Ana Rosa Valdés Salazar
En Mi Opinión
Algo muy raro sucedió en el acto cívico celebrado por el Día de la Bandera en el parque “Juárez” de Xalapa, que encabezó la Gobernadora del Estado, ingeniera Norma Rocío Nahle García.
Según lo que se informó inicialmente, unos 30 estudiantes de preparatoria tuvieron que ser atendidos por personal de las Secretarías de Protección Civil y de Seguridad Pública del Estado, así como de la Secretaría de la Defensa Nacional, “debido a una aparente intoxicación”. De ellos, 14 requirieron hospitalización.
Entrevistada al respecto, la mandataria estatal negó que los jóvenes se hubieran intoxicado y sostuvo que sus malestares se debieron a que “estuvieron desde las 8 de la mañana… Unos desayunan, otros no o cualquier cosa y sufrieron un desmayo”. Anunció que habrá ajustes en este tipo de actos en que participen estudiantes, como reducir tiempos de espera.
Lo ocurrido deja muchas dudas, porque un número considerable de estudiantes sufrió vómito, de ahí que los paramédicos que los atendieron dijeran que al parecer estaban intoxicados, y esto debe investigarse, porque da la impresión de que los jóvenes ingirieron algo que les provocó malestar y tuvieron que ser hospitalizados. No fue un simple desmayo, porque de los 14 hospitalizados una chica debió permanecer en observación.
Corrió el rumor de que se les dio agua y tal vez esto pudiera ser la causa de los malestares, pero entonces habría que precisar qué tipo de agua fue y quién se las proporcionó, para que en su caso se analice el líquido y se deslinden responsabilidades.
Pero lo más raro es que algo similar ocurrió en la ciudad de Veracruz, y también durante la ceremonia conmemorativa del Día de la Bandera en la Plaza Heroísmo Veracruzano, donde 52 estudiantes presentaron malestares físicos como baja presión arterial, niveles bajos de glucosa, náuseas y vómito, por lo que fueron atendidos por paramédicos de Protección Civil. Ninguno requirió hospitalización, pero al igual que en Xalapa se informó que se les citó desde temprana hora y que probablemente, por la falta de alimento y la prolongada espera de pie, se descompensaron.
A la Gobernadora, para no variar, le volvieron a fallar sus colaboradores. Nadie le informó, como tampoco a las autoridades educativas del puerto de Veracruz, que existe un decreto expedido por su antecesor el priista Fidel Herrera Beltrán, que regula la concurrencia de niños y niñas a eventos deportivos, culturales, educativos y actos cívicos, publicado en la Gaceta Oficial el 5 de febrero de 2010, y que entre sus disposiciones prevé que se tomen medidas para evitar que los menores convocados a eventos de esta naturaleza se presenten a ellos con demasiada antelación y que su salud se vea afectada, sobre todo en lugares que presentan temperaturas extremas, como lo fue el frío que se registró en Xalapa el pasado martes 24, que afortunadamente no provocó casos de hipotermia, lo que hubiera complicado aún más la situación.
Señores funcionarios: infórmense debidamente, hay previsiones en la normativa aplicable, que deben observarse pero, si no la conocen y por tanto no la consultan, se exhiben y exponen a la titular del Poder Ejecutivo a situaciones que se ve obligada a enfrentar ella, cuando debieron ser los responsables de la organización del acto cívico quienes dieran explicaciones sobre lo sucedido, y la dejaron sola.
Habría que aclarar también a quién se le ocurrió convocar a niños estando tan recientes los sucesos por la muerte del Mencho y entre el temor de la población y del propio gobierno por la posibilidad de más atentados ante el desbordamiento de la violencia. Gobierno insensible que no mide las consecuencias de la inseguridad; era preferible que la Gobernadora visitara una escuela para homenajear a la Bandera y así no exponer a los estudiantes a tantos riesgos que se corren.
Lo menos que puede y debe hacerse ahora es ordenar una investigación a fondo sobre las causas de estos sucesos e informar de sus resultados a la opinión pública, para evitar las especulaciones que se han desbordado y tanto daño causan. Nada mejor que conocer la verdad, pero los responsables se esconden y es Rocío Nahle quien tiene que salir a dar la cara.
René Avilés Fabila escribió El Gran Solitario de Palacio, y sus apreciaciones pueden aplicarse a muchos casos. En el del Veracruz actual debe hablarse de una Gran Solitaria de Palacio, la primera Gobernadora que tenemos. Y el que la dejen sola… bueno, eso sí no es cosa rara.



