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Mara Iliana Cruz Pastrana
En México la justicia muchos pensamos que brilla por su ausencia y hablar de ella, a menos que sea la justicia divina, la mayoría duda de su existencia; pocos saben lo que hacen los jueces, magistrados y ministros a menos que sean abogados y abogadas. Y hablar de justicia, aunque todos opinan sobre ella, pocos conocen su significado y que implica dar a cada uno lo que le corresponde o merece, siempre con base en la imparcialidad, la muy confundida equidad y el respeto a los derechos humanos de las personas.
El símbolo de la justicia es una mujer, ahora que estamos de moda y servimos de pretexto cuando se dice que es tiempo de mujeres y que llegamos todas; lo cual de manera personal aun me parece arriesgado decir, hay inclusión si, pero no justa representación.
La justicia es representada por Themis, en la mitología griega, una mujer con los ojos vendados, con una espada en una mano y una balanza en la otra. La espada simboliza el poder de la justicia para imponer las decisiones y castigar la injusticia; la balanza representa el equilibrio en la administración de esa multicitada justicia, donde se pesan los argumentos y pruebas de ambos lados y los ojos vendados de Themis representan la imparcialidad y la idea de que la justicia no se discrimina ni se deja influenciar por factores externos.
En la mitología griega, Themis personifica la ley, el orden y la justicia divina; la diosa consejera de Zeus, quien sentada a su lado le persuade sobre la conducta humana, en una especie de oráculo en Delfos, antes de ceder su poder profético a Apolo. Una hermosa representación de la justicia.
Pero retomemos nuestro objetico principal de esta ocasión, muchas personas hablamos de justicia, pero no conocemos de su clasificación, les invito a que conozcamos los cuatro principales tipos de justicia: procesal, distributiva, retributiva y restaurativa.
La justicia procesal asegura que los procesos sean imparciales y justos, se refiere a la forma en que se aplican los procedimientos y las leyes, garantiza que todas y todos seamos tratados de manera justa e imparcial; involucra la transparencia en los procesos judiciales, la igualdad de oportunidades para todos ante la ley y la protección de los derechos de los acusados.
La justicia distributiva se centra en la distribución justa de bienes y recursos, de cómo se asignan o distribuyen derechos y deberes dentro de la sociedad, buscando asegurar que cada persona reciba lo que le corresponde, acorde a sus necesidades, méritos o contribuciones. En este tipo de justicia se incluye la distribución de recursos públicos, las decisiones sobre la carga tributaria y la política de la igualdad.
La justicia retributiva se enfoca en el castigo por actos incorrectos y la pena que se impone por cometer un delito o por infringir la ley; su objetivo principal es garantizar que los culpables sean sancionados en proporcionalidad a la gravedad de los delitos cometidos, con el fin de disuadir infracciones futuras y en algunos casos, resarcir el daño a la víctima cuando es posible.
La justicia restaurativa busca como objetivo principal, reparar los daños causados por un delito, buscando reconciliar a las víctimas con los victimarios y la comunidad, aun cuando los daños emocionales, físicos y psicológicos en muchas ocasiones parezcan irreparables, ya que afectan la integridad corporal de las personas; también se enfoca en la prevención del delito, la rehabilitación del delincuente y su reintegración social.
Aun tenemos en el tintero otros tipos de justicia, como la justicia social que busca garantizar igualdad de oportunidades para todos, incluyendo a los sectores más desfavorecidos; la justicia universal enfocada en el tan nombrado en la actualidad, bien común y la justicia particular enfocada en las relaciones individuales.
Pocos, a menos que sean abogadas y abogados, conocen del Sistema de Justicia en México: la Jurisdicción Feral, la Jurisdicción Local y en este 2025 México con la elección judicial, pone de moda todo lo relacionado con el acceso a la justicia y la justicia cotidiana. Se busca garantizar que todos tengamos acceso a ese sistema utópico de justicia eficiente y que resuelve los conflictos de manera pronta y sin obstáculos.
Tema de otro momento será hablar del Poder Judicial, de la casi inalcanzable Suprema Corte de Justicia de la Nación, de los deberes casi desconocidos de los tribunales de circuito, juzgados de distrito y de los nuevos órganos en que se desintegrará el Consejo de la Judicatura del que pocos conocen y muy pocos saben sus verdaderas funciones.
Podemos afirmar que hoy en día no se cuestiona que el Estado sea responsable de la seguridad pública y de la procuración e impartición de justicia, pero una vez superados los inconvenientes de la justicia por propia mano, la convivencia social debe evolucionar a manera de que la administración de la justicia sea reconocida, como una responsabilidad de la sociedad y el Estado contemporáneo. Hablar del poder judicial es hablar de un supremo poder de la Federación y los poderes se ejercen originalmente por el pueblo. Vamos a una elección judicial en la que se vislumbra una participación menor y como Themis, con los ojos vendados, un mundo desconocido. Nos ocupamos de los otros dos poderes en la democracia, es momento de ocuparnos del Poder Judicial, pero necesitamos hacerlo desde el conocimiento, como nos corresponde y por mandato que la misma Constitución nos encomienda. Falta aún mucho camino por andar.



