¡Viva Cuitláhuac!

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Salvador Muñoz

Los Políticos

Para ellos, el Pejedente vino a lo que tenía que venir: darle por enésima ocasión un espaldarazo a Cuitláhuac García Jiménez, reconocerle sus virtudes que así como lo dijo, “comprometido con el pueblo, y sobre todo, honesto… incapaz de engañar, de llevar a cabo una acción perversa en contra de nadie… Cuitláhuac no es de malas entrañas… Cuitláhuac es honrado…”, podríamos decir que le faltó decir algo: “¡Un mejor gobernador!” y con eso, hubiera englobado todo, pero no lo dijo… esperen, a lo mejor el viernes.

Es evidente que algunos de esos atributos que le confiere el Pejedente a Cuic son baluartes importantes en el buen quehacer administrativo, pero en estos cuatro meses de gobierno, a gritos nos dice García Jiménez que no son suficientes, ¿por qué? Por algo muy simple:

Uno, como veracruzano, esperaba oír con el arribo del Pejedente, un mensaje de aliento, de fortaleza, de ánimo, así como de consuelo y apoyo a estas familias que han perdido un ser querido, no sólo en Minatitlán, también en Tierra Blanca, Las Choapas, Coatzacoalcos, Xalapa, y cualesquier puntos del estado donde la violencia se ha hecho presente… pero no hubo tal. Lo más cercano que tuvo el Pejedente como mensaje para con los veracruzanos, fue la promesa de que en seis meses, sí, seis meses, no en dos años como se mantiene Cuitláhuac, mejorará la Seguridad en Veracruz, así como en el resto del país… otra promesa… prometer hasta meter, y una vez metido, olvidar lo prometido. Sucede en Morena, en el PAN, en el PRI…

Se entendería todo el respaldo del Pejedente a Cuitláhuac bajo una simple tesis: que García Jiménez fuera capaz de transmitir ese apoyo que recibe de López Obrador a los veracruzanos, pero lo que Natura non da…

Cuando pregunto, hay morenos que me aseguran que si Cuitláhuac no asiste a eventos como el incendio en Las Vigas o al punto de la masacre en Minatitlán, es porque no le gustaría sacar raja política de una desgracia.

Estoy de acuerdo si es así su posicionamiento, pero es seguro que si un veracruzano sufre una desgracia, como la acontecida en el Sur de Veracruz recientemente, la presencia de una figura como tal no deja de ser esa válvula de escape que quizás pueda ayudar a calmar el alma… o a agitarla… no se sabe, y por supuesto, Cuitláhuac al parecer, no está dispuesto a averiguarlo.

Sí, y lo mismo que dijo AMLO de García Jiménez, otros morenos me lo han dicho… me hablan de su bondad, de su honestidad, de su “buena gente”… pero no se perciben esos atributos en su mandato cuando los familiares de sus diputadas favoritas engrosan la nómina del Gobierno, de cuando achacan al Fiscal abrir la caja de Pandora evadiendo responsabilidades y evitando coordinación, de cuando en la frivolidad de sus mensajes dicen trabajar en operativos subiendo fotos de días pasados, o hasta cuando el mismo secretario particular de poderoso funcionario mete a su novia a trabajar a una de las dependencias más cuestionadas (haga bien o mal) de cualquier administración… bueno, hasta el mismo Cuitláhuac cuenta con parientes incrustados en su gobierno…

El mensaje que esperábamos del Pejedente no llegó… y conste, no me refiero a esos #RenunciaCuitlahuac… tengo en claro que por disposición democrática, vamos a tener estos gobiernos, incluido el federal, por el tiempo que le fue conferido, pero si se les exige, es porque ellos mismos no sólo generaron expectativas muy altas en el votante que confió su sufragio en el proyecto de Nación que pretenden, sino que a voz de cuello, lo firmaron, confirmaron y afirmaron…

¿Quién es el responsable de la seguridad en Veracruz? El Gobernador.

¿Quién prometió que el segundo día de su mandato todo iba a cambiar? López Obrador.

Los videos de sus compromisos ahí están… por eso hay quienes les exigen; como igual de manera tácita, silenciosa, se esperaba escuchar un pronunciamiento del Pejedente, duro, fuerte, claro, algo que los veracruzanos dijeran: “¡Mira! ¡Le está exigiendo resultados a su bodoque!”, ¡con qué pinche gusto se hubiera aplaudido su perorata!, pero le sale el lado paternal que lejos de ayudar a García Jiménez, lo hunde en el ánimo ciudadano al grito de: “¡Viva Cuitláhuac!” cuando todos los días matan a veracruzanos.

 

smcainito@gmail.com