Con apenas cinco días para el cierre del programa de canje de placas de motocicletas en Veracruz, la situación en las oficinas de Hacienda se ha convertido en un verdadero colapso ciudadano e institucional. La fecha límite del 31 de diciembre de 2025 está marcada en rojo para miles de motociclistas que buscan regularizar sus unidades ante el gobierno estatal, pero la realidad de los trámites realmente es un caos.
FILAS INTERMINABLES Y FALLAS CONSTANTES EN EL SISTEMA
Desde tempranas horas de la mañana, las principales oficinas de Hacienda en Xalapa, Veracruz-Boca del Río y otras regiones del Estado muestran largas filas de contribuyentes esperando ser atendidos. Usuarios reportan que muchos llegan de madrugada y, aún así, enfrentan jornadas de espera que se extienden durante horas sin garantía de completar el trámite debido a fallas diarias en el sistema de reemplacamiento y la saturación de citas. Esto ocurre incluso cuando las autoridades habilitaron desde noviembre la opción de agendar el trámite en línea y extender horarios para atender la demanda.
El sistema digital de la plataforma oficial para agendar citas también ha estado intermitente, generando errores en la generación de fichas y obligando a ciudadanos a presentarse de forma presencial en oficinas que, según algunas fuentes oficiales, han extendido sus horarios laborales para intentar dar abasto.
FALTA DE PERSONAL Y DESGASTE ADMINISTRATIVO
El colapso no se explica únicamente por la alta demanda, sino también por una crisis interna de personal. Empleados de base, contratados, temporales y sindicalizados han sido debilitados por estas prácticas administrativas que muchos describen como maltrato laboral y falta de inversión en capacitación al nuevo personal y retención de talento de quienes por experiencia repliegan a empleados que no pertenecen a MORENA; como si la afiliación a un partido demostrara capacidad y experiencia.
En este contexto, personal con décadas dentro de la administración estatal “profesionales con experiencia” han optado por tomar sus vacaciones anticipadas o abandonar espacios clave de la SEFIPLAN ante un clima laboral deteriorado. Esta situación se refleja especialmente en las oficinas de Hacienda del Estado y en las principales de Veracruz como Xalapa Norte, Veracruz, Boca del Rio, Coatzacoalcos consideradas emblemáticas en la entidad.
CRISIS INTERNA: DE JEFES CONFLICTIVOS A INTENTOS DE REORDENAMIENTO
La problemática administrativa se agravó con la llegada de ciertos funcionarios con poca experiencia, y con más ganas de maltratar a los empleados que de sacar el barco adelante; comenzando desde el Director General de Recaudación, el Subdirector de Registro y Control de Obligaciones, y jefes de Departamento como la de Control Vehicular y la ex Jefa de la Oficina de Hacienda Xalapa Norte; cuyos estilos de dirección habrían generado tensiones con el personal operativo; tratando de corruptos a todos, cuando los verdaderos corruptos y ex funcionarios de la administracion pasada ahora estaban siendo protegidos y premiados por el mismo partido “MORENA”, ahora están trabajando en CENEGAS, mientras dejaron sus cajeros digitales y sistemas informáticos bien vendidos “aunque inútiles”.
Un claro ejemplo fue la breve gestión de una pseudo contadora recién llegada en esta Administracion supuestamente bien recomendada pues era amiga de la Gobernadora a la emblemática exactora junto a Hakim; pues generó conflictos internos por su estrambótica llegada, levantando actas, generando un ambiente de hostilidad y persecución laboral a los empleados, poniendo a cajeros y administradores a disposición de recursos humanos y enfrentándose al equipo laboral con el equipo de empleadas que traía sin experiencia y con la misma intención de hostigamiento, lo que debilitó aún más la operatividad diaria y dejó a la oficina en una situación caótica antes de su salida abrupta; pues al no tener la preparación adecuada salió despedida por malos manejos derivados a su incapacidad en el Área de Ejecución Fiscal y lo último que se supo es que salió por la puerta de atrás con sus pertenencias en bolsas negras de basura; vaya fiasco por la supuesta mejor recomendada y supuesta amiga de la Gobernadora; quien por cierto era muy cercana de Lima Franco quien también salió despedido de esta Administracion por muy malos manejos.
