LA CONVOCATORIA DE AMLO

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Salvador Muñoz
Los Políticos

El apoyo al Teletón es un salto al vacío…
La limosna en la misa del domingo, es un salto al vacío…
El “mocharse” con ese personaje que te contó su tragedia –con lágrimas incluidas y soundtrack de violín imaginario– es un salto al vacío…
Dar sin saber exactamente a dónde va el dinero, siempre ha tenido algo de acto de fe… o de ingenuidad, según se vea.

Ahora bien…
La “coperacha” para Cuba, convocada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ¿también entra en esa categoría?

Los fuertes vientos del Frente Frío 41 me dejaron sin luz en dos ocasiones. En una de esas oscuridades domésticas –es un decir, porque fue en el transcurso de la mañana– me llegó la noticia de que Cuba estaba completamente a oscuras.

Apagón total. Un poco de culpa porque a los pocos minutos, al menos en mi casa, se restableció el servicio de energía… ¡Sepa en Cuba!

Cada quien puede tener su propia idea de lo que es Cuba.

Felipe Calderón, por ejemplo, es seguro que diría que con un chorrito de limón… si no, no es Cuba.

Cada quien puede tener su propia idea de la situación económica que vive el pueblo cubano.

Y cada quien puede tener también su propia idea del régimen que gobierna la Isla desde hace más de medio siglo: los hermanos Castro —no los que cantaban— y ahora Miguel Díaz-Canel.

Yo, francamente, sé de Cuba lo que cualquiera que no ha estado ahí: lo que le cuentan, lo que ha leído, lo que le ha tocado cubrir como periodista… y lo que ha probado en el plato.

Recuerdo, por ejemplo, a aquel maestro de la Universidad Veracruzana que llegó a contarme que su esposa cubana –a la que trajo enamorado desde la Isla– un día decidió que el amor era mejor sin él… y desapareció.

También las historias del tío que, en un arranque de genealogía tropical, se fue a buscar los orígenes familiares que acabaron en el Puerto de Veracruz

Y si soy honesto, lo más cubano que he experimentado ha sido una torta cubana… o un plato de moros y cristianos.

Con esos antecedentes comprenderá usted que no tengo autoridad moral para pontificar sobre Cuba.

Ni siquiera porque el presidente convoque a la solidaridad internacional con su nuevo lema implícito: “Primero los pobres… cubanos.”

Pero sí hay algo que puedo decir con total claridad.

No confío en esa filantropía, ese humanismo tropical, esa caridad revolucionaria, cuando proviene de un hombre cuyos hijos han demostrado tener una sorprendente habilidad empresarial… o una notable afinidad con los lujos que contradicen el discurso de la austeridad republicana.

Tampoco cuando ese mismo entorno tiene amistades en Adán —perdón, en El Edén— capaces de comprar jirafas como quien compra aguacates… o adquirir titipuchales de libros para regalarlos como souvenirs ideológicos, por decir lo menos.

Y menos aún cuando la solidaridad se canaliza a través de una cuenta bancaria en Banorte, invitando a la generosidad ciudadana como si se tratara de una colecta parroquial.

Porque cuando un político pide dinero, lo mínimo que provoca es desconfianza en el ciudadano promedio y curiosidad fiscal en las autoridades… creo.

Ahora bien.

Si algún diputado o diputada de Morena quiere donar parte de su dieta, adelante.

Si los gobernadores deciden ceder un mes de sueldo –junto con sus secretarios, subsecretarios, asesores, choferes y community managers– también.

Incluso si lo quieren presumir en redes sociales con recibo en mano y filtro patriótico, no tengo pleito con eso. Al contrario. Pero sí puedo decir que es una mentada de madre que el ex presidente pida dinero para Cuba.

Y no porque en México todavía haya un titipuchal de pobres, hospitales sin medicinas, clínicas sin médicos, consultorios sin enfermeras y pacientes que siguen haciendo colectas para comprar lo que el sistema de salud prometió… pero nunca entregó… ni hablar de la inseguridad…

La convocatoria de López Obrador no es una mentada de madre por eso.

Es una mentada de madre por algo más simple:

Porque cada quien decide si le hace caso o no a un hombre al que ya es inútil mandar a La Chingada porque tiene rato que se fue allá.