Mara Iliana Cruz Pastrana

Es importante que para lograr un cambio en nuestro Estado en cuanto a la corrupción en la economía y la sociedad veracruzana tengamos claras cuales son las consecuencias; la pérdida de inversión y empleo, el desvío de recursos públicos, la ineficiencia en la gestión pública que se ha observado en los últimos años, la pérdida de confianza en las instituciones por parte de la ciudadanía y el impacto en la salud y la educación, por mencionar algunas.
La corrupción disuade a los inversionistas y a las empresas para establecerse en el estado, lo que ha llevado a una clara disminución en el crecimiento económico y la creación de empleos; decir lo contrario, es opinar con los ojos cerrados y para solucionarlo necesitamos dejar de vernos el ombligo, que los funcionarios responsables de coordinar los enlaces con las empresas nacionales y extranjeras sean capaces y sin historiales de corrupción.


Hablar de desvío de recursos públicos es recordar tiempos lejanos y cercanos, administraciones anteriores donde la corrupción permitió que los funcionarios públicos desviaran fondos destinados a proyectos de infraestructura, educación y salud, lo cual afecta la calidad de vida de la ciudadanía veracruzana.
La corrupción lleva a la ineficiencia en la gestión pública y no es cuestiones de colores de corbatas sino de calidad de personas en cargos de gobierno y representación popular; hemos visto durante años que los funcionarios priorizan sus interés personales, económicos y políticos sobre las necesidades de la población.
La corrupción erosiona la confianza de las y los ciudadanos en las instituciones de gobierno, esto conlleva a una disminución en la participación ciudadana y resta legitimidad al gobierno en todos sus niveles.
Se necesita una Unidad de Inteligencia Financiera que tenga como objetivo prevenir e investigar el lavado de dinero y otros delitos financieros relacionados con la corrupción. La Ley de Transparencia y Acceso a la Información debe ser un tema que no puede guardarse en un cajón derivado de la desaparición del IVAI; los veracruzanos tenemos el derecho humano a estar informados, a que permanezca el sistema de transparencia, que sea verídica la rendición de cuentas y no una utopía como hasta ahora.
No hay ninguna plataforma eficaz donde podamos acceder al sistema de transparencia sin un largo y sinuoso camino, con recovecos que impiden conocer la información sobre la gestión pública; ni que decir de las respuestas a las denuncias por corrupción, eso no existe, no funciona.
La Fiscalía General del Estado debe fortalecerse, pero de verdad, para que puedan investigarse y sancionarse los casos de corrupción de manera efectiva; que la Fiscalía Anticorrupción deje de ser un elefante blanco. Es momento de que el cohecho, el peculado, el uso ilícito de atribuciones y facultades, la simulación de reintegro de recursos públicos, el abuso de autoridad, la intimidación, el tráfico de influencias y el enriquecimiento ilícito, entre otros, realmente sean investigados y sancionados conforme a lo que marca el Código Penal del Estado de Veracruz. Los servidores públicos que cometan dichos ilícitos deben ser inhabilitados para desempeñar cualquier otro cargo y que no se guarden las investigaciones entre periodos de gobierno en cajas de archivo muerto de la fiscalía.
Queremos participación ciudadana no apatía social, que la sociedad civil y los medios de comunicación jueguen un papel importante en la lucha contra la corrupción en Veracruz, mediante la denuncia abierta y sin riesgo. Es importante destacar que la lucha contra la corrupción debe ser un proceso continuo y para ello se requiere de la participación de la sociedad civil, de los medios de comunicación y de las instituciones gubernamentales.
Es momento de analizar el cambio político en Veracruz, incluyendo la alternancia política y el impacto en las políticas públicas. Es hora de que nos unamos para exigir un cambio político en Veracruz, es hora de que nos comprometamos a trabajar juntos y construir un mundo justo, como dijo el Dalai Lama: “la corrupción es un cáncer que debe ser erradicado y afecta a todos los países”. Es hora de construir un futuro más brillante, de que nos unamos y construyamos un futuro equitativo.