Arturo Reyes González
Burladero
La noticia, por supuesto, se puede calificar de dramática; sin embargo, es algo mucho más grave, totalmente catastrófica, a menos que algo extraordinario suceda, literalmente extraordinario, en los próximos años.
Gary Stahl, representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Chile, dio a conocer que al menos 81 millones de niños y jóvenes viven en situación de pobreza en América Latina y el Caribe; al menos, pueden y deben ser muchos más.
Agregó que lo anterior es producto de un estudio que el Fondo llevó a cabo junto con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el cual proyecta al día de hoy un negro panorama futuro para América Latina, situación que si bien no todos los países del área comparten en la misma proporción, es privativa de la mayoría.
¡81 millones de niños y jóvenes! Y lo dijo bien: “81 millones de ciudadanos del futuro que no van a poder ejercer su ciudadanía plena por la falta de oportunidades en la infancia».
Detengámonos por un momento e intentemos reflexionar acerca de lo que esto significará. Vayamos al caso de nuestro país.
Dejemos de lado las palabrerías y los discursos de nuestras autoridades encargadas de guiarnos como país, ya sabe, frases como «invertir en la educación de los niños es la mejor inversión que puede hacer un gobierno en términos económicos» y cosas de ese tipo y pasemos a los hechos.
Primero, ya existe en México una buena cantidad, una enorme cantidad de mexicanos en situación de pobreza y también de pobreza extrema. Ahí están ya miles de niños y jóvenes, y por lo que podemos ver se va a sumar todavía una cantidad mayor. ¿Qué hacemos, que vamos a hacer al respecto?
Hoy sabemos que nuestros gobiernos invierten en la educación de los menores, en su seguridad, en la promoción de sus derechos, en la salud, etc.
Y sin embargo, los niveles de deserción escolar van en aumento, los casos de maltrato a menores a manos de sus padres, tíos y vecinos no cesan, los chavos abandonados o que de plano huyen de esa situación de violencia intrafamiliar por igual acabando en redes de narcotráfico, prostitución o a la suerte que la calle les pueda ofrecer, más los que aún estando en casa junto a la familia caen en casos tempranos de drogadicción; esto es, los valientes esfuerzos son lejanamente insuficientes y rebasados en una abrumadora dimensión.
¿Qué hacer, de qué manera atacar la situación que hoy, ya nos informan, nos espera como país y como continente? Lo primero debe ser trabajar lo que ya iniciamos y tenemos y tratar de avanzar lo más rápido posible y de la mejor manera, eficaz, efectiva, con dirección y rumbo.
¿Se podrá? ¿Qué se requiere? En lo personal me desespera la idea de no podernos organizar para caminar más rápido en este tema que a todos atañe, que a todos beneficia o perjudica y que se va a complicar.
Cómo, si en lugar de dar el extra, el plus que cada encargo necesita, vemos a un secretario de educación, Alonso Lujambio, en actos partidistas de fin de semana en el estado de Hidalgo y al mismo tiempo defendiendo al gobierno federal en el tema de la detención del ex alcalde priista Jorge Hank, todo con fines netamente electorales y de conservación del poder, en los que sí se le ve totalmente entregado y apasionado.
Aprovechando además su manejo de imagen en espacios noticiosos para declarar que los priistas no saben debatir sin chicharito ni telepromter y que los van a educar al respecto. ¿Qué? ¡Dios! Eh ahí una muestra. ¿Y el debate de la educación, por mejoras a los planes de estudios, su actualización, la de los maestros, y su pelea los fines de semana por su principal encargo?
Y como él muchos otros de todos los partidos, sin distingo de siglas y colores, pero sí con responsabilidades específicas, oficiales, auspiciadas con erario público, que en lugar de dar el extra en su encomienda, lo hacen para sus intereses políticos y personales. Si no señalamos a otros de distintas fuerzas electorales es porque no los vemos en los medios nacionales o estatales en el mismo tenor y con la misma presencia de Lujambio.
Así, hoy, si de algo podemos tener idea que sucederá en nuestro futuro, si de algo podemos estar ciertos, es que el panorama va a estar muy pero muy cabrón.
argo_reyes@hotmail.com


