Inocencio Yáñez Vicencio
Dedico las siguientes líneas a Dalia Pérez Castañeda, que es una mujer emblemática de la lucha de su género, que sabe de la importancia que sea , como dijera Marx , en referencia a la clase trabajadora, sea en si pero también para si, que se logra cuando se pasa de la batalla sectorial a la batalla política, siendo un contrasentido estirar el concepto hasta abarcar lo personal, porque la política surge para encarar los problemas comunes, que, inclusive, se empequeñece cuando se circunscribe a la lucha del poder por el poder, porque el poder es una relación social expresada en la correlación de fuerzas, no pasando de una lucha social, la lucha temática, mientras no adopte un carácter general, un carácter común, un carácter político, que creo que Dalia lo ha entendido muy bien desde el momento que sin abandonar su militancia en problemas temáticos de suma relevancia, incursionó con aprobación en las tareas parlamentarias, sus responsabilidades partidistas y ahora, en reconocimiento a su trabajo, congruencia y preparación asume valientemente la dirigencia de la organización que agrupa a las mujeres de su partido, en un momento de profunda crisis pero que a la vez es de grandes retos, que sin duda tiene las cualidades y capacidades para enfrentarlos con éxito. Enhorabuena.

Las voces que abierta o veladamente aplauden la invasión de los Estados Unidos hacia Venezuela, después de que Trump, anunciara (Diario de México 7- 01- 26 ), que retira los cargos de narcotráfico a Nicolás Maduro y que no es el líder del Cártel de los Soles, se quedaron » colgados de la brocha».
Si no es por narcotráfico por lo que se secuestró a Nicolás Maduro, no es por ser la cabeza del Cárteles de los Soles, nomás le falta decir a las autoridades norteamericanas decir que asaltaron Venezuela y se llevaron a su Presidente, simplemente porque les dió la gana.
La actitud de periodistas como Ciro Gómez Leyva, Carlos Marín, que por cierto nada dijeron cuando AMLO,les ordenó purgar de críticos Milenio, es la misma de los que llevaron a Ignacio Comonfort a desconocer la Constitución de 1857, que después de tres años guera Benito Juárez derrotó y bajo el mismo argumento de que el Benemérito de las Américas encabezaba un gobierno espurio, fueron a Europea a pedir que Francia invadiera a México y colocara en lugar de Juárez a Maximiliano. Nomás cambie los nombres de Lucas Alamán, Nipomuseno…y en lugar de Francia ponga EE. UU .
Por cierto fue el restaurador de la República quien nos dijo y enseñó que lo que nosotros no hagamos por si mismos, nadie lo va a venir a hacer.
Sería delirar negar que un país, como México, donde una banda de malechores, ha destruido la supremacía Constitucional, cambiado los jueces profesionales por jueces de tómbola y acordeón, la ley por caprichos facciosos, suprimido los órganos autónomos, eliminado la rendición de cuentas, colonizado los órganos que organizan y califican las elecciones, haciendo de estás meras simulaciones, se limpian los medios de comunicación de las opiniones críticas, se denuncian penalmente a los diputados que votan contra las iniciativas presidenciales, se saquean las arcas de la nación impunemente, se hipoteca la nación, se entrega el territorio al crímen organizado, se organizan células como La Barredora, desde el gobierno, se involucran las élites de La Marina en Huachicoleo, se crea hasta una oposición a modo como Movimiento Ciudadano, se califica a periodistas de terroristas, se trata de eximir a los cárteles calificado a sus víctimas de muertos por infarto… es una dictadura.
No obstante la sumisión que Claudia Sheinbaum, ha adoptado ante Trump, colocando 10 mil soldados a vigilar la frontera norte para que nadie cruce hacia territorio gringo, haciendo de la vista gorda hacia las incursiones de barcos y aviones en nuestro territorio, reprimiendo las protestas antiyanquis, es indudable que al no combatir a fondo al marco ni entregar a los funcionarios y líderes de Morena, ligados con el crímen organizado, nadie hace más que ella, por qué Estados Unidos tomen a nuestro país.
No es posible que nos diga que defiende la soberanía, pidiendo un juicio justo para Maduro, cuando lo que debería pedir es que lo juzgue el pueblo venezolano a través de las instituciones y canales que se ha dado para ello.
Es propio de cobardes y pandilleros pedir que vengan de fuera a resolver lo que nos toca a nosotros resolver.
Después de lo que estamos viendo que hace Trump en Venezuela, es un suicidio creer que este carnicero venga por algo más que nuestras riquezas. Atenerse a Trump para restaurar la República y la democracia, no sólo es iluso sino da lugar a sospechar que los que esperan esa invasión, militan en la corriente que cree que el error de Santa Ana fue no haber vendido todo el territorio, olvidando que con él o sin él, los yanquis hubieran tomado lo que tomaron. Los mismos espíritus que acompañaron a Hitler en aras de su espacio vital, hoy acompañan a Trump, en su reactivación de la Doctrina Monroe.



