Ignacio Alvarez
Pluma Negra
La problemática del agua potable en Veracruz y Boca del Río apuntala a la imperiosa necesidad de recuperar la administración de ese recurso, que es un derecho humano y un bien de la nación, para que vuelvan a ser los gobiernos municipales, los administradores y responsables de garantizar el abasto del agua a casi un millón de habitantes, empresas e industrias, en la mancha conurbada más grande del estado de Veracruz.
En esta semana estalló un nuevo escándalo que involucra una presunta complicidad entre el Grupo MASagua y CABoca, por acuerdos opacos que entregan cuatro millones de litros de agua diarios de Veracruz para abastecer a unas 20 mil personas de fraccionamientos de Boca del Río, sin que exista registro o autorización del Instituto Metropolitano del Agua o del Cabildo de Veracruz.
La concesión al Grupo MAS fue promovida en el 2015, por el ex gobernador Javier Duarte en acuerdo con el presidente municipal Ramón Poo y la mayoría de los diputados del Congreso de Veracruz, para desaparecer al Sistema de Agua que dotaba de agua a Veracruz, Boca del Río y Medellín de Bravo, y desde su inicio, se convirtió un una pesadilla; primero para el sindicato de trabajadores de SAS que no fueron liquidados de manera justa y para toda la población de Veracruz y Medellín que padecen desde hace 10 años todo tipo de arbitrariedades.
La presunta corrupción a la que prestaron los gobiernos de Veracruz, los diputados y el gobierno municipal de Ramón Poo para entregar por 30 años la administración de agua potable y el tratamiento de las residuales; protegió a los empresarios extranjeros de Aguas de Barcelona y Odebrech, generó ganancias a los que cedieron y dejó en la total indefensión a los usuarios del agua potable.
La desviación irregular de 4 millones de litros de agua de Veracruz a Boca del Río tiene que ver con esa concesión a modo, que cedieron los gobiernos del pasado y que en la actualidad, colocan a los gobiernos vecinos y ciudadanos en la línea del conflicto por el abasto del vital líquido.
La presidenta municipal de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo ha dejado claro que se trata de una presunta administración fraudulenta que se investigará hasta las últimas consecuencias al Grupo MAS por disponer del agua destinada a Veracruz para entregarla a otro municipio de manera irregular, además de que la obra de ese acueducto se realiza con recursos del Instituto Metropolitano del Agua y no con inversión de la empresa.
En Boca del Río, CABoca se encuentra en condiciones bastante parecidas; y ahora se desnudan acuerdos secretos con el GrupoMAS; es decir, ninguno de los dos realizó las inversiones comprometidas para mejorar y ampliar las redes de suministro de agua y drenaje y sobretodo, abandonaron las plantas de tratamiento y más del 50 por ciento de las aguas negras de los dos municipios van al mar.
La alcaldesa de Boca del Río, Maryjose Gamboa Torales, hoy exige de frente a CABoca que cumpla con las inversiones y que resuelva más de tres mil quejas de los usuarios en ese municipio. También esta dispuesta a exigir que Boca del Río no se quede sin agua.
El pleito no es entre los gobiernos municipales ni entre los vecinos de Veracruz y Boca del Río; el problema son el Grupo MAS y CABoca que incumplen las condiciones del contrato y que abusan del poder y opacidad que les otorgó la corrupción a gobiernos pasados.
La gobernadora Rocío Nahle ya se incluyó en el tema, ayer se reunió con las alcaldesas; Rosa María Hernandez Espejo y Maryjose Gamboa. Veracruz y Boca del Río, esperan con ansias la solución de la mandataria.