Frente a este desastre, el gobierno estatal envió desde la Secretaria de Gobierno al Mtro. Fernando Rodríguez Hernández, un funcionario con amplia trayectoria en materia fiscal, quien logró estabilizar algunos procesos y construir un equipo de trabajo eficiente en apenas dos meses recientes. Una vez más se ve la mano de Ricardo Ahued salvando el barco y logrando esquivar el iceberg contra el que parecía llevaría a la Oficina insignia Xalapa Norte a hundirse.
Sin embargo, no ha sido suficiente para hacer frente a la presión actual de trámites masivos, particularmente para el canje de placas de motocicletas.
Si la oficina con más recursos y mejor jefe en la entidad —la de Xalapa Norte— colapsa, la situación en módulos más pequeños y en comunidades rurales se anticipa aún más crítica, lo que podría traducirse en sanciones, multas y una fuerte frustración social; ya ni se diga el costo político que esto representa ya para la actual Gobernadora; calificando el primer canje de Rocio Nahle “el de las motos” como un rotundo fracaso; imagínense si tan solo las motos les vino grande que se espera en el 2026 con el canje masivo a vehículos que representa casi el 80% del parque vehicular.
UN SISTEMA CON REZAGOS TECNOLÓGICOS Y ESTRUCTURALES
La crisis no termina en la atención al público. En muchas oficinas de Hacienda —especialmente en zonas fuera de la capital— persiste el uso de equipos de cómputo obsoletos, algunos de los cuales datan de administraciones muy anteriores, junto con sistemas que no soportan picos de alta demanda. Esto ha contribuido a la caída constante de procesos y a que las citas o el registro en línea queden truncos, obligando a ciudadanos nuevamente a esperar largas horas frente a ventanillas.
Además, la implantación del programa de reemplacamiento ha sido percibida por algunos contribuyentes como poco coordinada, con fallas en la disponibilidad de citas y falta de claridad en los requisitos, pese a que existe la opción de agendarlo por Internet.
NO BASTA CON “DEJAR TODO PARA EL FINAL”: CRÍTICA CIUDADANA
Algunos funcionarios del gobierno podrían argumentar que la saturación obedece a que “muchos ciudadanos dejaron el trámite para último momento”, sin embargo, miles de motociclistas aseguran que desde semanas atrás han intentado realizarlo sin éxito, enfrentando cierres de sistema, agendas completas y falta de atención suficiente en módulos presenciales; y en donde quedan por ejemplo quienes el día de hoy 26 de diciembre compraron una motocicleta; no podrán emplacar a tiempo.
EL FIN DE LOS GESTORES: CUANDO LA “TRANSPARENCIA” SE VOLVIÓ CASTIGO AL CIUDADANO
Uno de los cambios más sensibles —y menos analizados— en el proceso de canje de placas es la eliminación de los gestores y la imposición de trámites personales e intransferibles. Bajo el argumento de combatir la corrupción y evitar intermediarios, el gobierno cerró la puerta a una práctica que, aunque imperfecta, resolvía un problema real: la incapacidad del Estado para atender de manera eficiente a todos los contribuyentes.
Hoy, sin gestores, el peso total del trámite recae sobre el ciudadano de a pie. El trabajador que no puede faltar a su empleo, el comerciante, el repartidor, el adulto mayor o quien vive en una comunidad alejada, están obligados a pasar horas formados bajo el frío, la lluvia o el sol, sin certeza de ser atendidos por sistemas que se caen a diario y oficinas rebasadas por la demanda.
Paradójicamente, mientras se presume un modelo de “orden y control”, se cancela una válvula de escape social que ayudaba a descongestionar las oficinas de Hacienda. No se combatió la corrupción fortaleciendo al Estado, sino trasladando el desgaste al ciudadano, convirtiendo la eficiencia administrativa en un privilegio inaccesible.
El resultado es evidente: filas interminables, enojo colectivo y una percepción generalizada de castigo administrativo. Porque cuando el gobierno no tiene capacidad operativa suficiente y aun así obliga a que todo sea personal e intransferible, la transparencia deja de ser virtud y se convierte en obstáculo. Y en Veracruz, hoy, el trámite no solo cuesta dinero, cuesta tiempo, dignidad y paciencia.
