienen estudios de nivel de licenciatura para arriba, es decir al menos hicieron la universidad y es ahí en donde la cosa se pone más delicada, ya que no es comprensible que personas estudiadas se dejen llevar por una persona con las cualidades ya mencionadas y no solo eso sino que lo defienden con una enjundia tal que se vuelve imposible cualquier diálogo sobre AMLO, o sea personas con estudios supriores caen en los engaños de AMLO y defienden esos engaños como si se tratara de un dogma de fe, cuando la lógica indicaría que por ser más estudiados debieran de ser más críticos.
Pero no es así y eso me lleva a cuestionar verdaderamente al sistema educativo mexicano, ya que en el mismo casi nunca se enseña a pensar mas por el contrario lo que se enseña es a creer y el resultado de lo anterior lo estamos viendo con los seguidores de AMLO, quienes a pesar de sus títulos y grados de estudios caen encantados siguiendo hasta el precipicio si es necesario a su demagógico líder. felfebas@gmail.com
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