Salvador Muñoz
Los Políticos

Las palabras de Ida Rodríguez Prampolini, vía carta, son lapidarias: Nuestra “educación” está destruida; la “educación artística”, no existe.
Por supuesto, es la perspectiva muy particular de una persona que bien puede el lector compartir o no. Yo, la apoyo.
Nuestra educación está basada en sistemas de medida o exámenes que se llaman de “Enlace”.
Si tienes 10, eres bueno; si sacas 5, eres malo.
Sin embargo, los exámenes corren el riesgo de medir sólo la memoria. Si bien, una excelente retención no es nada despreciable, no implica que quien sea su poseedor pueda discernir, discutir o polemizar sobre el tema que memorice.
Nuestra educación es similar a la religión católica: Nuestros maestros y evangelizadores sólo nos piden que memoricemos datos:
–¿Cuántos Dioses hay?
–Hay un solo Dios, Dios Padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo…
¡¿Y cómo demonios querían que no reprobara matemáticas?!
Y ¡ay! de aquel que intentara discernir sobre cómo el Uno podía ser tres al mismo tiempo.
O cuando descubrí la similitud que hay entre Zeus (Dios de Dioses entre los griegos) y Theus (Dios en latín)… ¡les dije que era el mismo! Y me costó sabrá Zeus cuántos “Aves Marías” y cuántos “Padres Nuestros”…
En la facultad tenía un maestro, argentino, que pedía “a huevo” que memorizáramos de pe a pa, sus apuntes que en mi puño y letra correspondían a 12 hojas escritas de ambos lados. Saqué 10 pero no comprendo a Ferdinand de Saussure.
Nuestra política o derechos (que más parecen chuecos) no se alejan de nuestra “educación” y “religión”…
A la letra dice más o menos así el artículo sobre el aborto que ayer se discutió en la calle de Encanto:
“A la mujer que se provoque o consienta que se le practique un aborto se le sancionará con tratamiento en libertad, consistente en la aplicación de medidas educativas y de salud. A la persona que haga abortar a la mujer con su consentimiento, se le impondrán de seis meses a dos años de prisión y multa de hasta 75 días de salario”.
Un poquito parecido a eso que se llama “después del niño ahogado…”: ¿Por qué aplicar “medidas educativas y de salud” después de “meter la pata” y no antes? Bueno, en esos casos, no se mete precisamente “la pata”…
Dice Ida Rodríguez Prampolini: “son los jóvenes los que tienen la palabra y la acción. Pero para hacerlo necesitan prepararse, aprender a ver, educarse el gusto. Tienen que exigir educación artística, sólo con ella podrían hacer y gozar la belleza. Apreciar lo bello depende de la sensibilidad y de la educación”.
Conozco a muchos jóvenes, es más, trabajo con ellos, que tienen buen gusto y gozan de la belleza, pero hay un inconveniente en su desarrollo: los “mayores”.
Esos “mayores” no aceptan crítica, no aceptan nuevas ideas y ni cambios, porque sencillamente creen que su “sistema” no tiene por qué alterarse si a ellos les ha funcionado durante muchos años así, con transas, mordidas, extorsiones, represión, lisonja o tapete.
También conozco a los otros jóvenes que adaptan el sistema de los “mayores”… “jóvenes viejos” que idolatran a su líder de manada sin permitirse ni por error, contradecirlo aun cuando ven que esté equivocado. Cuando en el respeto hay miedo entró la tiranía. Muchos de esos jóvenes hoy son secretarios, diputados o funcionarios… sonríen pero no son dueños de sí, ni de su mente ni de sus acciones.
Aquí, paradójicamente, pueden tener “educación”: ser “maestros”, “doctores”, “licenciados”… pero dudo que conozcan la libertad.
Nuestra educación si bien puede no estar totalmente destruida, es deprimente…
No queda más que agradecer al gobierno veracruzano y a Diosito el reconocimiento a Ida Rodríguez Prampolini a través de la medalla Adolfo Ruiz Cortines. ¡Bien merecida la medalla! ¡mal aprovechada Ida!

e-mail: dor00@hotmail.com