LA PALOMITA AL GOBIERNO: EL CANJE EN LÍNEA, UN ACIERTO QUE SÍ FUNCIONA
No todo es caos ni error en la actual administración. En medio del colapso operativo de las oficinas físicas, el canje de placas en línea se ha convertido en uno de los pocos —y más claros— aciertos del Gobierno de Veracruz. A través del portal de la Oficina Virtual de Hacienda (www.ovh.gob.mx), el Estado logró implementar un sistema que premia al contribuyente cumplido y demuestra que, cuando hay planeación y tecnología bien aplicada, las cosas sí pueden funcionar.
El esquema es simple, ágil y eficiente. Si el ciudadano está al corriente en sus pagos, no presenta adeudos, el vehículo está correctamente registrado a su nombre y no existen modificaciones en el padrón, el trámite se resuelve prácticamente sin fricciones. Basta con crear un usuario utilizando el RFC y un correo electrónico vinculado, ingresar a la plataforma y seguir los pasos indicados.
De acuerdo con testimonios ciudadanos y sondeos realizados, el trámite en línea puede completarse en aproximadamente 15 minutos, y la recolección física de la placa —una vez asignada— toma otros 15 minutos en fila, siempre que se acuda en el horario establecido de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas. Un proceso que contrasta de manera contundente con las filas interminables y las horas perdidas en módulos saturados.
Este modelo digital sí representa una innovación real, digna de reconocimiento, y demuestra que el problema no es el ciudadano ni la demanda, sino la falta de capacidad operativa en tierra. Si el mismo esquema del canje en línea se replica correctamente para automóviles, camionetas y remolques, el escenario para 2026 podría ser de éxito y no de crisis.
Señalar lo que funciona no debilita la crítica; al contrario, la fortalece. Y en este caso, el canje en línea merece una palomita, porque cuando el Gobierno decide facilitar en lugar de obstaculizar, el contribuyente responde. Esa es la ruta que debería seguir toda la administración.
IMPACTO SOCIAL Y POLÍTICO
La incapacidad para resolver el caos del canje de placas no solo tiene un impacto administrativo y de convivencia en las calles, sino que también puede traducirse en una carga política para la administración estatal. Con el actual descontento entre contribuyentes y usuarios de motocicletas, y ante las críticas por la organización del proceso y el debilitamiento de la atención en dependencias clave, la gobernadora Rocío Nahle García enfrenta presiones tanto ciudadanas como políticas, especialmente cuando se aproxima un nuevo ciclo de ordenamiento vehicular general para 2026.
El problema de fondo no es únicamente el colapso operativo del canje de motos ni las fallas técnicas heredadas; el verdadero detonante es el carácter con el que se gobierna. Rocío Nahle ha optado por un estilo vertical, rígido y poco receptivo a la autocrítica, donde la toma de decisiones se concentra y el cuestionamiento se interpreta como desafío. En ese esquema, los errores no se corrigen a tiempo, se minimizan, se justifican o se imponen, aun cuando la realidad en la calle grita lo contrario.
La historia reciente demuestra que ningún sistema resiste cuando se gobierna desde la soberbia administrativa, cuando la empatía se sustituye por disciplina forzada y cuando el desgaste del personal y del ciudadano se asume como daño colateral. La gobernadora podrá atribuir el caos a “quienes dejaron todo al final”, a inercias del pasado o a fallas técnicas, pero la percepción social es otra: las decisiones, la forma y el carácter pesan. Y pesan cada vez más.
Rumbo al 2027, la revocación de mandato no será un juicio ideológico ni partidista, sino un referéndum ciudadano sobre capacidad, sensibilidad y conducción del poder.
Si el gobierno no corrige el rumbo, no escucha y no rectifica, será su propio estilo el que termine por cobrarle la factura. Porque en política, como en la vida pública, el poder no se pierde por la oposición, sino por la incapacidad de entender al gobernado. Y Veracruz, hoy, es prueba viva de ello.
Amor con amor se paga y tiempo al tiempo queridos lectores.



