PEPE

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Salvador Muñoz

Los Políticos

Que si el PRI… que si Movimiento Ciudadano… que si Independiente…

que si lo quieren unos, que si le coquetean otros, que si lo esperan muchos…

Como sea, Pepe Yunes termina reflejando, de manera contundente, tres cosas:

1 La esperanza para una Oposición.
2 La esperanza para ciudadanos politizados.
3 Y, de paso, lo “flaca” que está la caballada.
Aunque eso de “flaca”… mmm… hay que resaltar esas comillas… porque más que realidad, es percepción.

“Flaca”, dicen algunos, porque en el imaginario colectivo aparece un solo jinete frente a todo un corral de aspirantes que desde el partido en el poder ya andan calentando el brazo para levantarlo discretamente, así, como quien se estira, retozando. Y ahí empiezan a desfilar nombres como si fuera cabalgata patronal: Pedro Miguel Rosaldo, Esteban Ramírez Zepeta, Juan Javier Gómez Cazarín… y hasta Manuel Huerta Ladrón de Guevara, de quien sus seguidores aseguran que lleva mano porque en la pasada contienda interna por la Gubernatura, ya tenía la candidatura en la bolsa… hasta que el bendito género le atravesó la riata.

Y por si faltara fauna política, súmenle al Cacharro Herrera, Javier para los cuates, que por el PVEM también quiere subirse al carrusel.

Pero si de caballos hablamos, la comparación es inevitable:

Pepe parece Shire entre tanto Percherón, Pony y una que otra mula política así como caballito de palo.

Así que lo que se dice “flaca”, flaca… pues tampoco.

Porque lo curioso del asunto es que Pepe suena.

Suena para 2027.

Suena para 2030.

Y suena con una facilidad que ya quisieran muchos políticos –de cualquier partido– a lo largo y ancho de Veracruz.

El problema de Pepe no es si puede correr la carrera.

El problema es quién lo quiere montar.

En el PRI, nadie duda que los liderazgos regionales lo respalden en cualquier cruzada electoral. El priismo veracruzano podrá estar maltrecho, pero cuando se trata de Pepe, todavía hay músculo territorial que se mueve.

El detalle es otro: al PRI solo no le alcanza.

Porque hoy en Veracruz no se enfrenta uno a un partido… se enfrenta a un sistema hecho poder. Un sistema que controla estructura, narrativa, presupuesto, programas sociales y hasta el clima político. Por eso la pregunta incómoda es inevitable:

¿La Oposición realmente quiere derrotar al sistema… o sólo quiere sobrevivir a él?

Porque mientras eso se decide, el PAN dice que con el PRI ni a la esquina. Movimiento Ciudadano jura que puede solo. Y así, cada quien cuida su parcela… mientras el sistema sigue arando todo el campo.

Lo curioso es que la Oposición suele criticar –y con razón– que el Gobierno vive en una realidad alterna, desconectada de lo que viven los veracruzanos. Pero a veces… sólo a veces, la propia Oposición también parece vivir en una realidad alterna, distinta a la que los ciudadanos vemos de ellos.

Entre tanto cálculo, orgullo partidista y egos de siglas, Pepe Yunes sigue siendo el activo más evidente no sólo del PRI, sino de buena parte de la Oposición… y también de muchos ciudadanos que, sin ser militantes de nada, siguen viendo en él algo que en la política veracruzana escasea: seriedad.

Porque después de seis años de Cuitláhuac García y lo que apenas comienza de Rocío Nahle, hay quienes no buscan milagros. Buscan algo más simple. Una opción. Y en esa baraja, para muchos veracruzanos, Pepe sigue siendo carta. Carta fuerte. Aunque todavía falta saber quién se atreve a jugarla.