Catorce años de lucha, catorce años de historias que se entrelazan con fuerza, valentía y amor. Así se vivió este sábado pasado el aniversario de Juntas Venciendo al Cáncer (Juvecan) Coatepec, una celebración que reunió a mujeres guerreras, familias, voluntarios y corazones solidarios, en el cálido espacio del Club de Leones de este pueblo mágico.
El evento fue mucho más que una ceremonia: fue un homenaje vivo a quienes han caminado esta batalla contra el cáncer de mama. Con un “Adiós”, con un “Hasta luego” y también con un “Hasta siempre”, en el corazón de muchos y muchas, se recordó con amor a aquéllas que marcaron el camino, y se dio la bienvenida con esperanza a quienes hoy se suman a esta causa.
Las emociones desbordaron en cada rincón del recinto. Hubo lágrimas furtivas, abrazos sinceros y miradas que hablaban más que mil palabras. Cada gesto, cada silencio, fue parte de una jornada que tocó fibras profundas y recordó que la vida es también resistencia, unión y fe.
Dos de los momentos más significativos fueron, sin duda, la imposición de mascadas a las nuevas ahijadas. Con delicadeza y respeto, este acto simbolizó un nuevo comienzo, una promesa de acompañamiento y una red de apoyo que no se rompe. Fue una ceremonia cargada de simbolismo y calor humano.
El otro momento fue, sin duda, ese reconocimiento a esos señores que honraron “en la salud y en la enfermedad” acompañanado a sus esposas en el trance que significa un diagnóstico, un tratamiento, una mastectomía, la recuperación, la lucha continua… las lágrimas se desbordaron o simplemente se estancaron en la garganta de muchas y muchos…
Con el lema “Unámonos en historias de amor y vida”, el aniversario se convirtió en una celebración compartida, donde se reconoció la fuerza de cada mujer que ha enfrentado el cáncer con valentía, así como el apoyo invaluable de familias, amistades, personal médico y voluntarios.
No faltó el pastel, símbolo dulce de una historia construida a base de esfuerzo colectivo. Al partirlo, se escucharon aplausos y palabras de agradecimiento: por los años vividos, por la vida compartida y por la esperanza que, como siempre, se mantiene viva en cada paso adelante. Y qué mejor acompañado que al ritmo de Bolerás, un trío que hace con un par de voces y una guitarra un concierto romántico y también “Color Esperanza”, himno de Juvecan que unió a todos con esa canción.
Juvecan Coatepec no es solo un grupo: es una familia extendida que demuestra que el amor y la sororidad pueden ser más poderosos que cualquier diagnóstico. En cada aniversario, se renueva el compromiso de caminar juntas, de sostenerse unas a otras y de seguir contando historias que transforman.
Este 14º aniversario fue una fiesta del alma, una pausa para agradecer, recordar y seguir. Porque juntas, siempre, se puede más. Felicidades a cada guerrera, a cada mujer, a cada grito de esperanza de aquélla que hace del amor y la fe, una lucha por la vida.



