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Los recientes movimieSEFIPLANinterior de la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN) no obedecieron a una estrategia de mejora institucional, sino a una reacción tardía frente al caos.
El punto de quiebre ocurrió el sábado 24 de enero de 2025, cuando una convocatoria masiva de empleo dejó al descubierto lo que durante meses se había denunciado desde dentro: improvisación, desorganización y una alarmante falta de planeación.
La vieja paráfrasis cobra vigencia absoluta: la locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes.
En SEFIPLAN, la locura dejó de ser metáfora para convertirse en método.
DEL DESORDEN A LA SIMULACIÓN: LA CONVOCATORIA QUE DESTAPÓ EL COLAPSO
De acuerdo con voces internas, José Antonio Munguía Xelano, Subdirector de Ingresos, intentó resolver su incapacidad operativa para ejecutar adecuadamente un canje de placas mediante una salida aparente: lanzar una convocatoria masiva sin personal suficiente, sin logística y sin criterios claros.
El resultado fue inmediato y previsible: filas interminables, contribuyentes molestos y una dependencia completamente rebasada.
No se trató de un error aislado, sino de una simulación administrativa. Dirigir áreas estatales de atención directa al ciudadano no admite ocurrencias ni ensayos fallidos.
BASTÓ UNA IMAGEN PARA CONFIRMAR LO QUE YA SE DENUNCIABA
Una sola imagen y un comentario en redes sociales de una joven bastaron para evidenciar lo que durante meses han señalado contribuyentes, mandos medios y empleados de la propia SEFIPLAN:
“Estuve presente y qué triste saber que perdí tiempo. El personal que me atendió fue prepotente y déspota”.
Ese testimonio no fue un hecho aislado, sino la expresión pública de una inconformidad generalizada.
SEÑALAMIENTOS INTERNOS IGNORADOS HASTA QUE ESTALLARON
Las quejas no eran nuevas. Personal interno ya había advertido falta de conocimiento técnico, desorganización operativa y decisiones improvisadas en áreas sensibles, con impactos directos en devoluciones, registros y control de obligaciones fiscales.
Mandos medios describen un ambiente laboral tenso, marcado por actitudes prepotentes y persecución administrativa por faltas menores, mientras los problemas estructurales permanecían intocados.
Lo ocurrido no fue un accidente: fue la confirmación pública de un modelo fallido.
CUANDO EL DESORDEN LLEGÓ A LOS APAREJOS
Para el lunes 26 de enero, el tema ya había escalado.
Versiones internas indican que la gobernadora Rocío Nahle tuvo conocimiento del nuevo desorden en SEFIPLAN por la convocatoria de empleo que se suma al caos del canje 2026, obligando a revisar perfiles y decisiones.
Para algunos funcionarios, el escenario cambió abruptamente: ya no se trataba de hostigar empleados o minimizar al contribuyente, sino de responder por un fracaso visible.
CANJE DE PLACAS 2026: EL COSTO REAL DE LA IMPROVISACIÓN
El Secretario de Finanzas, Dr. Miguel Santiago Reyes Hernández, se vio obligado a intervenir ante el cúmulo de irregularidades que rodearon el Canje de Placas 2026.
Los constantes cambios de requisitos en la Oficina Virtual de Hacienda —que un día aparecían y al siguiente se modificaban— evidenciaron un desprecio absoluto por la jerarquía jurídica.
Se ignoraron el Código Financiero, decretos, gacetas oficiales y manuales de procedimientos. La exigencia de CFDI con XML, instrumentos notariales bajo protesta de decir verdad y constancias adicionales convirtió el trámite en un viacrucis mayor que la compra de una vivienda, detonando quejas masivas y afectaciones reales al contribuyente.
CAÍDA DE PERFILES SEÑALADOS POR HOSTIGAMIENTO
El daño institucional fue tal que Berenice Guillén Melche, Subdirectora de Registro y Control de Obligaciones, fue removida del cargo.
Señalamientos internos atribuyen su gestión a prácticas de hostigamiento, acoso y amedrentamiento, replicando esquemas que nada aportaron a la eficiencia administrativa.
