NEGOCIOS SIN MORAL

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Teresa Carbajal

Debo, no niego; pago, lo justo

Hace unos meses comenzó a circular en Xalapa y la región, la noticia sobre casos de personas despojadas, de sus casas, terrenos o inmuebles de los que se ostentaban como dueños, esto, sin tener ninguna deuda que justificara la posibilidad de que en algún momento pudieran sufrir la pérdida de su patrimonio. 

Se trataba de personas que de algún modo tenían la posesión de esas viviendas o terrenos, incluso mostraban escrituras que les acreditaban como dueños. Como así lo hicieron ante los medios de comunicación que dieron cobertura y seguimiento al tema. 

Sin saber cómo, o en qué momento, -decían- alguien habría logrado echar abajo sus escrituras, y en el peor de los casos, sin que ellos (las víctimas) hubieran sido llamados a juicio. Es decir, habían sido vencidos en juicios a sus espaldas y sin ser citados a tribunales. 

La noticia de la pérdida de su derecho como dueños, venía acompañada de la noticia misma de privación de la posesión, es decir, con el desalojo. El cual sobrevenía de manera sorpresiva, y sin darles tiempo de buscar ayuda, o de investigar el motivo de la tragedia. 

“¡Cartel inmobiliario!”, lo llamaron quienes acuñaron la frase de reclamo, que contenía la impotencia, las lágrimas, el dolor y todos los sentimientos que provoca una injusticia cuando se padece. 

Hasta después del atropello, tuvieron ocasión de buscar auxilio legal, y fue entonces cuando lograron integrar los expedientes. Los que coincidieron en calidad de perjudicados, lograron identificar un móvil, y una serie de actuaciones judiciales, notariales, municipales, y registrales, que arrojó a la luz pública culpables e inocentes, y algunos más, actores accidentales de la trama. 

Así, por ahí de fines de enero de este año 2026, al dar una declaración a los medios de comunicación cuestionaron al Barzón sobre el tema, en aquel entonces, ningún caso de esta naturaleza se había registrado en nuestros libros. Lo que sí teníamos era los casos de cesionarias de derechos litigiosos, esos despachos que compran cartera vencida a los bancos, para hacer su agosto, ante el desconocimiento de los ex acreditados bancarios. 

Casos estos últimos, en donde el factor sorpresa, y el desconocimiento de los trámites que se siguen para obtener la adjudicación o la escrituración de un bien a favor de estos artistas de la carroña. Desconcertaban a los dueños y garantes hipotecarios, que, en muchos casos, creían prescritos los derechos de cobro de sus acreedores. 

Pero ahora, en estos días, la historia ha dado un vuelco, pues nos ha llegado al Barzón el primer caso de un dueño, que dejó de serlo, sin tener una deuda con absolutamente nadie. E incluso con un litigio abierto en contra de un poseedor de mala fe, que al parecer también resultó ajeno al caso de despojo planteado. 

El caso se encuentra en análisis, pero coincide en las acusaciones que lanzaron quienes develaron la verdad detrás del cartel inmobiliario. 

Un notario, un juez, un despacho o grupo de abogados, varios prestanombres, y un juicio exprés, que derivó en la nulificación de una escritura (la del dueño), para lograrlo, hubo contratos simulados, poderes, dinero ficticio, y muchos prestanombres. 

Otro aspecto a destacar, es que en la víctima se reúnen ciertas características que lo hicieron blanco fácil de ataque, es un adulto mayor, que labora de empacador en un supermercado, quien carecía de la posesión del inmueble (del que fue despojado) pues se encontraba litigioso y llevado por sus entonces abogados. 

El tiempo que litigó aquel caso (más de veinte años) sin resultado alguno, repartió papeles, identificaciones, y dinero a sus representantes. Y de entre las omisiones estuvo la ausencia de pago del recibo predial. Ello confiando en la recuperación de su patrimonio, para ponerse al corriente con el pago. 

Así, en busca de una segunda opinión sobre el caso original, y deseando no dejar este plano terrenal con incertidumbre para su familia; encontró en la búsqueda de rutina, un dato en el Registro Público de la Propiedad. 

Lo que sigue, es reservado de momento por razones de la secrecía y desarrollo del asunto. Sin embargo, lo que me motiva en abordar el hecho en este espacio, es que si tienen alguna de las características o condiciones como las que ya les platiqué se den una vuelta por el Registro Público de la Propiedad.

Porque la ambición, la falta de principios, y el espíritu de delinquir, al parecer han encontrado aliados y cómplices en dependencias y oficinas en donde se puede despojar a quienes se dejen, a cambio de unos cuantos pesos. 

Únase ya, a la Jornada Estatal para la Defensa del Patrimonio Familiar 2281148502 visite  www.elbarzonrc.org Contacte elbarzonrc@yahoo.com.mx, O sígame en @terecarbajal