Salvador Muñoz
Los Políticos

Alrededor del triunfo de Javier Duarte de Ochoa, seguro es que hubo muchos pactos que lo hicieron posible.
Evidente que muchos que trabajaron alrededor de Javier Duarte de Ochoa, NINGUNO (así, en mayúsculas) lo hizo de buen corazón, sin afán de lucro, ajeno a interés… todos los que participaron con Javier Duarte de Ochoa tenían un objetivo en mente: Un pago previo Pacto.
Por supuesto, ese pago es en diferente especie dependiendo del tamaño del sapo.
Así, una placita, una dirección, una subsecretaría (a excepción de las que ocupan los “Sub Sup”) y hasta una Secretaría, será el pago correspondiente al apoyo brindado.
El asunto para el que paga es saber el momento en que la cuenta está saldada… Javier Duarte de Ochoa inicia entonces su administración con “pagos”. Ojo, que no se confunda ese “pago” con el funcionamiento y trabajo de la administración estatal, porque eso se cuece aparte y ése es el compromiso que tiene el gobernador cada día que inicia en su administración.
Vaya, separa sus “pagos” políticos con el trabajo administrativo, con gobernar.
Por eso se entiende que Gerardo Buganza sea el secretario de Gobierno, pues hizo un excelente papel rompiendo con el PAN, jalando a Manuel Espino en esa pasada elección aunque votos, dudo que haya dado.
Por eso se entiende que el titular de Finanzas sea Tomás Ruiz, enganche con la maestra Elba Esther Gordillo.
Por eso se comprende que el titular de Secom, Guillermo Herrera Mendoza, repita en el cargo, porque aunque se diga que rompió con Dante Delgado, el papel del líder moral de Convergencia en las elecciones fue obvio.
Por eso hay en Turismo una Leticia Perlasca, amiga de Beatriz Paredes Rangel.
Por eso hay un Fabrizio Aguilar, hijo de Hesiquio Aguilar, eterno representante de Veracruz en el DF, ahijado de Enrique Jackson.
Por eso en la titularidad de Salud está un Pablo Anaya Rivera, amigo, no sé si compadre, de Carlos Romero Deschamps, líder petrolero.
Por eso Adolfo Mota va en la SEV, porque Miguel Alemán decidió sus cartas por el de Coatepec y no por el ex vecino de La Piedad.
Por eso La Chiquita, Jorge Uscanga, quien posiblemente hubiera estado en la Procuraduría, aceptó la Secretaría Ejecutiva del Consejo Estatal de Seguridad Pública y quizás por eso vino Enrique Peña Nieto, con quien se refugió ante la frialdad del fidelismo.
Todo esto anterior, encerrado en un Pacto… entendible, pues así es la política, un juego de pactos.
Lo que no se comprende es la “deuda” con Reynaldo Escobar Pérez… ¿seis años como secretario de Gobierno no fueron suficientes para finiquitar el “apoyo” que dio a Fidel Herrera? ¿Qué tanto “apoyo” dio para que resulte más caro que la deuda contraída al final del gobierno de Fidel Herrera?
A menos que Fidel Herrera, hace más de seis años haya hecho pacto con el diablo se entiende, y no porque pensemos que Reynaldo sea el diablo… en un caso debe ser quizás el intermediario.
La pregunta entonces sería para el gobernador Javier Duarte: si es que su antecesor se metió con Mefistófeles y su lacayo: ¿Hasta cuándo y con cuánto se finiquitará la deuda contraída con el Diablo? ¿Hemos de pagar los veracruzanos tener otra vez en el gobierno al intermediario de Pazuzu?
En fin… ojalá ese pacto fáustico no afecte esta administración que nace. Si bien Javier Duarte no se la merece, los veracruzanos menos.

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