Junto con Angélica Malpica Morfines, Jefa del Departamento de Control de Obligaciones, se habrían mutilado procedimientos clave, generando cuellos de botella que hoy pesan sobre el control vehicular.
CUANDO APARECE EL CONTRASTE: ORDEN, EXPERIENCIA Y RESULTADOS
En medio del desorden, surgió un contraste claro.
De acuerdo con empleados de la propia SEFIPLAN, uno de los movimientos más acertados del Secretario fue el nombramiento de la C.P. Edith Berenice Serrano Morales como Subdirectora de Registro y Control de Obligaciones.
Su trayectoria previa en el Área de Ejecución Fiscal dejó resultados comprobables.
Su liderazgo se basa en conocimiento técnico, respeto al personal y reconstrucción de procesos.
No gobierna con miedo, sino con criterio.
Para muchos trabajadores, representa una posibilidad real de rescatar a la institución desde la legalidad y el profesionalismo.
ISRAEL OCTAVIO CABALLERO DE LA ROSA: LA RECAUDACIÓN DESANCLADA DE LA REALIDAD
Uno de los focos rojos más delicados dentro de la estructura de SEFIPLAN apunta directamente a la Dirección General de Recaudación.
Israel Octavio Caballero de la Rosa, de acuerdo con testimonios coincidentes de personal interno y contribuyentes, carece de experiencia práctica en el ámbito más elemental del control vehicular, y aun así encabeza la operación de Oficinas de Hacienda y los procesos que impactan diariamente a miles de ciudadanos.
El origen de este señalamiento no es menor ni accesorio: Israel Octavio Caballero de la Rosa no tiene vehículo.
No se trata de un dato anecdótico ni de un ataque personal, sino de un elemento profundamente revelador de la desconexión entre quien toma decisiones y la realidad que administra.
Quien nunca ha enfrentado un canje de placas, una reposición de tarjeta de circulación, un error en licencia, un pago mal aplicado o una fila interminable bajo el sol, difícilmente puede dimensionar el impacto de sus decisiones.
El control vehicular no se gobierna desde el escritorio ni con estadísticas frías; se entiende desde la ventanilla y la experiencia real del contribuyente.
La pregunta no es retórica ni ofensiva, sino administrativa y ética:
¿cómo se dirige un área que nunca se ha vivido desde la experiencia mínima del ciudadano?
A esta desconexión se suman denuncias de un clima laboral adverso, presiones internas y manifestaciones públicas mediante lonas colocadas frente a SEFIPLAN, un recurso extremo que suele aparecer cuando los canales institucionales han sido cerrados.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMO COARTADA DE LA INCAPACIDAD
Y para colmo de males, como si hiciera falta otra prueba del desorden institucional, sale a relucir el Lic. Trujillo Cruz, Jefe de Impuestos Estatales, junto con su segundo de abordo, José Zavala.
Funcionarios que, según señalamientos internos, ante la falta de preparación técnica y capacidad resolutiva, han optado por emitir indicaciones, oficios y resoluciones elaboradas con el auxilio mecánico de la Inteligencia Artificial.
Conviene ser claros: el problema no es la Inteligencia Artificial.
El problema es la ausencia de inteligencia humana.
Porque inteligencia es la capacidad de analizar, comprender y resolver problemas con criterio propio y conocimiento normativo.
Justamente lo que esta camarilla de improvisados parece no tener.
El resultado es grave: resoluciones sin sustento jurídico, decisiones que ignoran leyes, códigos y manuales, y una administración fiscal que opera más como experimento que como institución.
EL DESAFÍO FINAL: CORREGIR O NAUFRAGAR
Hoy el contraste es evidente. De un lado, improvisación, simulación y abuso de poder.
Del otro, perfiles con experiencia, ética y resultados que ya comenzaron a devolver orden y rumbo.
La decisión es institucional y urgente: o se corrigen de fondo los errores, o el Canje de Placas 2026 terminará por confirmar un naufragio administrativo.
Para muchos dentro de SEFIPLAN, la esperanza ya llegó; ahora falta que el sistema esté a la altura de su propia responsabilidad.



