Jorge Arturo Rodríguez
Tierra de Babel

El pasado 21 de septiembre fue el Día Internacional de la Paz. Y, sinceramente, me pregunté qué carajos íbamos a celebrar, porque, bien los sabemos, la situación en México, para no hablar del mundo, está del cocol. Bueno, aunque ya se sabe que las Naciones Unidas declararon ese día para que se hiciera lo posible en la cesación del fuego y la no violencia, además de realizar actividades respecto de asuntos relacionados con la paz.
Suena bonito, como todas las celebraciones. Pero la realidad exige más y, sobre todo, que se haga todos los días: actuar. ¿Cómo? Ahí está el detalle, chato. Como el mismo Mario Moreno “Cantinflas” dijo: “Yo amo, tú amas, él ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad”. Sencillo, ¿no?
Acuérdense de una de las consignas más significativas y famosas del movimiento contestatario de Mayo del 68: «Haz el amor, no la guerra», y que hoy nuevamente cobra más vida y urgencia. O como decían por ahí, “amaos los unos sobre los otros”. Mínimo, ¿no?
Pero el chiste es hacer algo por la Paz (así con mayúscula, pa’ que se oiga). Y si nos falta creatividad, hagamos lo que nos aconseja la Madre Teresa de Calcuta: “La paz comienza con una sonrisa”. ¿Es mucho pedir?
Porque no basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla, dijera Eleanor Roosevelt.
Porque hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo, escribiera Amado Nervo.
Porque, qué desgracia, hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos, nos recuerda Martín Luther King.
Vaya, Google lanzó una invitación para que celebráramos el Día Internacional de la Paz con un beso, lo grabáramos y los compartiéramos con un video. Con la leyenda «Un beso jamás había sido tan poderoso», Google y Peace One Day buscaron que esta acción redujera los niveles de violencia por un día, al menos. Entonces, ¿por qué no besarnos más tiempo? Claro, respetando los gustos, preferencias e inclinaciones.

Los días y los temas
Y bueno, ya que anduvo por estas tierras el Papa Juan Pablo II en sus reliquias, fíjense lo que dijo:
“Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz si no viene acompañada de equidad, verdad, justicia y solidaridad”.
Ya ven, no todo cae del cielo. Por eso me acordé de lo que dijo Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

De cinismo y anexas

Pablo Neruda versificó: “Queda prohibido llorar sin aprender, /levantarte un día sin saber qué hacer, /tener miedo a tus recuerdos. /Queda prohibido no sonreír a los problemas, /no luchar por lo que quieres, /abandonarlo todo por miedo, /no convertir en realidad tus sueños. /Queda prohibido no demostrar tu amor. /Queda prohibido dejar a tus amigos. /Queda prohibido olvidar a toda la gente que te quiere”.

Ahí se ven.
Hasta la próxima
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