Salvador Muñoz
Los Políticos
Una paradoja contraviene por lo regular la lógica o el sentido común.
De las paradojas que recuerdo, está la del hombre que siempre mentía y una vez dijo: “Estoy mintiendo”. Entonces, al momento de hacer la afirmación, se supone que dice una verdad… ¿o nos miente?
Je… realmente una paradoja es un dolor de cabeza que nadie quiere tener y sólo implica una discusión sin final.
Aunque no lo crea, la administración de Javier Duarte de Ochoa está entrando a una paradoja por algunos nombramientos que se dieron.
A esta paradoja la llamo “El Sub es Sup”.
El primer prefijo implica bajo y el segundo, alto o superior.
Luego entonces, en la administración de Javier Duarte, en las cuentas que he hecho, surgen tres paradojas que concreto así:
La paradoja política del Sub, la económica del Sub y la de seguridad del Sub.
Si ya no quiere leer en este momento, lo entiendo y le repito: las paradojas son inventos alienígenas para provocar migrañas cuando no se tiene nada que hacer.
Pero si en su caso opta por un poco de masoquismo, sigamos:
Varios detalles resaltan en estos días en que se van acomodando las piezas de la administración del gobernador Duarte de Ochoa, el número 34 de la historia de Veracruz.
Por ejemplo, si citáramos a todos los cordobeses que de alguna u otra forma están conformando al equipo, se pudiera decir que será el gobierno de los 30 Caballeros.
Por supuesto, en ese círculo, van todas las confianzas de Javier Duarte, porque en algunos de ellos, hay lazos que se unen con gran fuerza desde un simple juego de canicas, futbol, go-kart y hasta estudios… por supuesto, con sus excepciones.
Por eso no extraña leer apellidos cordobeses en el gabinete, tales como Mansur, Porres, Aguilar Yunes y no sé si Vicente Benítez o Juan Manuel del Castillo tengan aires de esas tierras.
Dentro de las excepciones, Buganza y si lo nombran director del DIF este domingo, Nemi.
Si bien, la mayoría de estos cordobeses deben de inspirar confianza al Cordobés mayor, lo paradójico es que las áreas neurálgicas del gobierno, política, económica y de seguridad, se concentren en uno de Isla, uno de Emilio Carranza y un tapatío… es decir, Erick Lagos, Edgar Spinoso y Arturo Bermúdez, tres subsecretarios que en sí, su prefijo es absurdo porque deberían ser super-subsecretarios: Sup-Sub o Sub-Sup… sendas, no dejan de ser paradójicas.
Bueno, hay que tomar en cuenta que el “superior” del primer “Sub-Sup” viene de un acuerdo entre el ex gobernador y el actual gobernador: Buganza; y en el caso del segundo superior del segundo “Sub-Sup” es un acuerdo con la lideresa moral del SNTE: Tomás Ruiz… y el último caso, un acuerdo con las fuerzas castrenses, quizás en espera de que en un año o año y medio, el General se jubile… o a lo mejor no: López Esquer. Pero poco importaría si ninguno de esos superiores no saliera… los “Sup-Sub” seguirían siendo poderosos.
Bueno, viéndolo así, ya no resulta tan paradójico que un Sub sea Sup, sólo gramaticalmente, porque políticamente, la paradoja de los Sub-Sup aquí sí es lógica.
Cuestión de entender
En este cambio de gobierno, muchos funcionarios, desde áreas de prensa hasta directivos, se niegan a abandonar su puesto.
También hay casos de gente que nunca fue, que nunca trabajó, que nunca hizo nada pero que en estos días empezó a llegar a marcar tarjeta, a firmar en lista de asistencia, que incluso, se pensó que eran de la nueva administración duartista aunque realmente eran de la anterior…
De todo hay en la viña del Señor.
Y es que los puestos, todos, en cualquier lado, son prestados… no importa tu desempeño. Todos saben que pasado el lapso, tienes que entregar la estafeta a otra persona…
Es difícil, claro, pero es parte de la vida.
Negarse a ello, a dejar el puesto, habla de un caos propio a quien teme al futuro.
Así que, una vez que muchos de los que hoy amenazan con irse al Tribunal Contencioso hayan entendido este terrible proceso que implica el cambio de administración, es probable que sigan apareciendo caras nuevas, de quienes apoyaron a Javier Duarte en la campaña como un Carlos Manuel Aguirre, Zeferino Tejeda, Raúl Ramos Vicarte y otros.
Los números y los votos hablan del trabajo de cada uno de ellos.
Delegados de partido, gente que puso su trabajo y talento en la campaña priista, creo que habrán de ser llamados… es cuestión de esperar un poco… de que algunos entiendan que el fidelismo sencillamente ya se acabó y que es tiempo para la gente de Duarte.


