Jorge Arturo Rodríguez
Tierra de Babel
La verdad, me dio risa. Y creo que a más de uno de los chamacos presente en el inicio escolar 2011-2012, le causó una carcajadita reprimida en una mueca de “Qué mamila el Presidente”. Resulta que, según nota de La Jornada (23-08-11), Felipe Calderón aseguró ayer que su trabajo es “muy difícil”, quizá tanto como un examen de matemáticas, y consideró que es “bonito” que 35 millones de mexicanos regresen a clases en paz. ¡Aaaah!
Poco antes, la niña Edith Romero expresó a Calderón: “Se me hace que su trabajo es muy difícil, creo que más que un examen final de matemáticas. Pero quiero que sepa que no está solo, que cuenta con nuestro apoyo”. ¡Chíngale!
Y entonces Calderón, falto de ideas, de ahí se agarró y dijo: “Me quedé pensando en lo que me decía Edith hace rato. Unas palabras muy bonitas. Dice que se le hace que mi trabajo es muy difícil, y pues sí, efectivamente, es muy difícil. No sé si tanto o no como un examen de matemáticas. Recuerdo que mis exámenes de matemáticas eran también muy difíciles”. ¿En serio? ¿No más matemáticas?
Luego, el muy vivito y cursi, declaró: “Algo muy bonito, pero también muy curioso, que ese fenómeno de que 35 millones de mexicanos vayan a clases en paz, diariamente, uno de cada tres mexicanos esté en un aula, es realmente una expresión de fortaleza del país. Es una expresión de valor y también de esperanza, y es una cifra que enorgullece porque no tiene precedente en el país”. ¡Ay, güey!
De acuerdo, pero qué futuro real y concreto le brindamos, porque a como van las cosas, si hoy contamos con vaya usted a saber cuantos ninis, mañana no quiero en verdad ni imaginarme. Las oportunidades para los jóvenes de mejorar y sustentarse ellos mismos, desarrollarse, cada día son menos. Es más fácil que la delincuencia los alcance. Así que es bueno y “bonito” que vayamos a clases, pero ¿y luego que chingaos?
Pero bueno. Calderón debería acordarse por lo menos que como el viejo decía: si las cosas fueran fáciles de hacer, cualquiera las haría, ¿o no Anthony Quinn? Pero es más seguro que ya le dio gastritis y recuerde el slogan: «Toma Melox y chupa Melox». Bueno, creo que sin duda el Presidente de la Nación, todos los días ha de llegar a su memoria el slogan «La Victoria también es nuestra». ¿Será?
De cinismo y anexas
Y ya que andamos en los rumbos de los slogans, se acuerdan de los siguientes:
-«Para quien tiene el Don». Manolo Fábregas para Brandy Presidente.
-«Me gusta que me miren a los ojos». Ofelia Guilmáin para ¿Brandy Osborne?
-«¿Quién crees que lava la ropa?». Lavadoras Hoveer.
-«¡Maaaaamut! ¡Maaaaamut! ¡Maaaaamut!». Para las galletas de esa marca.
-«Es un pequeño lujo, pero creo que lo valgo». Varias famosas para tintes L’Oreal.
-«Hasta que usé una Manchester, me sentí a gusto». Mauricio Garcés y después Lucía Méndez.
-«La latita que va donde quiera». Para Nivea.
-«La hora de México es de progreso y Haste es la hora de México». Para los relojes de esa marca.
-«La rubia que todos quieren» o «La rubia de categoría». Gina Romand para cerveza Superior.
-Recuérdame… Gansito.
-Venga a donde está el sabor, venga al mundo Marlboro.
Ahí se ven.
Hasta la próxima
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