Salvador Muñoz
Los Políticos
Tengo un infinito miedo a las inyecciones.
No puedo ver una jeringa porque de inmediato mi cuerpo reacciona y tiemblo.
Sin embargo, entiendo que cuando hay que inyectarse, aguanto vara, aunque eso sí, evito al máximo una aguja.
Hace unos meses mi dedo pulgar se partió por la mitad y por más que me dijeron que fuera a que me cosieran y vacunaran contra tétanos, tomé detergente, lavé la herida, agarré un trapo y junté las carnes y cacho de uña ¡y fuera lo que Dios quisiera!
Hoy, tengo el pulgar como si nada, pero eso sí, cada vez que toco la parte que quedó colgando de mi dedo, siento cierto hormigueo, como si lo tuviera “dormido”…
Así es el tamaño del miedo que le tengo a las inyecciones.
Tratando de entender mi fobia, pienso en mi tía Enriqueta, mujer de cabello afro que se ganaba algunos pesos inyectando a los vecinos de la colonia donde vivíamos. Lo mismo te inyectaba en la nalga que igual te ponía suero.
Sus jeringas eran de vidrio y eran guardadas en un recipiente de metal entre algodones después de ser hervidas a conciencia tras ser usadas.
¡Vaya! El sólo pensar en ello me pone a temblar aunque no preciso por qué.
En fin…
La mayoría de las inyecciones son para curar o prevenir… algunas son para drogarse (cosa que estoy seguro, no podría hacer yo… por mi miedo), aunque considero que las inyecciones más peligrosas son aquellas que inoculan miedo.
Uno de los políticos que más me sorprendió en las pasadas elecciones a diputado federal, fue mi tocayo Salvador Manzur.
Fue un torrente de imaginación increíble la campaña que hizo… la Superchava, el video con la música de “El Matador”, las camisas, el Facebook, y a eso agregar el carisma y propuestas que ojalá en el Congreso federal las cristalice, sin lugar a dudas hicieron posible su triunfo.
Hoy, mi tocayo, me vuelve a sorprender…
Gestiona, según nota informativa, ante la Secretaría de Salud del Estado, vacunas contra la Influenza. Quiere aplicar 10 mil dosis.
Pareciera que mi tocayo “politiza” el tema de la Influenza.
Y no sólo eso… quien ve esa nota, esa información, sin querer, el tocayo le “inyecta” miedo.
¿La influenza en Veracruz es más grave de lo que puede decirnos el Gobernador o el secretario de Salud para que un diputado federal quiera poner 10 mil dosis?
Pero, vamos por otros temas igual de Salud Pública… ¡Sida!
¿Qué lugar ocupa la zona conurbada en este mal?
¿Hay más riesgos de contraer el VIH o la Influenza?
No estoy pidiendo que reparta Salvador Manzur condones, porque igual hasta lo crucifican, pero ahí yo creo que sí valdría la pena su trabajo de gestoría para que, a través de la secretaría de Salud, llevara brigadas a las 35 colonias de su distrito y escuelas primarias, secundarias, prepas y hasta Universidad, para hablar del tema, prevenir, orientar y lo mejor: educar… pero que fuera la secretaría de Salud ¡no el diputado!
Porque, insisto, creo que el camino al que lleva Manzur su trabajo de gestoría no es el correcto.
Suena más a un acto populista una acción que es totalmente de la secretaría de Salud… ¡no hay que quitarle la chamba al doctor Lila!
Porque si es así, mi querido tocayo, pudiera incurrir, sin querer queriendo, en una campaña de miedo.
Y recuerda lo que dice el buen amigo Lorenzo Meyer: “La democracia basada en el miedo no es otra cosa que miedo a la democracia”…
Con el cariño y aprecio de siempre, querido tocayo… ¡tu tocayo!
e-mail: dor00@hotmail.com


