Fernando Hernández Fernández
El Marcaje
Debo confesar que de Rafael Cuenca Reyes sé muy poco en su faceta como administrador en el deporte.
Al nuevo director del Instituto Veracruzano del Deporte lo conocí por ahí de agosto del 2006, cuando se encargaba él de coordinar los traslados, vía terrestre, de las diferentes porras de los Tiburones Rojos cuando iba el equipo de visita.
Un señor frontal, poco efusivo, a mi parecer, que en lo particular siempre echó la mano para poder colarme en esos viajes para cumplir la labor periodística y, junto con el fotógrafo en turno, conocer desde el fondo a esos jóvenes que seguían por varias plazas al equipo de sus amores.
Varios colegas tenían trato con él para la misma situación y siempre vi respuesta positiva en ese aspecto; siempre con el orden que una mujer puede darle al trabajo de un funcionario, aparecía Gina, su asistente personal y que prácticamente era el interlocutor primario para una charla con “Fallo”.
Fue de eso sé nada, más que su cargo en la pasada administración gubernamental fue como un enlace entre el Instituto y el deporte profesional, Jefe de la Oficina de Vinculación Deportiva.
Inclusive, al rastrear información en los buscadores de Internet ésta no llega ni a escueta. Prácticamente es nula. Ni fotos hay.
En sus primeras declaraciones hechas a mi amigo Sergio Sánchez, el nuevo director del IVD señaló que se hará que el deporte siga para adelante en la administración de Javier Duarte de Ochoa; se dijo conocedor de que tiene encima el proceso de Olimpiada Nacional y deberá estar más que enterado de lo referente a los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 2014, que le tocará a este Gobierno, y con el slogan de este nuevo ciclo, aseguró que se quiere que el deporte también sea próspero.
Ya desde la barrera deberán ver y esperar su turno Fátima del Ángel, Roberto Blanco, Víctor Hugo Torres y Gerardo Lagunes, elementos que sonaron fuerte, sobre todo la montañista que realizó muchas cosas positivas para su comunidad en los recientes meses, y que parecía la más indicada para el cargo, pero al final no se le dio.
La responsabilidad es demasiado fuerte para Rafael Cuenca, aunque en muchas esferas de la política el deporte es menospreciado, ya se verá en unos años más a esos que lo han hecho a un lado, que querrán salir en la foto en los JCC-2014, justo como los que ahora quieren ir a ver la pelea entre “Canelo” Álvarez y Lovemore N’Dou, que por cierto es un evento deportivo, no de la “polaca”, pero seguramente ahí sí irán los desdeñosos.
Ojalá que para “Fallo” no sea la rifa del tigre, porque debe rescatar seis peldaños para la Olimpiada Nacional y aunque gran parte del proceso selectivo refiere a su antecesor, Roberto Bueno Campos, el que saldrá ante la opinión pública será él, para bien o para mal.
Ojalá que el nuevo director no cometa los mismos errores de “El Flamer”, que tuvo buenos asesores, pero a su vez malos subdirectores; de lo bueno (a opinión particular) podemos hablar de Ydalia González, Miguel Navarro, Israel Benítez, “El Cepillado” Jesús Díaz, Felipe García y todo su equipo de trabajo, entre otros muchos que se pusieron a trabajarle.
Pero ojalá no lleguen más “personalidades” como Rafael Belmonte y Liliana Allen, que tuvieron a cargo la subdirección de Desarrollo del Deporte y el área de metodología, respectivamente; pero pasaron de noche ambos por el edificio; el primero, por lo menos salía en las fotos, la segunda no sé cuándo entró, pasó y se despidió, así como sus colaboradores, que muchos, durante todo el sexenio pasado, dieron poco de que hablar; los menos sí se preocupaban.
En fin, el show sigue, pero con nuevos actores, habrá que ver cómo se desenvuelven por el escenario. Por lo menos hoy, les doy el beneficio de la duda. Mañana quién sabe.
Hasta la vista.
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