Salvador Muñoz
Los Políticos
¿Confía en sus autoridades? No recuerdo con exactitud quién fue aquél que argumentaba que el único autorizado para mentir tanto a sus enemigos como a la ciudadanía, en beneficio de la comunidad, era la autoridad (léase presidente, gobernador, alcalde). Nadie más.
Uno puede darle la lectura a ese pensamiento como mejor le plazca y dirigirlo a quien prefiera.
Pero cuidado, el ejercicio de moda de los políticos y de los grillos, es pretender darle lectura a todos los hechos que se suscitan en torno al poder aún con el riesgo de dar una “mala lectura”.
II
El mejor ejemplo de una “mala lectura” es Harry… no, ni me refiero a Jackson ni a Grappa, simplemente a mi fiel perro que, en muchas ocasiones, cuando ve a mendigos con bastón, jalando costales de basura, sombrero raído y zapatos desuelados, empieza a ladrar como si les tuviera desconfianza… al principio pensamos que era un asunto de “elitismo canino”. Hoy estoy seguro que le causa extrañeza el lerdo andar de un mendigo entrado en años. No obstante, es una “mala lectura” la de Harry pensar que puede hacernos daño ese individuo.
III
Otro ejemplo de “mala lectura” soy yo. En las mañanas, es posible que salga en pants, chamarra, alguna gorra que cubra mi cabeza para evitar la migraña y la pesadez que me impide tener un paso ágil, alegre, en esa caminata matutina con Harry. Así que, mientras husmea Harry por un prado, yo tengo que hacer “stop” y es entonces que soy víctima de una “mala lectura”: Cuando las mujeres que tienen que hacer sus tareas muy temprano ven que estoy parado viendo hacia todos lados (que no venga otro perro), metros antes de que lleguen a mi punto, optan por cruzar a la otra calle. Me tienen desconfianza.
IV
El asunto es cuando llevamos las “malas lecturas” al ámbito político. Cuando era niño, una vez escuché a los adultos decir: “Cuando oigas al Gobierno decir que no va a haber aumento a los precios, es que va a haber aumentos a los precios”. Hablo de los años 70 y desde allí se sembró una semilla muy especial que no pretendo que la haya en ustedes, pero sí compartirla: Es la semilla de la desconfianza.
VI
En verdad que no se puede tener vida desconfiando de la gente. Quisiera un día salir de casa y evitar todo el despapaye que implica los cerrojos, el alarma contra robos, el otro cerrojo de la entrada, quitarle las cadenas a la moto, observar a mi alrededor si no hay quien te esté vigilando (¡iuuu! es horrible encontrar a la vecina que tira las cajetillas vacías de cigarro al andador, observándote desde su ventana) y entonces, salir al trabajo.
Si así uno es de desconfiado ¡imagine el grado de desconfianza para con nuestras autoridades! Ejemplo: Un nombre: Raúl Tecatl. Ingeniero mecánico eléctrico. El mejor de su generación. Las mejores calificaciones. Ayer, vía messenger, avisan que murió. Pero no este jueves, no, sino hace una semana, allá por El Lencero. Sí, dicen que tuvo la mala suerte de pasar junto con otras personas, justo cuando había un enfrentamiento entre malos y elementos de seguridad… (notó que no puse “malos y buenos”? Es por mi desconfianza). ¿Qué “mala lectura” me da este aviso? Si es cierto lo de Tecatl, pues la lectura es que no debo confiar en todo lo que me dicen mis autoridades.
VII
Mi hija sale tarde del trabajo. Espera a un taxi, pero una camioneta se para y le dice que suba, que la lleva. Ella prefiere moverse en sentido contrario. El tipo se va. Desde entonces, mi hija busca tomar taxis en un lugar más concurrido.
Una maestra, en “x” lugar de esta ciudad, espera el “urbano”. Una camioneta se detiene y le dice que se suba. Ella rechaza la oferta y el otro responde más agresivo: “Con una chingada, ¡súbete!” lo que la hace huir de ese lugar y esconderse en una tienda. El tipo parece que no está dispuesto a dejarla ir. Se baja de la camioneta pero la perdió de vista… ella no. Lo sigue con la mirada. Aborda el sujeto la camioneta y avanza despacio, buscándola… al no hallarla, se va. Sólo queda el susto.
El miércoles por la noche, una joven llega a su casa por zona céntrica de Xalapa. Baja de su motoneta para abrir la puerta y de repente, es embestida por un sujeto que, aprovechando que la llave aún está en el encendido, huye en el vehículo… ¿dije que en zona céntrica?
La cosa es que si preguntamos, cada uno tendrá una historia reciente de un hecho que dista mucho de lo que en materia de Seguridad nos dicen que estamos: Todo va bien, que no pasa nada, que el Operativo Veracruz Seguro da resultados… que la Conago I es un éxito…
Es evidente que entre la sociedad y el Gobierno hay distintas lecturas… yo, yo tengo una “mala lectura” respecto al optimismo gubernamental.
VIII
Ayer, el procurador dijo que “tenemos todos los elementos para señalar como el probable homicida (de Milo Vela y familia) a Juan Carlos Carranza Saavedra, alias El Ñaca, un sujeto con un largo historial delictivo en el puerto de Veracruz con el cual el periodista habría tenido graves diferencias”.
Prosigue el procurador: “Juan Carlos Carranza Saavedra, de 33 años de edad, originario del puerto de Veracruz, cuenta en su haber con una serie de acusaciones y señalamientos por su participación en diversos delitos vinculados a vandalismo, robo y asesinatos”… Es decir ¿Esperamos que ahora sí pague El Ñaca por los delitos que cometió y ya no queden en acusaciones y señalamientos?
También la Procuraduría da por hecho que el tipo “desapareció”… por eso solicita apoyo a otras autoridades para su localización bajo la sospecha de que haya huido del país o pretenda hacerlo.
Lo interesante es el ofrecimiento por 3 millones de pesos para quien proporcione datos fidedignos que permitan conocer la ubicación y así lograr la captura de Juan Carlos Carranza Saavedra “quien es el principal de los probables responsables del homicidio del periodista y su familia”.
En serio, nos da gusto el esmero de las autoridades que le ponen a este caso. El gremio periodístico le ha de estar agradecido si da con los responsables de este artero crimen.
Y es que se trata de perder la desconfianza a las autoridades… se trata de ya no hacer “malas lecturas”, vaya, ni siquiera hacer “lecturas”… esperemos que efectivamente, la Procu haya hecho su trabajo… insisto: da gusto… ojalá le dé el mismo gusto al gremio de padres de familia que están a la espera de que igual, la Procu ponga el mismo esmero (y billete), y les haga justicia… digo, para evitar hacer “malas lecturas”.
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