TE PARECES TANTO A MI

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Vicente Luna Hernández

La línea qué divide el significado de “Delincuencia organizada” y “Terrorismo” para los ojos de la sociedad es muy muy delgada pero las consecuencias de sus actos…son -lamentablemente – muy parecidos.
Más allá de la clasificación que le quiera dar el gobierno y la FGR a la explosión de un coche con bombas en el municipio de Coahuayana, Michoacán, el fondo del asunto y en lo que se debe enfocar la autoridad es el estado de las víctimas lesionadas, apoyar y acompañar en todos los aspectos a las victimas y familiares de las personas fallecidas, apoyar a las personas cuyos negocios o casas fueron afectadas y sobre todo, dar pronta respuesta al nivel de capacidad de acción, organización y de audacia del crimen organizado, ¿cómo es posible que ante la presencia de miles de elementos de las fuerzas armadas, de la guardia nacional y del foco de atención nacional e internacional en que se encuentra Michoacán haya grupos de la delincuencia organizada que se atrevan a llevar actos criminales de esta naturaleza? ¿Realmente quien está más organizado?
El gobierno de la república debe enviar un mensaje contundente, nada ni nadie está por encima del Estado de Derecho en México y no hay necesidad que un país extranjero haga las tareas de seguridad que le corresponden única y exclusivamente al gobierno federal y al Estado en su conjunto, ¿acaso no la misma letra de nuestro glorioso Himno Nacional lo dice:
“…Un soldado en cada hijo te dio”?
Se entiende políticamente que el gobierno de morena no quiera catalogar como un “acto terrorista” el acto criminal que ocurrió el pasado 6 de diciembre, sin embargo, una cosa es no catalogarlo así de manera pública y otra es que de manera privada no se le de la justa dimensión de semejante reto al Estado por parte de grupos criminales que actúan sin temor alguno.
Algunos dirán que el coche llegó y al estacionarse explotó y otros dirán que el auto fue abandonado y después exploto, parece un juego de trabalenguas pero es la explicación oficial para tratar de hacer un control de daños lo menos negativo para el discurso oficial de disminución de los delitos de alto impacto, sin embargo, la realidad no camina a la par que el discurso triunfalista de la transformación que se presume en México.
La prensa escrita ante estos hechos informó lo siguiente: “El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, descartó que el vehículo que explotó a las afueras de una base policíaca de Coahuayana, Michoacán, haya sido un «coche bomba». También negó que se tratara de un ataque directo o dirigido a la Policía Comunitaria”, el Secretario hizo y desempeñó muy bien su papel, sin embargo, el coche se dejó o explotó al estacionarse afuera de las oficinas de la policía Comunitaria de Coahuayana y lamentablemente 3 policías Comunitarios resultaron muertos junto con 3 personas más pero – de acuerdo a García Harfuch- no fue un ataque directo, todo fue una maldita coincidencia.
La FGR en un primer momento informó – haciendo gala de su “autonomía” – que se investigaría este delito como un acto terrorista pero casi de manera inmediata se arrepintió o alguien apretó donde tenia que apretar, sin embargo, el tema de interés público se debe centrar en el miedo, terror y angustia que se vive en zonas cercanas o alrededor del lugar de los hechos, en otros municipios cercados por los grupos de la delincuencia organizada y ante la amenaza o el riesgo de que ocurran hechos criminales de esta naturaleza, ¿quién de los ciudadanos está pensando en si son actos terrorista o no? ¿Quién discutirá de manera pública en que se clasifique de manera cruda pero realista estos retos al Estado? Solo hay un único interés de la población en general: El Estado debe demostrar más fuerza y organización que el crimen organizado.
No es la primera vez que un coche-bomba explota y causa mortales víctimas, hechos que causan dolor e indignación social, ¿ y las personas – incluidos niños – que pueden ser víctimas fatales o los lesionados con posibles secuelas físicas? ¿Quién habla por ellos?
Mientras la impunidad permita que estos grupos del crimen organizado actúen de manera descarada sin temor a las consecuencias de sus actos criminales no se puede hablar de una verdadera transformación en México y de la construcción de un segundo piso cuando el primero también se ve dañado por el estallido de algún coche-bomba o explosivo mortal.
La apuesta es a cerrar filas entre los 3 ordenes de gobierno y romper las redes de corrupción entre malosos y funcionarios públicos de todos los niveles, alguien dijo: “que las escaleras se barren de arriba abajo” y – lamentablemente – algunos de los señalados y con carpetas de investigación usan chalecos color guinda, ¿por qué el partido morena y el gobierno deben cargar con semejantes “bultos nocivos y tóxicos “?
La FGR demostró de manera inmediata que no hay impunidad ante delitos que hayan cometido – presuntamente – ex gobernadores y ya reactivó acusaciones contra 2 ex mandatarios del PAN y uno del PRI, el pueblo aplaude semejante acción, pero seguramente aplaudirá más y se pondrá de pie cuando el mensaje institucional sea muy concreto y se demuestre con hechos: “No importa el color del chaleco qué traigas puesto ni cuantos libros de “GRANDEZA” compres y en un acto de espíritu navideño regales…la verdadera impartición de justicia y el combate a la impunidad…va”.
P.D.- Con el ánimo que a nadie se le ocurra declarar el 9 de Diciembre – día en que se regalaron los libros – como el “Día Nacional de la Lectura”…Escribiré otro día.